lunes, 27 de abril de 2015

Remesas Borrascosas.
A la luz de una serie de reformas introducidas por el Gobierno Cubano a partir del último  Pleno del Partido Comunista celebrado en 2011, se evidencia cierta discrepancia entre estas políticas gubernamentales que determinan los rumbos económicos de la Nación y las necesidades y verdaderos intereses de la población, ya que, entre otras problemáticas nos encontramos ante la realidad incontrovertible de que para muchos, estas políticas pueden no ser suficientes para crear un ambiente apropiado para el desarrollo comercial, es decir para la verdadera pequeña y mediana empresa privada.
Entre las personas que comparten este criterio encontramos el grupo de los que desde el exterior reciben las llamadas remesas familiares, dinero en su mayoría proveniente de transferencias desde los Estados Unidos, no obstante Europa y América Latina han tomado un papel más activo en el flujo de envíos en los últimos años. Acá asistimos a un fenómeno curioso, y es que estos envíos despachados desde el sur del continente o de fuentes europeas, incluyendo los realizados por los trabajadores cooperantes cubanos en el exterior, son más comunes a través de las vías informales, utilizando amigos o mulas y no a través de compañías operadoras de transferencias como es el caso de la mayor parte de la cuantía que se recibe desde los Estados Unidos.
Otra característica que podemos observar, datos que se derivan de un estudio realizado en el año 2011, es que los receptores de remesas por lo general poseen pocos activos de propiedad (tierras, maquinaria agrícola, vehículos pesados o ligeros) que pudiesen en su momento servir como recursos en tentativas actividades comerciales privadas. Además, en su gran mayoría, estos no poseen cuentas bancarias, ya que reconocen que prefieren ahorrar utilizando otros métodos. Resumiendo este estudio podemos determinar que, aunque sus activos de propiedad estén algo limitados, los cubanos receptores de remesas acumulan liquidez en forma de dinero en efectivo. Reservas que luego pudiesen ser utilizadas providencialmente en la iniciativa privada, algo que sin dudas imprimiría dinamismo a la economía de todos los hogares de la Isla.
Así, un por ciento apreciable de los receptores apuestan por poseer su propio negocio, orientados estos fundamentalmente hacia el sector de los servicios, aunque conducidos por iniciativas que persiguen necesariamente la subsistencia, y no, como indicaría la lógica, la generación de riquezas y la creación de un capital familiar. Sin ánimos de herir sensibilidades, por favor, no nos llamemos a engaño, que un puesto de vender fritas o una carretilla con viandas no constituye referente alguno de pequeña o mediana empresa.
Aun así  observamos que estas remesas juegan un papel fundamental en la supervivencia económica de los cubanos, tanto de los que la reciben la ayuda directamente, como de los que se benefician de forma secundaria a través de los propios receptores por concepto de prestación de algún servicio, ya sea domestico, desde la chica que realiza la limpieza, aquel que mantiene el jardín o realiza alguna remodelación, o la de tipo comercial informal, al acudir a la llamada bolsa negra.
Una empresa exitosa se percibe en factores como el acceso al capital, su conexión a la cadena de valor, la habilidad empresarial y experiencia comercial así como el contexto regulador o la existencia de apoyo e incentivo gubernamental, todo ello incide en la rentabilidad y la acumulación de capital o fondos personales. En toda sociedad el éxito comercial del pequeño negocio está en correspondencia con la posibilidad de lograr crecientes márgenes de ganancia, mantener la liquidez financiera, cubrir los costos laborales, ser originales e innovadores ofertando bienes y servicios de calidad. Así como mantener seriedad en el proceso de contaduría, ya que sus pequeñas operaciones comerciales son conducidas mayormente por el propietario, quien no es un especialista en el ramo, estos suelen guardar un pobre proceso contable de sus actividades, todo lo cual hace difícil determinar con precisión como se viene comportando el negocio.
Muchas son las aristas que atentan contra el surgimiento de un mecanismo formal para el desarrollo de estos negocios acá en la Isla, el tema de la disponibilidad de capital o la ausencia de una vía estable de financiamiento inicial, el hecho de que existan actividades tentativas a emprender y que no se hallan previstas dentro del marco permitido por las nuevas reformas, la inexistencia del crédito o préstamo bancario, la tan esperada venta al por mayor, el no tener acceso a los recursos indispensables para mejorar la calidad de los productos que se ofertan y expandir la producción de los mismos, no contar con el marco legal apropiado donde su derecho para operar sea totalmente reconocido, aquí debemos incluir también como factor de incidencia negativa la falta de asesoría técnico –legal personalizada que fortalezca su potencial de competitividad ante el mercado, y la total carencia de una educación financiera que se halle a la altura de los estándares internacionales, todo  lo cual solidificaría su posición.
Si la cúpula gubernamental concientizara en realidad todo esto e implementara a su vez medidas que realmente fomenten y beneficien el florecimiento del sector privado, sin verlo como una amenaza para su ideología, y si como una herramienta más en la consecución de viabilizar una solución  a la necesidad imperiosa de generar un proceso de crecimiento para que, finalmente, la población mejore la calidad de vida. Aun cuando se hace evidente que el sistema de mercado o sistema de precios de una Nación es en sí un sistema de poder, un sistema de control y condicionamiento de patrones de conductas, que influye tanto en el comportamiento de las elites como de los ciudadanos comunes, y que es así mismo un mecanismo de coerción. Toda esta problemática sería elocuentemente abordada dentro de una estrategia general de liberalización, suprimiendo las trabas impuestas al sector privado.

Steve Maikel Pardo Valdes












martes, 21 de abril de 2015

El tiempo, inexorable, va pasando y la preocupación se acrescenta, entre los clientes y población en general, debido a las pésimas condiciones en que se brindan los diversos servicios que ofertan los trabajadores por cuenta propia según el área que les fue destinada para ejercer su labor por acá en la barriada de Parraga. Especificamos que no se trata del comportamiento, calidad o de la oferta que estos presentan, sino de la falta de respeto que comprende el que se vean obligados a realizar el expendo de alimentos, venta de enseres de ferretería, así como artículos religiosos prácticamente en plena vía pública, en el portal del local que antiguamente albergara una empresa de reparación de equipos electrodomésticos, y que ahora se halla en desuso y clausurado, situado en la calle Calixto García esquina Guasimal en pleno corazón de la barriada de Parraga en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo, ello constituye un ejemplo tangible de una problemática que es inherente a todo aquel que decide hoy iniciarse en el azaroso mundo del cuentapropismo cubano, donde la ausencia de una gestión seria y equilibrada por parte de las entidades pertinentes y de la creación de disimiles estructuras prometidas por el gobierno, como los mercados mayoristas donde estos puedan adquirir a precios razonables y diferenciados las materias primas, herramientas o productos indispensables, que harían rentables sus ventas dentro del marco legal vigente, beneficiando por demás a su vez la economía del usuario, fomentando en sentimiento de alivio y bienestar entre la población.
