La
Unión Europea firmó con la República de Cuba el 12 de diciembre del
2016 un nuevo acuerdo que rompe con la “Posición Común” y la espinosa
cuestión de los derechos humanos en Cuba. Este acuerdo (que acaba de
entrar en vigor el 1 de febrero de este año) crea una nueva situación
estratégica en lo que respecta la elaboración de una actuación común en
contextos multilaterales, como políticos, en base del “respeto mutuo”.
“Para
la Unión el acuerdo firmado […] es una oportunidad común para fomentar
el desarrollo sostenible, la justicia social, para fortalecer la
democracia y el respeto de los derechos humanos” (Discurso de la Señora
Mogherini).
Como
cubanos que luchamos por esos mismos intereses y conocemos de las
necesidades del pueblo, agradecemos la buena voluntad de la UE en
nuestro país y solicitamos que profundice su cooperación por el logro de
los intereses comunes.
No
obstante, nos preocupa se ignore la posición y actuación del gobierno
de Cuba que continua defendiendo su sistema político y propaganda de
respeto a los derechos humanos, cuando en realidad la represión dentro
de Cuba sigue aumentando cada día más.
Con
el fin de evitar la crítica internacional, la dictadura de Raúl Castro
ha adoptado en el terreno de la libertad una verdadera “guerrilla de
represión” contra su pueblo a través de encarcelamientos sin juicios,
utilizando la estrategia de encarcelamientos breves (horas o días) afín
de amedrentar directamente a los líderes de la oposición y evitar la
reprobación internacional (casi 10.000 detenciones arbitrarias en 2016
según el Observatorio de los Derechos Humanos).
Para
el bien común del pueblo y la diáspora cubana deseosos de poder
disfrutar conjuntamente de una nación independiente, libre y soberana,
es necesario que la Unión Europea mantenga su firme posición sellada en
esos acuerdos y tome en consideración las recomendaciones acordadas en
la Cumbre de las Américas en Panamá en abril 2015 ya que Raúl Castro
estaba presente.
El
día 22 de febrero el Presidente Raúl Castro cometió una infamia más al
negarle la entrada en el país al Señor Luis Almagro, Secretario General
de la OEA, con el pretexto de que recibir el premio de la libertad
“Oswaldo Paya” propuesto por la organización “Cuba Decide” era una
provocación.
El
gesto de Raúl Castro es una bofetada a las instituciones
internacionales y a todas las organizaciones que luchan por la libertad
dentro y fuera de Cuba.
Cuba
Independiente y Democrática (CID) fue fundada por el Comandante Huber
Matos sobre el principio que la República de Cuba es la Patria de todos
los cubanos, residan donde residan y como tal, consideramos que toda
represión hacia cualquier cubano u organización es una represión contra
todos aquellos que estén dispuestos a defender el derecho de un pueblo a
elegir su futuro.
A ese respecto Cuba Independiente y Democrática y La Biblioteca Independiente Reinaldo Arenas se
hace eco de las palabras del Señor Almagro
“mi única preocupación
adicional es garantizar que no exista ninguna forma de represión ni
represalia alguna, sobre los organizadores del evento. Ello sería
absolutamente injusto e indeseable”.
Esperamos que la UE se una también a esta petición del Secretario General de la OEA.










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