¿Somos cobardes los cubanos que vivimos en Cuba?
El Pastor José Miguel Ramírez Pérez es el
Presidente del movimiento cristiano Pastores por la Verdad, fundado
en el 1999 . Es miembro de Cuba Independiente Democrática (el
CID) desde 2013 y lucha en la oposición desde el año 1994.
Accedio a darnos su opinion sobre lo que aignifica ser hoy miembro activo de la sociedad civil cubana.
Cuando los hombres y mujeres de este país decidimos
romper vínculos con el gobierno castrista y luchar por el respeto a
los derechos humanos de la población, estábamos conscientes de la
furia que el régimen desataría contra nosotros. Sin embargo, las
consecuencias de la rebeldía son más complejas y maquiavélicas de
los que imaginábamos.
Uno sabía que el arma típica de las dictaduras
totalitarias era la represión de sus cuerpos policiales, sus grupos
violentos, su servicio de vigilancia y su ejército de informantes.
Todo esto acompañado de una masiva propaganda descalificadora que
siembra odios y estimula en sus fanáticos la violencia contra el que
se resiste.
Pero el abuso va más allá que la persecución al
opositor. Ni nosotros, ni nuestros cónyuges, tenemos acceso a
empleos. Somos una clase marginada a la que hay que aplastar, hacerle
la vida imposible y si es necesario desaparecerla.
Quienes decidimos formar parte de la oposición no
siempre entendemos que la familia tendrá que pagar el mayor precio
porque ellos se convierten en el principal objetivo del régimen. La
dictadura hace todo lo necesario para dañar emocionalmente a
nuestros seres más queridos y más cercanos para que se vuelvan
contra ti.
Cuando la represión y la persecución te acorrala y tu
familia tiene que pasar hambre y necesidades porque no consigues
trabajo, te cierran por donde quieras resolver y no hay nadie en el
exterior que te de un aliento moral o te tienda una mano, tarde o
temprano llegas a la encrucijada de tener que escoger entre tus
ideales o tu familia.
Cuando escogemos seguir enfrentándonos y la familia
decide apoyarte en lugar de abandonarte, te has lanzado por el
camino en que solo puedes sostenerte tu decisión personal de no
claudicar.
Es necesario que los exiliados sepan que en Cuba hay
hombres y mujeres decentes y valientes, decididos a quedarse aquí y
a seguir predicándole al pueblo con el ejemplo y la palabra para que
superen el temor y enfrenten al régimen como puedan. Esa lucha la
vamos ganando, cada vez son mas cubanos los que hablan y reclaman.
No habrá un aliento mágico que convierta a los
cubanos en un pueblo con fe en su destino que lo inspire a superar su
temor. Eso será el resultado de nuestro ejemplo y nuestro trabajo
diario que solo es posible llevar hacia delante con el apoyo del
exilio cubano y la gracia de Dios.
La lucha es ahora y nuestra, esperar a que otro país
nos resuelva nuestro problema es darle la espalda a la patria y a su
pueblo. Es declararse vencido. Necesitamos el respaldo de nuestro
compatriotas en el exilio y el pueblo necesita su aliento. No digan
mas que los cubanos son unos cobardes, no ayuden a la dictadura a
desmoralizarlos. No se alienta a nadie diciendole que no puede, al
contrario, hay que insisitirle que si pueden y predicarles con el
ejemplo y esto es valido tanto los cubanos en el exterior como para
los que vivimos adentro.
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