A su vez los cuentapropistas afirman que, en realidad les es muy difícil realizar su trabajo con eficiencia, y que garantizar el cumplimiento de las normas de higiene que exige el expendo de comidas ligeras se hace prácticamente imposible, es una tarea que requiere de mucha voluntad y compromiso, mucha más cuando estos son adquiridas al paso de los transeúntes, incluidos muchos niños al dirigirse en las mañanas hacia la escuela. Esto incluye cierto número de rutinas que deben realizarse al manipular los alimentos con el objeto de prevenir daños potenciales a la salud. Es sabido que los alimentos pueden transmitir enfermedades de persona a persona así como ser un medio de crecimiento de ciertas bacterias (tanto en el exterior como en el interior del alimento) que pueden causar peligrosas intoxicaciones alimentarias, con la agravante de un clima tan caluroso como el de nuestra ínsula, ya que en los alimentos en los que no se ponga el debido cuidado en su elaboración, transportación y almacenamiento podrán constituir un medio de propagación de enfermedades, hay que considerar que desde el mismo instante de su producción hasta el de su consumo los alimentos están constantemente expuestos a las posibles contaminantes, ya sea por agentes naturales o por efecto de la intervención humana.
En reiteradas ocasiones se han enviado misivas a la oficina municipal de la ONAT, así mismo remitido copias de estas quejas a la Dirección Municipal de Salud y a la dependencia municipal del Instituto de Higiene y Epidemiologia con iguales resultados nulos. La ausencia de respuestas convincentes, pareciera indicar que los funcionarios gubernamentales, los cuales perciben un salario por realizar estas tareas y debieran de poseer además la ética y sensibilidad necesarias para brindar el mejor de los tratos a la población así como el compromiso de no sesgar en la búsqueda de soluciones viables y afines al supuesto ideario revolucionario, da vergüenza, pero con su comportamiento parecieran evidenciar que al ignorar esta problemática en extremo preocupante, la solución real se engendrara sola como por arte de magia.
Aunque la lógica económica aconseja el implementar leyes y reforzar una actitud ciudadana que conlleve a logros positivos, haciendo un recuento a través de nuestra historia reciente, al parecer esto constituye en las mentalidades de corte totalitario una barrera cognitiva, un tabú, ya que una apertura hacia el mercado comprende cierta delegación de poderes, toda una serie de descentralización de decisiones y, lo más temido, el surgimiento de actores económicos críticos e independientes del Estado, y por concepto para nada comprometidos con su ideología de masas, toda una herejía inaceptable e inconcebible en la madeja mental del burócrata comunista, tan abstraído en su empeño de mantener al régimen y perpetuarle en el poder.
Por lo tanto, y como desgraciadamente la lógica política predomino por sobre la lógica económica, acá le revelamos en detalle una ínfima muestra, un discreto roce al porque de nuestras calamidades de hoy. Así hacemos suyo el conocimiento de los variados obstáculos que debe sortear el cubano de a pie de la Isla cuando se decide a seguir la marea humana que ha fomentado el Gobierno de Castro, supuestamente en pos del mejoramiento de la economía familiar mediante el Cuentapropismo, muchas veces incluso despojados de las más elementales condiciones de higiene y seguridad del trabajo, entre otros tantos indicadores que debían hacer de esta actividad, un rublo rentable y constituir un sector ocupacional a tener en cuenta.
Debido a las pésimas condiciones de las edificaciones y locales que les son asignadas por las instituciones gubernamentales creadas a este efecto, en carácter de arrendamiento, se ve comprometido el desarrollo de la actividad comercial y prestación de servicios a la población. Como ejemplo palpable podemos observar el local, edificación semiderruida, que se halla enclavado en la calle Ejido entre Sol y Compostela, La Habana Vieja, aunque el lastimoso panorama es similar para cualquier sitio que decidiéramos visitar al azar, en el confluyen disimiles servicios que cubren una amplia gama que va desde expendo de alimentos en una cafetería, venta de misceláneas y artículos industriales, hasta una ponchera y un parqueo para vehículos ligeros y bici-taxis.
Se adjuntan algunas fotografías con el objetivo de ilustrar y llevarles a un mayor grado de entendimiento y sensibilización con la problemática inherente a cuentapropistas y usuarios en su realidad cotidiana. Se trata además de un hecho que repercute con consecuencias negativas dadas las malas condiciones constructivas no solo de locales asignados, sino de las edificaciones colindantes, por lo proclive de un accidente causado por el desprendimiento del repello o de secciones de los muros, arquitrabes y losas tan deteriorados, todo lo cual atenta contra la calidad de los servicios que se ofrecen a la población así como en su imagen estética, haciendo inútil prácticamente la gestión de márquetin comercial a realizar. Somos conscientes de que el gobierno cubano mantiene su adhesión a los ya caducos y para nada funcionales principios socialistas a la hora de organizar su economía, lo que ha llevado a que la misma sea manejada mediante opciones distintas a las dictadas por el mercado, es decir mediante la planificación centralizada por la cúpula gubernamental, también conocida como economía de mandato, aun a costa de una recesión en la evolución económico-social de la nación.
Este modelo económico de plan central fue introducido en Cuba en 1961 e increíblemente, aun se halla vigente, aunque ha sufrido cambios en sus elementos clave originales. Es por ello posible observar la implementación de ciclos recurrentes de diverso grado y extensión, que de forma alternativa han alejado o acercado nuestra economía al mercado, como acotara el catedrático y economista Carmelo Mesa Lago, quien denomina como idealistas los ciclos anti-mercado y de pragmáticos los encaminados a reconciliarse con el mismo, mayormente en pos de salvar alguna crisis interna.
Como consecuencia de ello durante los ciclos idealistas la cúpula dirigente fijo metas absurdas y ambiciosas en exceso, como el pretender el colocarse en tan solo 4 años a la cabeza de América Latina en producción industrial por habitante, fabricar 10 millones de toneladas de azúcar en una sola zafra, alcanzar la autosuficiencia alimentaria en un quinquenio, y lo que más coadyuvo a desarticular la sociedad cubana dando al traste con la familia, sus tradiciones y principios morales, la forja del tan enaltecido Hombre Nuevo, solidario y altruista, programable, sumiso e indolente. Naturalmente todos estos planes fracasaron olímpicamente, ya que el modelo soviético de planificación centralizada era inadecuado para Cuba, debido a su economía pequeña de tipo insular, por otro lado la colectivización se introdujo de manera apresurada, desordenada y extendida, el plan industrial requería de insumos importados que nunca llegaban a tiempo, provocando así severos efectos adversos a nivel socio-económico, afectando igualmente la implementación de los ciclos pragmáticos alterando su dinámica al recortar los márgenes de tiempo necesarios en la maduración de toda política, además de que sus reformas de mercado fuesen introducidas de manera tímida y sumamente cautelosa, provocando así mismo nuevos estancamientos en los indicadores. Diversos son los factores, de carácter externo o interno, positivos o negativos que contribuyeron en el lanzamiento, mantenimiento o conclusión de cada ciclo. Siendo en su tiempo los actores más importantes y de roles antagónicos, los Estados Unidos de América y por otro lado la antigua Unión Soviética que de 1961 a 1990 contribuyo con su ayuda económica y subsidios de precios a una dependencia cada vez mas enfermiza de su modelo e ideología, hasta que esta comenzó a disminuir en 1985 con las reformas Mikhail Gorbachov que terminaron con su desintegración, no quedándole otro camino al gobierno de Castro que un cambio de política hacia el mercado. Aunque después del derrumbe de la URSS y el campo socialista, la iniciativa privada y el papel del mercado aumentaron ligeramente, jamás al nivel de lo sucedido en Europa del Este.
