En horas de la mañana del 25 de febrero en el poblado de Velasco en Holguín
la Inseguridad del Estado asaltó la casa de Manuel Martínez León,
auditor del CID para las provincias orientales. Le registraron su
humilde vivienda y le quitaron 300 CUC, una cámara fotográfica, dos
teléfonos, un pomo de líquido para fumigar, un computador una impresora y
varias copias del semanario La Nueva República.
A
Manuel lo esposaron y lo golpearon frente a su hija de siete años. El
dirigente del CID fue trasladado a Instrucción Penal en Holguín donde
se ha negado a comer y a tomar agua. Los esbirros que participaron en
el atropello fueron Mario Naranjo, alias Repello y Yovani de la
Inseguridad del Estado en Velasco, el instructor del caso Julio
Garrido, Fernando La Guardia y el policía llamado Guajiro.
La
persecución y los abusos contra Manuel Martínez son continuos. El CID
tiene que reaccionar en forma contundente. En el exterior, este y otros
caos recientes de robo y atropello contra dirigentes y activistas de la
organización serán presentados a la Unión Europea, en los organismos
defensores de los Derechos Humanos de la ONU y la OEA. También serán
denunciados a la opinión pública internacional y a las empresas
hoteleras que tienen negocios en Cuba y que son cómplices de estos
abusos de la tiranía con la que se han asociado.
En la Isla todas las delegaciones deben redoblar sus esfuerzo con trabajos de la Defensoría del Pueblo, distribuyendo La Nueva República, consiguiendo firmas de apoyo al Proyecto Constitucional y reclutando simpatizantes.
Ni un paso atrás. La agresión contra un miembro del CID es un atropello contra todos nosotros.

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