El
miedo como forma de hacer politica?
Que en Cuba
se nos reprime diariamente es alto sabido, que son pisoteados
nuestros derechos tambien, y un ejemplo reciente lo constituye la
detencion arbitraria de los miembros de la Mesa de Dialogo de la
Juventud Cubana a su llegada a la provincia de Holguin, estos jovenes
se trasladaron a tierras orientales para realizar labores
comunitarias y de superacion academica, con el deseo de que los aires
de libertad no queden atados solo a la capital, cocientes ademas de
la dura realidad que viven alla los jovenes que deciden no plegarse
al regimen.
La política
del miedo se dirige a cualquier sector de la población que protesta
y, en especial a quienes protestan fuera de mecanismos seleccionados
y vigilados para canalizar inconformidades hacia el poder. Asimismo,
conviene mencionar un sector en especial, en gran parte políticamente
activo y por tanto sugeto al miedo como control social, este lo
contituyen las organizaciones de la sociedad civil de cubana, donde
los hombres y mujeres de pensamiento libre claman por la dignidad de
su nacion, en particular me refiero en particular a los miembros de
la Mesa de Dialogo de La Juventud Cubana, Kirenia Yalit, Rolando Soto
y Yoandris, detenidos y secuestrados en el dia de ayer en la oriental
provincia de Holguin, obligados luego a dejar el territorio
deportados hacia la capital por el simple hecho de llevar las ancias
de democracia y la luz de la razon a nuestros compatriotas de
provincia, y a un grupo de mujeres dignas y valientes que fueron
hasta los terrenos de la prision del Combinado del Este con el
objetivo de realizar una protesta exigiendo la libertad de los presos
políticos Ariel González Sendiña y Ricardo González Sendiña,
hijos de la Dama de Blanco Lazara Bárbara Sendiña Recalde,
ciudadanos todos de esta tierra nuestra que sufre la represion de un
regimen caduco y despotico que pretende alargar peligrosamente aun,
sus postumos estertores.
Nombre de
las manifestantes: 1) Lazara Bárbara Sendiña Recalde, 2) Lismerys
Quintana Ávila, 3) Lourdes Esquivel Vieyto, 4) Ivon Lemus Fonseca,
5) Ivon de las Mercedes Lazo Abreu, 6) Maylen Gonzalez Gonzalez, 7)
Adelma Guerra Ricardo, 8) Lucinda Gonzalez Gomez, 9) Yamile Garro
Alfonso, 10) Yaquelin Boni Hechavarria, 11) Maira Caridad Hernández
Gavilán, 12) Aliuska Gomez García.
Resulta
curioso, pero en política, la represión es una especie de acción
pública, generalmente tomada por parte del Estado para contener y
callar las manifestaciones de la oposición, subversión y
disidencias al régimen establecido. Esto como concepto de hecho ya
asusta, imagine usted cuando te toca vivirlo en carne propia, como
que tus principios y prioridades han de estar muy bien definidos para
no flaquear ante el avasallamiento gubernamental, ese ente gigantezco
que posee recursos y Lastimosamente personal, casi ilimitado para
mansillar a su pueblo.
En la
seguridad pública, la represión es una estrategia central para la
contención y la prevención de delitos, especialmente en el caso de
la delincuencia organizada, y aunque el fin no justifica los medios,
por lo general este tipo de operaciones no las vemos con malos ojos.
En general, las acciones exitosas de la represión se acompañan con
frecuencia de trabajo de inteligencia eficaz. Por ejemplo,La
Inquisición, promovida por la Iglesia Católica entre los siglos XV
y XIX, fue una represión organizada que aunaba ampliamente la
política con la religión.
La represión
política en los regímenes democráticos se utiliza dentro de
ciertos límites impuestos por la ley del estado como una
constitución. Estos límites pueden, hacer que las acciones
represivas por parte del Estado sólo sean aceptables en caso de
peligro para el orden público, el caos social, las amenazas a la
seguridad nacional o la integridad territorial o excepciones, como la
ley marcial. De acuerdo a la ciencia política y sociología, en
estos casos, el uso de la fuerza es legitimada por el hecho de que el
Estado tiene el monopolio de la violencia, es decir, sólo él puede
cometer actos violentos, todos los demás son ilegales e ilegítimos.