Así mismo el gobierno de Raúl Castro introdujo algunos cambios en el sector económico cubano, que se han orientado hacia las vertientes fundamentales de la sustitución de importaciones, la reforma en el campo y cierta liberación del sector privado con la ampliación del cuentapropismo. Además desde su investidura habló de eliminar las prohibiciones innecesarias, lo que se ha visto en la práctica con el fin de la veda de los hoteles y artículos de lujo a los nacionales. No obstante en el 2009, en un discurso ante el parlamento, afirmó, que "el proceso de actualización del sistema económico cubano, debe realizarse sin apresuramientos". Lo que desconocemos realmente es cuál sería la solución tentativa y viable a la situación que ya va perpetuándose en el tiempo, los propios funcionarios e inspectores, que por cierto acuden en oleadas por el área, no se muestran si quiera receptivos a la problemática planteada, por lo que nadie nos proporciona una respuesta razonable ni una solución tentativa y sustentable según el contexto regional y la lógica económica actual.
DE LA SEPARACION EL SILENCIO Y OTROS DEMONIOS

El pasado viernes 17 de Abril se cumplieron 4 meses del anuncio del re establecimiento de las relaciones Cuba – Estados Unidos. Ayer 19 de abril se celebraron los comicios primarios para las elecciones a candidatos de la Asamblea del Poder Popular en todo el territorio nacional, donde asistieron a las urnas mas de 8 millones de votantes según cifras dadas por un porta vos de la Comisión Electoral Nacional, coincidiendo, por cierto de manera tan casual, con la efemérides de este mes de Abril pero del año 1961, el aniversario 54 de victoria de Playa Girón, donde la intolerancia y la incomprensión llevo a que nos matáramos entre nosotros, y que tanto las madres de acá como las de allá vertieran sus lagrimas sin entender la razón de tanto derramamiento de sangre y odios o de que lado se hallaba la justicia. No hay dudas, que los ideologos de la maquinaria mediática de la Revolución aun hacen lo suyo.
Pero, insisto en ello, se manejo la cifra de mas de 8 000 000 de votantes que se presentaron a las urnas, si tenemos en consideración que la actual población de Cuba ronda los 12 000 000 de habitantes, y descontamos entonces a los niños y adolescentes, luego los enfermos mentales y discapacitados así como la vasta población penal, entre otros ciudadanos cubanos residentes en la Isla y que legalmente no se les este permitido ejercer el derecho al sufragio. Pienso que si tuviésemos acceso a las estadísticas reales, ¿aun nos encontraríamos ante unas elecciones que superan en exitosa y masiva asistencia a la realizada en cualquier nación que se rija por los principios del civismo y la democracia, y aun mas increíble, asistiríamos aun al fenómeno de hallarnos ante una abrumadora mayoría que secunda al régimen y acata todo cuanto este disponga?
Esta noche pruebe usted, tal ves de regreso a casa, y por cualquier calle de la Isla notara que no ha cambiado nada, la dinámica de vida del ciudadano medio, la vorágine épica donde lo cotidiano se encuentra a punto de superarte, la cruda realidad no se ha modificado de modo tangible, aun cuando las ilusiones siguen a flote, algo por cierto muy común entre los cubanos de acá, que desde hace mucho vivimos de eso, de ilusiones y sueños dormidos.
Muchos se hallan tal ves ante una decisión que, no por sorprendente,deja de ser difícil y trascendental. Unos, los que se hallan comprometidos hasta los huesos con el régimen y su discurso, como el caso de aquellos que necesitan de un enemigo perenne que les brinde los argumentos imprescindibles para justificar su actuar, los horrores del pasado y las dádivas recibidas por el gobierno, pero sobre todo como evolucionar para así garantizar su estatus quo. Otros, los que del otro lado de ese mar donde se han perdido tantos cubanos inocentes, desean el reencuentro con sus seres queridos, con la tierra hermosa que los vio nacer. O los que por causa de las profundas heridas aun abiertas se niegan a la posibilidad del dialogo, los que fueron obligados a partir y dejarlo todo atrás para comenzar de cero, y les parece que ya no pueden perdonar.
Sentimientos encontrados: jubilo, indiferencia, inconformidad, esperanza, escepticismo, como darles cabida entre las agendas de trabajo de las delegaciones diplomáticas y los tejes y manejes de la economía internacional, los lobbies de poder que tras bambalinas realiza sus movidas maestras. Aveces resulta tan difícil vislumbrar que quedara después de abrir la caja de Pandora, cuando tal ves todo lo que se necesite sea simplemente construir un puente para que los primos corran a abrazarse, como dice aquella canción de Arjona.
Claro que luego de los tantos años, separaciones, silencios y otros demonios nada puede ser tan simple, creer que el camino que nos queda por andar es sencillo seria pecar de ingenuos. Pero quedarnos de brazos cruzados es peor, seria recaer nuevamente ante el síndrome del pichón, esa criatura que espera que todo le caiga del cielo y a lo que muchos bochornosamente nos adaptamos a conveniencia, con la ausencia total de voluntades y compromiso. Ya lo decía una amiga: la ironía del cubano consiste en que si nos vamos de Cuba abandonamos a nuestra familia y amigos y con ello, la posibilidad de hacer algo desde adentro para modificar positivamente esta realidad de todos. Pero entonces si elegimos quedarnos, somos fácilmente tildados de carneros en el mejor de los casos, o de que con nuestro actuar colaboramos y somos culpables de todo lo que aquí ocurre, que formamos parte de ello y lo peor, que a los ojos de muchos, apoyamos este fenómeno que nos separa. Entonces que hacer con tanto odio con tanto amor y expectativas acumuladas.
Dos eventos se han sucedido ya, el del día 17 de Diciembre, que para muchos constituye un antes y un después en la historiografia político social de la Isla, algo así como un parte aguas en la memoria colectiva de nuestros pueblos hermanos. Y el mas reciente, la VI Cumbre de Las Americas y el circo que se permitió montar, o le permitieron montar, la delegación oficialista enviada por el Gobierno Cubano en el Evento Paralelo donde asistiría la Sociedad Civil Independiente. Todo ello demuestra que, primeramente todos apuestan de una forma u otra por el cambio, la versatilidad y la evolución ante la inmovilidad que no conduce a nada. Luego, que a pesar de los pasos que se puedan estar dando, ninguno de ellos, me refiero a los miembros de la sacro santa cúpula gubernamental cubana, no están dispuestos a entregar el control político ni el económico a alguien ajeno a su circulo de influencias o que disienta de sus intereses, eso debe quedarnos bien claro. No nos llamemos a engaño, continúan administrando el País cual si de una de sus fincas se tratase, donde solo se hace lo que el mayoral dispone, y aunque con el tiempo el cepo y el látigo se han ido solapando, la humillación de ser esclavo nos continua envileciendo.
Tomemos la experiencia, la delegación gubernamental orquesta un ridículo mitin de repudio al estilo años 80, golpean y humillan a los opositores miembros de la verdadera sociedad civil cubana en medio de un evento internacional en tierra panameña con total impunidad y haciendo alarde de una falta total de ética, respeto y diplomacia. Tanto temía entonces el Gobierno lo que se pudiesen exponer o desprender de estos diálogos, tanto le preocupa en realidad lo que podamos hacer como sociedad civil organizada y reconocida ante los ojos de los pueblos de América, el mundo y sobre todo ante los ojos de los cubanos que viven dentro de al Isla y que aun, de una manera u otra tienen puesta la venda en los ojos, que aun no se han abierto a la realidad y al compromiso de lograr para sus hijos de una Cuba Independiente y Democrática, integrada a la región y la posibilidad de una vida decorosa.
Recuerden que en política toda imagen que se lleva ante los medios contiene un mensaje subliminal. El discurso del general presidente, cómodamente sentado desde su oficina personal, el decorado sobrio pero soberbio, la marcada ausencia de las iconicas fotografías omnipresentes de Fidel o del Che u otra alusión a los tiempos aserrimos del comunismo entre otros detalles. El cambio en el discurso para con el Gobierno Norteamericano. Incluso la introducción de nuevos términos en los medios gubernamentales de difusión masiva dentro de Cuba, como sociedad civil, oposición política, prensa independiente y derechos humanos. Hasta llegar en la tarde de ayer en medio del proceso electoral a reconocer que, la oposición política al proceso revolucionario en la isla, es decir que al menos están reconociendo que existe algún sector poblacional que no esta de acuerdo o no se halla identificado con las políticas que implementa el Gobierno, y que estos grupos opositores ademas hacen uso de la critica para señalar las diferencias que existen entre los tipos de democracia, representativa o directa, para atacar al régimen.
Claro esta que el comentario se realizo como de costumbre de forma peyorativa y mostrando dramáticas imágenes de archivo cuando en el pasado las urnas eran custodiadas por guardias rurales y los candidatos impunemente manipulaban el resultado de las elecciones. Olvidando tal vez que para esa época lamentablemente eso era costumbre no solo en Cuba sino en toda Latino América, prolija entonces en concebir tiranos y dictaduras militares, comparaciones en las que siempre se empeñan en mostrar a Cuba como la peor de todas, conociendo de antemano que quedan muy pocos referentes dispuestos a desmentirles y que las nuevas generaciones hemos crecido sin poseer nexo alguno con aquellos hombres y mujeres que dieron luz a la República aquel 20 de Mayo de 1902 y luego concibieron la Constitución de 1940, hombres como Eduardo Chivas que antepusieron su vergüenza contra el dinero, como José Antonio Hechevarria y todos aquellos que recibieron el espaldarazo del fracaso del 13 de marzo de 1956, los que fueron fusilados sumariamente en la Sierra y lo serian después en los fosos de La Cabaña, hombres como Camilo Cienfuegos y Huber Matos que sacrificaron todo por su patria. Como creer entonces que el pueblo secunda todos los desmanes y atropellos, que le ríe la gracia a cada escándalo que provocan los hijos de ´´papa´´ al filtrarse fotos subidas de tono en algún coto de caza o desayunando cual millonarios, cuando le exigen a su pueblo sacrificio y altruismo. Como creer que se respeta y cultiva la democracia en Cuba cuando son golpeadas mujeres indefensas en plena vía publica por masas de esbirros disfrazados de pueblo, por el simple hecho de poseer el coraje de exigir los mas elementales derechos del ser humano y atreverse a denunciar las condiciones que sufren los que aun se encuentran en el no reconocido presidio político de la Isla.
Es cierto que no podemos vivir en el pasado, pero tampoco podemos olvidar a aquellos que con su sudor y su sangre forjaron lo que tenemos hoy, nosotros los cubanos de acá y los de allá, hermanos todos, debemos fijarnos el compromiso ineludible de tomar las riendas del destino de nuestra Nación, agradecidos de aquellos hermanos de otros pueblos que contribuyen de una manera u otra a nuestra causa, pero conscientes que el problema que hoy aqueja a la Casa Cuba es nuestro y que solo esta en nuestras manos el solucionarlo, sumando ideas sin exclusiones de ningún tipo, con tolerancia y respeto, fomentando el dialogo diáfano y la utilidad de la virtud. Como dijera aquel congresista cubano a las puertas del Capitolio Nacional ante tantas discordias e intereses encontrados : Los partidos fuera, La Patria adentro.
Por Steve Maikel Pardo Valdes.




miércoles, 15 de abril de 2015




Gestión económica y educativa han de marchar de la mano.
La educación de las nuevas generaciones ha sido siempre causa de preocupación, y ocupación, tanto de los hombres y mujeres de gobierno sensatos como de los pensadores más destacados de la sociedad, además de ser por supuesto el deber primero de padres y familiares.
En la actualidad, escuchamos cada vez con más desenvoltura términos como desarrollo armónico de la personalidad, autonomía y autoconfianza del adolescente, a manera de evolución en las  dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social entre los mismos y para con la sociedad. Mas no debemos descuidar en medio de esta modernidad apresurada el complemento moral que debe llevar toda labor educativa y que en su momento formo parte de nuestra idiosincrasia y tradición aun en los sectores más humildes de la población cubana, y que hoy parece desaparecer incluso hasta de la memoria colectiva de de la Isla.
Todo ello parece interrelacionado con el estado de incertidumbre económica que padece el cubano medio que no logra solvencia ni siquiera para cubrir las necesidades más elementales de su persona y, lo que es peor aún en el plano psicológico, la afectación directa dentro del propio núcleo familiar del cual se siente responsable.
El Estado es el órgano rector de las políticas económicas de toda nación. Así, la economía de un país entonces no tendrá sentido utilitario ni funcional mientras no sea capaz de satisfacer de forma eficiente las necesidades sociales reales, que surgen de la más simple cotidianidad, las que se acrecientan o transforman en función del tiempo, de manera continua y acorde al contexto cultural, regional y demográfico de una población dada. Por ello si las políticas de implementación económicas están solo al servicio de la elite dominante y sus círculos de interés, nunca se dará una adecuada solución a las demandas de la sociedad.
Es decir que mientras la economía se halle en función del soporte estratégico de un sistema político totalitario, excluyente e intolerante no existirá la menor oportunidad del surgimiento de un estado de bienestar, un clima de confianza y seguridad ciudadana y, mucho menos, de la consecución de una sociedad verdaderamente democrática que marche por consenso hacia la creación de un estado de derecho garante de las libertades individuales del ser humano.
  
Mientras los inspectores estatales se enfocan en las contravenciones a las leyes de la reforma urbana en el sector privado, ?quien se hace responsable ante estos descalabros?
De cualquier modo, si existiese realmente una voluntad de cambio y una sensibilización con las problemáticas que afectan a las diferentes comunidades a nivel gubernamental, se implementarían directrices de acción que garanticen los requerimientos cualitativos y cuantitativos que la afectan negativamente desde la base, con lo cual la economía cubana podría entonces cumplir su cometido primordial de proporcionar al ciudadano lo necesario para subsistir de manera decorosa, permitiendo a su vez el desarrollo pleno de sus facultades, aspiraciones y de su mundo espiritual.
Tal vez todo sea más simple y uno de los motivos radique en el temor con que nos programan desde pequeños al iniciar nuestra vida escolar, donde todo lo que posea trazas de capitalismo y des colectivización es nocivo y por tanto ajeno a los principios revolucionarios, los cuales constituyen el principal freno hacia la realización personal del individuo, que al no poder ser coaccionado por la maquinaria gubernamental se aleja del comprometimiento que representa la dependencia económica de un salario en cualquier dependencia laboral estatal. El sector privado como un probable ente activo de la sociedad civil que escapa de apoco de los férreos mecanismos de control del régimen.
   Cuantas veces nos encontramos con imágenes indolentes como estas que dejan tanto que desear de la caballerosidad o la sensibilidad más elemental.