Ya en las
dictaduras y los regímenes de poder, la represión puede variar
desde el estado de recurso generalizado y virtualmente ilimitada
aunque técnicamente clandestino.Los métodos de la represión
política a menudo suelen incluir las prácticas violentas como la
tortura, las palizas y ejecuciones hasta la pena de muerte. Otros
métodos son más indulgentes y se basan en la censura por medio del
arresto, obligación a exilio y toque de queda o disparar balas de
goma y granadas de aturdimiento durante manifestaciones.
Represión
política a veces se utiliza como sinónimo con el término
discriminación política. A menudo se manifiesta a través de
políticas discriminatorias, tales como violaciones de derechos
humanos, abuso de vigilancia, brutalidad policial, prisión,
asentamiento involuntaria, despojo de derechos del ciudadano,
lustración y acción violenta o terror como el asesinato,
ejecuciones sumarias, torturas, desaparición y otros castigos
extrajudiciales de activistas políticos, disidentes o población en
general, aca en La Isla estamos bien familiarizados con esos metodos,
los que han variado a travez de la historia de ´´La Revolucion´´
y a pesar de que ,donde la represión política es sancionada y
organizada por el Estado, puede constituir crímenes de lesa
humanidad, terrorismo de estado, genocidio o politicide, y de que la
sistémica y violenta represión política es una característica
típica de los Estados totalitarios, dictaduras y regímenes
similares, nosotros los activistas proderechos himanos nos quedamos
en parte asombrados y en parte indignados de como la comunidad
internacional ni siquiera se pronuncia al respecto, salvo contadas y
respetables esepciones.
Definitivamente,
en Cuba el miedo es una manera de hacer política. La falta de
justicia en el país es una manera de generar y perpetuar el miedo
entre la población, perpetuando en el poder a la cupula castrista,
no es retorica , esa es la triste realidad que vive el cubano y
padece nuestrea region.
Lo cual
explica la ausencia total de voluntad del poder y de sus autoridades
de subsanar, de forma frontal y estructuralmente, este enorme vacío
en el “pacto social y político” que debería existir entre la
sociedad y sus gobernantes. Desde temprana edad aprendemos que el
Estado es dominante, violento, corrupto, arbitrario, depredador,
asesino y que prevalece la impunidad total en el aparato de seguridad
y de ´´justicia´´. Asimismo, la violencia está
institucionalizada mediante decretos del poder ejecutivo, leyes del
poder legislativo y veredictos del poder judicial. La impunidad
cuenta con un patrón de complicidades imbricadas entre “autoridades
políticas, militares, policiales y judiciales a nivel municipal,
estatal y federal” , es decir, en todo el sistema
político-gubernamental.
La población
sabe que el aparato de justicia sencillamente no funciona y que está
diseñado a propósito para trabajar en su contra, en realidad nada
en Cuba funciona, la infraestructura social se halla devastada. El
Poder sabe que el ciudadano común rehuye de tal aparato y lo
manipula para amedrentar a la ciudadanía, a la vez que desata sus
brazos represores en contra de expresiones de inconformidad,
protesta, desacato, desafío, resistencia o incluso interpelaciones.
La mayor furia de este aparato se reserva para los activistas
proderechos humanos, tildados de mercenarios y gusanos,
Aun asi, la
realidad indica de que el Gobierno esta temeroso de que la fuerza de
la razon y las ideas democraticas hallen tierra fertil en al mente y
los corazones de los jovenes cubanos, el Estado teme a esa masa
critica que a traves de la historia ha gestado los cambios en el
mundo, por ello es sumamente importante lograr la superacion y la
preparacion entre el sector juvenil, hacer que estos se desentiendan
de los intereses gubernamentales y pasen a formar parte natural de un
mundo donde los jovenes poseen voz, voto y voluntad de CAMBIO.