   Son estas imágenes las  que evade la maquinaria mediática gubernamental cuando, haciendo gala del seductor discurso de la izquierda, su pueblo en la realidad más cotidiana se hunde en la ignominia y la miseria.
Nos encontramos ante un panorama un tanto incierto, al margen del desarrollo de las actuales circunstancias en el marco regional de la política internacional, debemos reconocer ante todo la necesidad real de un cambio, de aunar esfuerzos para lograr una transición clara y que responda a los intereses de un pueblo que ha sido sistemáticamente engañado durante 5 décadas y que quizás hoy se encuentre más cerca que nunca de lograr un contacto con esa realidad que nos negaron. Con la posibilidad de errar o triunfar por sí mismos y no de sufrir la burla de construir una utopía a golpes de consigna, vendiendo una imagen al mundo totalmente divorciada de la cruda y compleja realidad de tantas miserias cotidianas, administrando un país cual si de una finca ganadera se tratase, separando familias , fomentando rencores, olvidando sínicamente que se jugaba con las vidas de seres humanos, con los destinos de una nación de hombres y mujeres de bien que de repente se vieron privados de su fe, de sus sanas tradiciones, y sin más horizontes que los caprichos egocéntricos de un puñado de tiranos enajenados y oportunistas que pretenden implantar como Cultura la subcultura de la marginalidad mediocre haciendo uso de la distinción entrenada del verbo, del aura mística creada  durante años por sus acólitos y la manera tan fácil con que logro que hasta las frases más frívolas y sin sentido parecieran verdades esenciales, solo por haber sido pronunciadas por él. Así utilizando como subterfugio el manejo de la memoria colectiva suprimió de la historia los nexos que le permiten a las nuevas generaciones comparaciones valederas con el pasado de la nación, inventándose siempre un enemigo desmesurado, para de esa manera justificar el aislacionismo y la ceguera en que sumió a la población.
     Se hace difícil tener voluntad de ayudar al prójimo si al despertar cada día de tu vida debes enfrentar invariablemente este panorama, con altas probabilidades de continuar viciado por la nada cotidiana.
Durante una investigación periodística un anciano me dijo una vez que, por lo general, las carencias exacerban los demonios que algunos llevamos dentro, sin embargo, poniéndole empeño, compromiso y amor, la flor que florece en la adversidad llega a ser la más rara y hermosa de todas.
Existe hoy un sector de la población cubana que  va perdiendo día  a día la moral, las normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. Debemos darnos a la tarea por tanto de rescatar estos valores cívicos y éticos, es ese nuestro compromiso para con las futuras generaciones, de nada sirve quedarnos cruzados de brazos al margen de una simple critica. Los conceptos morales y las creencias son heredados y codificados por una cultura determinada y, por ende, sirven para regular el comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones o reglas de conducta constituyen la clave para una convivencia donde primen el respeto y la tolerancia por lo que toda civilización depende del uso generalizado de la moral para su existencia. La historia nos advierte de que es tiempo ya de tomar parte de la solución, de convertirnos en entes activos del cambio, de hallar esas herramientas que permitan canalizar el sentir popular y enrumbar hacia un proceso de transición que responda verdaderamente al interés de la nación, de reinventarnos acorde al contexto actual, haciendo acopio de conciencia, versatilidad, visión y compromiso. Aún estamos a tiempo.

Por Steve Maikel Pardo Valdés.

¿La tierra de los abuelos felices?
Desde finales de la década de 1990 en Cuba se experimenta un acelerado descenso en los niveles de fecundidad afectándose así el crecimiento demográfico de forma negativa, desfavorable situación que conduce a la nación hacia el envejecimiento poblacional, que aunado al complejo fenómeno del éxodo de los jóvenes hacia otros países, constituye una seria problemática que deja en ciernes el relevo generacional y productivo, comprometiendo así irreversiblemente el futuro económico y social de la nación.
Disimiles son las causas del fenómeno, la mayor parte de ellas relacionadas con la incompetencia e indolencia de un Gobierno que no es capaz de implementar un programa que fomente y torne en una posibilidad real y viable algo tan natural e inherente a la humanidad misma como la maternidad y sobre todo que coadyuve a su normal desarrollo psíquico espiritual y material.
Como parte del dilema principal nos encontramos con la ausencia de un espacio propio donde desarrollar el clima necesario para la creación de una nueva familia. En los hogares cubanos encontramos, en una misma vivienda, cierta mixtura generacional que conspira incluso contra la indispensable privacidad de la pareja, la convivencia se torna entonces irresistible al confluir las limitaciones económicas en contraposición con algo tan cotidiano como los gustos televisivos y culinarios, las distintas costumbres y hasta el tiempo dedicado al cuidado de la higiene personal (imagine usted la rutina de un amanecer  cualquiera, en un apartamento concebido originalmente solo para cuatro personas que consta por lo general de un solo baño, donde habite una familia conformada por tres matrimonios de distintas generaciones incluido dos niños pequeños en edad escolar, los inconvenientes que conllevaría el mero hecho de aprestarse a salir cada mañana). Historias así se repiten tras las puertas de miles de hogares cubanos. No nos llamemos a engaño con eso de que: Donde caben dos caben cuatro, quizás suene bien al oído, pero no al estomago ni responde a la noción más elemental de confort.
Las estadísticas de fecundidad de La Isla han sufrido variaciones con el de cursar del tiempo, por ejemplo a finales del siglo XIX nos encontrábamos con madres de entre diez y quince hijos generalmente pertenecientes a familias de las zonas rurales. Luego Cuba atravesó una fase temprana de transición demográfica durante la primera mitad del siglo XX, así hacia 1925 se mantuvo una tasa media de 6.0 hijos por mujer, aun bastante alta. Observando los registros de la época donde se recogen las variables demográficas de mortalidad y natalidad, asistimos al hecho poco conocido del descenso de la mortalidad infantil de unos 200 a principios del año 1900, hasta niveles cercanos a los 60 por cada mil nacidos vivos para  finales de la década de 1950. Cifras estas que ya nos situaban entre los países con niveles más bajos de mortalidad infantil en América e incluso ligeramente inferiores a naciones Europeas como  Italia y España.
Comenzaba a despuntar por entonces la política de gestión estatal de salud pública, como lo demuestra la creación de la Secretaria de Sanidad y Beneficencia en 1909, la que llevo a cabo acciones de saneamiento urbano y control e inmunización de enfermedades infecciosas. Es solo hasta 1936 que en Cuba se aprueba y legaliza el aborto como practica medica, en principio practicable solo en casos probados de violación e incesto, o por condiciones medicas excepcionales que hicieran peligrar la vida de la gestante obligando a la interrupción del embarazo.
Luego observamos un aumento significativo de la esperanza de vida de 38 a 59 años como media, disminuyendo sin embargo entonces la tasa de fecundidad de 6.0 a 3.5 hijos por mujer, todo ello aunado quizá a la creciente independencia económica y social que ya alcanzaban las féminas cubanas, así como al aumento en el nivel general de instrucción que registró significativos avances alcanzando la tasa de alfabetización del 76% de la población para el año 1953.
Así  también la presencia de la inversión extranjera, en especial la estadounidense, tuvo un impacto positivo en el ámbito social y domestico al generar un crecimiento de los ingresos, fomentando a su vez la inmigración desde distintos países de millares de personas que arribaban a la Isla con la perspectiva de mejorar sus vidas (hecho que resulta irónicamente controversial 60 años y tantas balsas después). Esto estimuló el bum del proceso de urbanización tanto en la capital como en otras ciudades, observándose como para 1950 la población urbana superaba el 55% del total, valores que se encontraban entre los más altos de América Latina.
Con la llegada de la Revolución parecía que estos niveles se mantendría estables dada las altas expectativas que la maquinaria ideológica comunista se dio a la tarea de instrumentar. Luego el tiempo se encargaría de exponer la cruda realidad a que estábamos destinados a padecer en este Alcatraz Caribeño. Aparecieron flagelos sociales como la división familiar por motivos religiosos o políticos, la acentuada politización de la educación y la niñez, el adoctrinamiento de las nuevas generaciones, programas que de manera manifiesta restaron autoridad a los padres sobre la educación de sus hijos (las escuelas en el campo) y conllevaron a la atomización de una sociedad que se vio obligada, con la pérdida de sus tradiciones, a cambiar el culto religioso por el culto a la personalidad del líder. Se produjo entonces un descenso paulatino de la fecundidad hasta alcanzar, ya en 1978, alarmantes niveles por debajo incluso del concepto de remplazo poblacional, llegando a los años 1990 a experimentar su cota mínima histórica de 1.44 hijos por mujer durante el llamado, descaradamente, Período Especial,  cuando el deterioro de las condiciones de vida del cubano de a pie fue tal que para algunas parejas el posible nacimiento de un hijo llego a representar un riesgo inmediato para la supervivencia de un núcleo familiar que no lograba satisfacer siquiera sus necesidades básicas.
Si bien aumento luego la esperanza de vida tanto para las mujeres como para los hombres, en un futuro no muy lejano seremos entonces una Isla colmada de ´´abuelitos felices´´.
Mientras nos acercamos a un punto de no retorno podemos observar otros factores confluyentes de la transición demográfica cubana:
El cambio en los patrones nupcialidad donde observamos un aumento en la edad promedio en la que la mujer decide casarse, eso sin analizar los elevados costes según el tipo de ceremonia escogida por los contrayentes, que al estar unidos consensualmente suelen posponer en reiteradas ocasiones el momento de concebir.
Otra variable de tipo cultural que restringe decisivamente la fecundidad es la incorporación masiva de la mujer a los procesos sociales y la justa posibilidad de elevar su nivel de escolaridad, la mujer cubana constituye hoy sin dudas el mayor por ciento de graduados de la enseñanza media superior.
El período obligatorio post estudios para insertarse a la vida laboral y donde la remuneración es ridículamente baja, a lo que debe sumarse los que deciden continuar su superación académico profesional, hecho que ineludiblemente necesita de tiempo por lo que en la práctica solo luego de alcanzar dichas metas se dedicaran los futuros padres a la formación efectiva de un hogar.
El compromiso que supone el complejo deber diario de llevar a la mesa familiar los alimentos necesarios e insumos domésticos 
El acceso generalizado a los modernos métodos anticonceptivos, incluido el uso y abuso del aborto, al que lamentablemente acuden muchas parejas a manera de método de control natal sin meditar a fondo los riesgos de accidentes quirúrgicos y las complicaciones ya sean inmediatas o tardías que conlleva para la mujer.
Como padres nos sentimos en la gustosa obligación de entregarle a nuestros hijos lo mejor y ¿cómo lograrlo?, cuando se debe escoger entre comprarle al niño un juguete o un par de zapatos para la escuela, sacarlo a pasear sin comprometer luego la compra de insumos semanal, sin mencionar lo complicada que se torna la situación cuando los chicos crecen, llegan a la adolescencia y con ello el estar a la moda, la aceptación del grupo y los pagos a los profesores particulares para así atenuar las deficiencias del sistema educacional y que el muchacho logre llegar a la Universidad. ¿Cómo enfrentar estos retos cotidianos con un mísero salario, siendo honestos y sin que nos tiemble las piernas de solo imaginarlos? Para que luego en el noticiero o en algún programa de horario estelar te hablen de altruismo austeridad y solidaridad o pretendan convencerte de que todo va bien en Cuba y que los problemas solo se hayan mas allá de nuestras fronteras.
Creo que es hora de analizar de manera objetiva y concienzuda las causas y las consecuencias antes del que alarmante descenso de la fecundidad en Cuba se convierta en un fenómeno irreversible, pero sobre todo en qué solución tentativa y viable pudiese implementarse ante tan crítica problemática social.
Aun cuando la prensa oficialista nacional ha tratado el tema lo aborda desde luego mediante la óptica que le resulta más conveniente llegando a pronunciarse de manera despectiva en relación a la actual generación, tildando a las parejas en edad reproductoras de no ser consecuentes con la situación, acusando incluso a los gobiernos de distintos países de fomentar la emigración de jóvenes profesionales (padres en potencia) y desentendiéndose claro esta de aquellas realidades que afloran a simple vista y que evidencian los motivos a los que responde este éxodo. Desvirtuando así la cuota de responsabilidad del Estado por mantener durante más de cincuenta años un sistema económico tan solo en función de su perpetuación en el poder.
Ya lo acotó de manera provisoria Winston Churchill: el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica de la envidia, siendo su virtud inherente la distribución igualitaria de la miseria.
Téngase en cuenta que según los últimos estudios demográficos para el 2025 uno de cada cuatro cubanos rebasará los 60 años de edad colocando a la Isla a la cabeza de los países de América latina aumentando de ese modo los jubilados y pensionados para ese entonces situación que no será seleccionada tan solo mediante programas tan poco prácticos  y objetivos como la llamada Universidad del adulto mayor o la controversial Posición de la edad para retiro laboral, acciones que por demás ni siquiera atacan la problemática de base o causa determinante.
 Al parecer el Gobierno prefiere ignorar esta situación como una de las tantas que aquejan a la población cubana y que por lo visto acaso se supone sea resuelto por obra y gracia del santoral mítico propio del proceso revolucionario. Permitir o justificar posturas que pretendan el desentenderse o disgregarnos del tema nunca precipitará por si solo una solución que revierta este complejo y serio proceso.
La permanencia durante tanto tiempo de las dificultades económicas conlleva a conductas extremas que han dado lugar a la reconfiguración del propio comportamiento reproductivo, acarreando la creación de una familia pequeña como una estrategia  más eficiente en la esfera económica ante la ausencia de programas legislativos y gubernamentales que fomenten de manera sustentable una maternidad y paternidad responsables, aceptando que estas se hallan condicionadas por el entorno económico, político y sociocultural, que responde en sí mismo a una idiosincrasia una historia propias. Razonar esto se hace imprescindible para la consecución de una herramienta que, sin desentenderse de las realidades e intereses particulares, se articule en el bien común de una sociedad que hoy por hoy pierde de a poco sus valores morales y su dignidad humana bajo la egida caprichosa de un puñado de déspotas que se han hecho con los destinos y la voluntad de la nación, cual casta acostumbrada a tomar decisiones al margen de las necesidades de su pueblo y por ende de los principios democráticos que sustentan el bienestar de la sociedad toda. Principios que actúan como garantes del cambio necesario hacia una nueva cultura de compromiso para con la vida y la libertad plena, la tolerancia y la convivencia armónica. Es necesario traer a colación que, hasta ahora ningún estado verdaderamente democrático y funcional ha logrado desarrollarse si no es mediante una economía dirigida hacia el mercado. Pues, por cruel que parezca, solo los sistemas de mercado son los que ofrecen libre elección de consumo, por ende lleva intrínseca la libertad personal en que se apoya la propia democracia como institución que garantiza el optimo funcionamiento de la infraestructura social que lleva a la nación a un estado de bienestar perceptible, al contar con las acciones de liderazgo sensatas que den como resultado la toma de decisiones consecuentes tanto con el interés poblacional más inmediato, como para la implementación de proyecciones de vastas perspectivas futuras y objetivas que brinden la necesaria  estabilidad socio económica y política a la nación y a los individuos, dando lugar entonces al clima de confianza indispensable para la  creación de nuevos y sólidos proyectos de familia.
De no tomar el asunto con la seriedad que precisa no solo legaremos a las futuras generaciones de cubanos un país con la economía e infraestructuras devastadas,  sino que ni siquiera seremos capases de asegurar desde hoy el contar con el capital humano indispensable para su futura recuperación y posterior desarrollo.
Por Steve Maikel Pardo Valdés.   
Cuba y el fenómeno de las expectativas felices.
Dar respuesta a las necesidades y aspiraciones de una población dada es la principal función de una economía bien dirigida hacia una gestión integral, entiéndase por ello que esta sea plenamente capaz de satisfacer de forma eficiente las demandas de todos los productos y servicios posibles, de manera que todos sus ciudadanos puedan adquirir, a precios aceptables y en correlación con sus salario o ingresos, desde un simple litro de leche cada mañana, un frasco de perfume, un par de zapatos, juguetes para los niños o una PC, hasta un boleto de avión o un automóvil.
En la Cuba del siglo XXI sufrimos aun las consecuencias del modelo socialista de plan general central o economía de mandato introducido en la Isla hacia 1961, todo en perfecta sintonía con el sistema de financiamiento presupuestario preconizado por el propio Che Guevara, el cual no contemplaba la existencia de las relaciones monetario-mercantiles dejando por ende poco margen al trabajo independiente de las empresas que, prácticamente carecían de personalidad jurídica propia, desalentando además tanto al empresario como al obrero en la búsqueda de ganancias o intereses individuales, ya que estos suponen una amenaza al adoctrinamiento comunista. Complementando por sobre todas las cosas aquella máxima de que: ´´con las armas melladas del capitalismo no puede formarse al hombre nuevo´´, evidenciando en si el desespero del régimen por legitimar sus métodos de ascensión al poder.
Así la economía nacional posterior a 1959 ha experimentado digamos que una impronta pendular, moviéndose según los caprichos de una recua de burócratas que la hicieron oscilar entre polos opuestos, del idealismo al pragmatismo, implementándose mediante los ciclos idealistas o de centralización medidas que fijaron metas extremadamente ambiciosas, como sucedió durante la afamada zafra de los 10 millones, los planes quinquenales de sobreproducción alimentaria, o los cordones de La Habana, métodos todos que fracasaron provocando además disímiles efectos adversos e inestabilidad social. Luego se generaría entonces un movimiento hacia el mercado, con la finalidad de aumentar el producto interno bruto elevando así los índices de expectativa y aceptación popular.
Por ese entonces nuestro modelo económico adolecía de toda competitividad, ajenos totalmente a los parámetros de calidad y productividad internacionales donde todos deben ser capaces de cubrir sus gastos a partir de sus propios ingresos basados en una gestión económica con un amplio nivel de autonomía, asegurando por demás que las cifras que aparecen en sus estados financieros reflejen a cabalidad la realidad de los hechos económicos y productivos alcanzados.
Aunque lo primordial resulta el lograr desarrollar un sentimiento de pertenencia en los trabajadores de cada empresa o negocio cualquiera. Al respecto, el cubano de acá  se enfrenta a situaciones un tanto controversiales, cuando observamos como increíblemente el Gobierno aun propugna su desgastado discurso en pro de que la sociedad incursione definitivamente en el principio socialista de: ´´cada cual según su capacidad, cada cual según su trabajo´´, cuando en la más cruda realidad cotidiana advertimos como esos vagos que podemos encontrar en cualquier barrio se pasean ociosos  por las esquinas, (seguramente en contubernio con la policía pues en su gran mayoría le sirven como informantes), cual jauría en espera de su presa, disfrutando de un nivel adquisitivo muy superior al de cualquier profesional, haciendo pues difícil, que algún trabajador honrado, y lo que es más alarmante, que algún joven estudiante, posean una convicción plena de la utilidad del esfuerzo o de la práctica de la superación académica como vías legitimas para mejorar su nivel de vida y por ende su postura socioeconómica, y que así su existencia posea una calidad decorosa que posibilite el desarrollar plenamente sus capacidades físicas y espirituales.
Por lo tanto si un modelo económico no es capaz de proporcionar al ciudadano medio todo lo que necesita para satisfacer dignamente sus aspiraciones o sus lineamientos no se dirigen a la consecución de esta meta, dicho modelo deberá entonces ser desechado a favor de otro más pragmático y no el acomodarse bajo las sombras, como en efecto sucedió cuando Cuba paso a ser satélite de la URSS, conectándose a la famosa tubería Soviética del CAME y que posibilitaba, tras la cortina de la solidaridad, que en la Isla se produjera a toda costa y a todo costo, atrofiando nuestra economía mediante una farsa sensación de bienestar, bajo la peligrosa condicionante oculta de constituir un aliado en medio de la Guerra Fría dada nuestra estratégica posición geográfica.
Realizar un análisis estadístico serio y objetivo del historial del desempeño socio-económico cubano del periodo revolucionario se torna hasta cierto punto complejo, debido a la  escasez de cifras así como por la poca fiabilidad de los datos oficiales o la posibilidad concreta de realizar comparaciones adecuadas de las distintas estadísticas, observándose a su vez la ausencia notable de cifras cubanas en las publicaciones internacionales dedicadas a este fin, por lo que resulta embarazoso acceder a informaciones clave como:
Producto interno bruto per cápita y Formación bruta de capital
Balanza de pagos
Exportación e importación de bienes
Inversión extranjera directa y Reservas internacionales
Deuda externa y publica
Desempleo abierto y Tasa de participación y ocupación laboral
Salario medio real y Precios al consumidor
Intercambio comercial de bienes y servicios (incluido el turismo)
¿Cómo dar crédito entonces a los datos que sobre el crecimiento económico anuncia Cuba?, imagine que de acuerdo a cifras oficiales, se experimentó un crecimiento en el PIB de manera sostenida desde 1997, alcanzando para el 2006 la increíble tasa del 12.1%, en su momento la más alta de la región e incluso superando la de China que fue de un 10.7% para el mismo año. De ser fiables estos resultados económicos como se explica entonces que, para finales del 2007 (donde comienza a gestarse la crisis económica mundial), la Isla tuviese ya sus excedentes comerciales y reservas, del todo agotadas. Por lo que se vio fuertemente afectada al reducirse el financiamiento por concepto de remesas familiares, demandas por exportaciones (níquel y tabaco), reducción del intercambio comercial de bienes y servicios al contraerse el mercado turístico, decayendo incluso un rublo tan rentable para el gobierno, tanto en la esfera política como en la económica, como el de los servicios profesionales exportables especializados.
Por lo que en realidad la población cubana sufrió por  la falta de previsión gubernamental, donde ante el déficit se provocó una crisis bancaria de liquidez y una nueva suspensión de los pagos externos al carecer de los recursos indispensables para una expansión contra cíclica, tomándose entonces medidas extremas al realizarse ajustes internos y recortes de gastos que generaron un agravamiento en el ya depauperado panorama económico nacional. Todo ello evidencia que el supuesto crecimiento ocurrido entre los años 2004 y 2007 constituyó solo un subterfugio utilizado por el Estado, una farsa resultante de la manipulación de indicadores estadísticos, que agrega al PIB el valor de los servicios sociales gratuitos y de los subsidios a los precios de bienes relacionados, controversial estrategia solo utilizada en Cuba y en total contraposición con las normas internacionales. Como sea, la realidad es que nunca se sintió esta supuesta alza en la economía domestica, ni mejoras en la vida cotidiana del cubano de a pie, para quien aun a estas alturas sigue constituyendo todo un desafío de proporciones épicas el sencillo hecho de conformar un hogar decoroso y el cubrir las necesidades básicas de una familia promedio.
Como creer entonces que el Gobierno posee una voluntad real de fomentar los cambios imprescindibles para lograr llevar a la Nación hacia una gestión de  desarrollo sustentable que garantice por demás la estabilidad necesaria para promover un clima de confianza óptimos para que la inversión extranjera termine acercándose a la Isla con intenciones serias, coadyuvando así a la inyección de capitales frescos, la solvencia económica y a la integración sensata de Cuba al mercado regional e internacional.      
Atendiendo al hecho de que el desarrollo de un país se torna armónico siempre que una economía equilibrada cumpla con su objetivo, constituyendo así el principal soporte de una sociedad sana, ya que el solo hecho de priorizar por encima de todo, solo los sectores de la salud, la educación o los deportes, mientras resultan penosamente deficitarios otros servicios y además escasean constantemente los productos en los mercados o estos se hallan a precios inaccesibles para la gran mayoría, son estos síntomas de una gestión económica deficiente y de que quienes llevan sobre si la responsabilidad de la toma de decisiones  carecen totalmente de compromiso y de la indispensable visión integral para el sano desarrollo de la nación.
Al parecer, tras décadas de experimentos sociales en lo que hoy es Cuba, los que acá poseen la sacrosanta potestad de empujar el péndulo económico de la Isla, nunca calcularon minuciosamente las consecuencias del impulso, causando inestabilidad e incertidumbre entre una población cada vez mas harta de tanto engaño, harta de burócratas empeñados en perpetuar un régimen político al costo del perjuicio del desempeño económico, temiendo tal vez el fortalecimiento de la masa crítica poblacional constituida por el sector privado o cuentapropista, facción que cada día escapa un tanto más al control ideológico gubernamental.
Por todo ello no se le concedió suficiente tiempo a las políticas de tipo pragmáticas, ya de por sí bastante cautelosas, para que estas se implementaran del todo y maduraran produciendo logros positivos, reforzando así las medidas que acercarían al país al mercado, como lo aconseja racionalmente toda lógica económica, mas aun en presencia de un ambiente internacional caracterizado por la inmediatez, la competencia e independencia institucional que han de poseer necesariamente quienes aspiren a integrarse de manera eficiente a la circulación de capitales de alto porte.
Hoy escuchamos hablar por doquier del futuro restablecimiento de las relaciones Cuba – Estados Unidos, de las tentativas de inversión de capital extranjero, de lo que de esto derivaría y hasta del bum turístico que produciría. Todo lo cual no hace más que ilustrar las altas expectativas que se ha formado la población cubana con estos cambios acaecidos de manera increíble y en tan corto lapso de tiempo.
Creo que deberíamos hacernos un llamado oportuno a la mesura, ya que todo esto sería muy positivo teniendo al menos en cuenta que, el largo camino por andar dependerá en gran medida del compromiso que asumamos y de la voluntad con que nos conduzcamos, de el reconocer los hechos y errores que por más de 50 años han desarticulado nuestra Nación, del hecho ineludible de que nuestra infraestructura económica y social se halla desbastada, solo debemos echar una mirada a la situación tan poco manejable que resultaría de un arribo turístico de proporciones bíblicas y que colapsaría de inmediato la infraestructura aeroportuaria, de transporte y hotelera actuales, mencionando apenas el deplorable estado de las vías terrestres, del fondo habitacional o él ni siquiera contar  con el número de contenedores o flota de camiones imprescindible para cumplir adecuadamente con el ciclo de recogida de basura en cada barrio de esta ciudad nuestra que de apoco se nos va de entre las manos.
Mientras tras nuestra economía, con sus dos formas de propiedad, subyazcan dos sistemas económicos que funcionen en paralelo, una de ellas muy cercana al modelo de economía de mercado, ágil, competitiva, eficiente y que por tanto ingresa al país grandes cantidades de divisas pero que sin embargo se ve obligada a subsidiar entonces a su contraparte, una economía de tipo socialista deficiente y retrograda de elevados costes y que solo puede mantenerse a flote mediante el apoyo que la otra genera, justificando su existencia la labor de soporte circense a la maquinaria ideológica y mediática  de la cúpula totalitaria en el poder, no será entonces posible la consecución de un estado de bienestar o un crecimiento económico verdaderamente apreciable y sustentable.
Si bien es cierto que, abrir nuestra economía al mercado conllevaría probablemente a coyunturas y problemáticas de tipo ético sobre el funcionamiento de la sociedad, donde comience a privar el egoísmo, los roces incómodos ante el inevitable relevo generacional, un  aumento considerable en los niveles de corrupción administrativa o profundización de la crisis de valores, todo ello constituye un reto que debemos afrontar y asumir ante las infinitas posibilidades y las nuevas realidades que traerán para el pueblo cubano todos estos cambios que, apenas solo hace unos meses resultaban utópicos y que ahora han echado a andar apenas sin darnos tiempo a salir de nuestro propio asombro.
Ante los cambios es inherente a los seres cierto temor, un marcado recelo hacia lo desconocido o las experiencias novedosas, por lo que solo nos resta prepararnos para encontrarnos a la altura de las circunstancias, el adecuarnos con versatilidad al contexto actual y a su dinámica de vida, escoger entre ser simples espectadores o el convertirnos entonces en verdaderos protagonistas del cambio, siendo garantes de una transición que , para muchos ya comenzó sin apenas avisar, pero que necesita de la voluntad y de la razón de hombres y mujeres comprometidos con los intereses de su pueblo, haciendo de palabras como Libertad y Democracia algo más que consignas o conceptos que constituyen por si mismos pilares insoslayables de la Nación.
Mientras las directrices de las politicas comerciales implementadas por el Gobierno no sirvan como garantes al capital extranjero, niguno de los potenciales inversionistas tomara el riesgo de hacercarse u un pais que historicamente , lamentable y vergonsosamente, incumple con los pagos y realiza ´´movidas´´ arbitrarias en el ambito comercial, contraviniendo toda logica economica, norma juridica o postura etica. Cubanos, tenemos el deber y el derecho de exigirle a nuestro Gobierno que reestructure su politica economica en  pos de los verdaderos intereses del Pueblo y la Nacion, ya es tiempo de dejar a tras la trillada ideologia comunista que lña historia se ha encargado de deslegitimizar con hechos incontrovertibles y de marchar con la frente bien alta y longitud de miras hacia un un futuro de integracion y tolerancia, legándoles a la humanidad toda una tierra de seres dignos y respetuosos de las más elementales normas del civismo, formadas en el credo de la utilidad de la virtud.

Por Steve Maikel Pardo Valdes.