jueves, 18 de agosto de 2016

Niños en la pobreza y la casta dominante en el lujo

 

 Artemisa 11 de agosto de 2016.  Con el apoyo de Mirian Sánchez Lemus, presidenta del CDR del lugar conocido como Geisha, un complejo de habitaciones que en su momento brindó servicios de hospedajes, es decir una posada a la salida norte del Municipio de Artemisa, miembros de la Defensoría del Pueblo pudieron conocer algunos de los problemas de quienes habitan esta precaria instalación.Si bien es conocido que en el referido lugar residen jóvenes, niños y personas de mayor edad con distintos padecimientos que van desde la diabetes, el asma y la hipertensión arterial, el caso más grave de todos es el de un niño y su mamá que sufren la enfermedad del VIH y, al igual que el resto de las personas que allí residen, tienen otros problemas aparejados que hacen su estancia en el citado lugar mucho más dolorosa.  Yenicel Becerra Mesa, madre del menor con VIH quien ahora tiene 5 años de edad vive hacinada en una pequeña habitación a la que tuvo que eliminarle el baño para poder ampliarse ya que ella tiene otro hijo y los tres ya no caben en el reducido lugar.




 

Para poder elaborar sus alimentos, estas personas tienen que buscar el agua potable a más de un kilómetro de distancia, pues carecen del preciado líquido en esta instalación que fue abandonada por las autoridades del gobierno hace más de diez años, precisamente por encontrarse en estas difíciles condiciones.

Estas familias ya fueron visitadas por la Defensoría del Pueblo hace aproximadamente un año y su situación se le dio a conocer a las autoridades del Municipio sin que hasta ahora haya existido una respuesta objetiva al respecto.  Sin embargo la construcción de vivienda para sectores como las Fuerza Armadas, el MININT, la Policía y los Médicos que han cumplido misión en el exterior va en aumento así como la asignación de viviendas para funcionarios del Gobierno y el Partido Comunista mientras los más desfavorecidos, continúan viviendo en condiciones humanas deplorables.

Estas personas que mal viven en condiciones de hacinamiento, sin agua y sin servicios sanitarios, nueve de ellos niños, uno como ya se dijo con el VIH y otro con problemas psiquiátricos, fueron víctimas de eventos meteorológicos que derribó sus viviendas y tuvieron que invadir prácticamente  a la fuerza  esta instalación que ya se encontraba abandonada. Al principio el gobierno quiso sacarlos pero al no tener donde albergarlos, decidieron que permanecieran allí. Los nueve niños que allí residen nacieron en ese lugar y han crecido rodeado de miseria por doquier, esto no parece haber sensibilizado en lo absoluto a ningunas de las autoridades, ni del Gobierno ni del Partido. 






La Defensoría del Pueblo acusa a las autoridades del Municipio de Artemisa por la tamaña indiferencia con que ha sido tratada esta situación y exige que se les dé una respuesta de inmediato pero con objetividad ya que las 22 personas residentes en dicho asentamiento lo que necesitan es una vivienda decorosa como las que se les está construyendo a los sectores antes mencionados.

Despedida a una gran mujer, mi heroína, María Luisa Matos Araluce de Matos

 

En San José, Costa Rica, murió el lunes 15 de agosto en la mañana, María Luisa Matos Araluce, viuda de Huber Matos.  Para todos los que la conocimos deja un vacío y una huella eterna.  María Luisa fue una gran dama, una mujer de mucha clase y refinamiento innato a pesar de su origen humilde, luchadora incansable, esposa leal, que con sus constantes denuncias y sacrificios fue en gran medida la artífice de que su esposo Huber saliera con vida después de haber cumplido una injusta condena.  

María Luisa luchó sola y logró sacar adelante a sus hijos dándoles una educación tanto en el nivel académico como en el hogar, trabajando como modista, algo que hacía como nadie, sus trajes de novia eran admirados y codiciados por la atención que ponía en los detalles. Luchó al lado de su esposo en la fundación del movimiento Cuba Independiente y Democrática (CID), donde fue la imprescindible organizadora de todos los eventos y convenciones. 

Hoy, nuestra querida María Luisa está al lado de Dios y de su compañero, su príncipe, su amado Huber. Descansa en paz que ya tienes un lugar en la historia de Cuba! 
 
Su esposo, el también fallecido pero eternamente presente Huber Matos, la mencionaba siempre con ejemplo de dignidad y sacrificio, madre ejemplar capaz de mantenerse firme ante la tristeza del destierro.  Ella continúo la lucha de su marido e inculcó a sus hijos los ideales democráticos que ambos compartian. 
María Luisa nunca claudicó ante los abusos del régimen y durante los 20 años de injusta prisión que cumplió su esposo, el Comandante de la Libertad, ni descanso ni se rindió.  Mujer tenaz, valiente y llena de energía dedicó su vida  a apoyar a su marido en su lucha por la libertad de todos los cubanos. 

Los miembros de Partido Cuba Independiente y democrática (CID) rendimos póstumo homenaje a esta valiosa mujer que desde lejos nos demostró que nuestra Lucha continúa y que no habrá tregua ni descanso hasta que Cuba sea libre y su pueblo viva en democracia.  
 

 
 
 


 
Detencion arbitraria y uso de omnibus urbano para traslado de detenido
 
En la tarde del martes pasado se realizo una detencion arbitraria en el mercado agropecuario de Santa Catalina, cito en calzada de Diez de Octubre y ave Santa Catalina del municipio de Diez de Octubre, donde usualmente a las afueras de dicho mercado siempre se encuantran vendedores ambulantes de utiles del hogar entre otras miscelamneas de cocina, muchos de ellos carecen de licencia es cierto, pero en este caso el vendedor si la poseia solo que, segun el oficial de la policia, no podia vender ciertos productos, el caso mas preocupante no fue la inmediata detencion en si, sino el uso de un omnibus de transporte urbano ruta 69 #5223, repleto de pasajeros, para trasladar al detenido, esposado y custodiado por tres policias, hasta las cercanias de la estacion de Aguilera del mismo municipio aprovechando que la ruta del bus pasa relativamente cerca de dicha estacion, algo realmente inaudito y que va en contra del procedimiento penal vigente y contra la etica policial y toda logica, los pasajeros protestaron ante tal hecho, incluyendo una madre que viajaba con su pequenna ninna en brazos y junto a la cual el policia sento al detenido como si del banco de una comisaria se tratase,
esto posee varias interpretaciones, solo agrgo que hechos como estos dejan mucho que desear de un cuerpo policial que fue crado para garantizar la tranquilidad ciudadana, el policia alego ante la protesta que la patrulla no llegaba pues la guardia operativa se veia afectada por la reduccion del combustible, risible pero vergonzoso.






martes, 16 de agosto de 2016

50 años arruinados por Fidel Castro.


Esta es la historia de 400 familias que tuvieron que abandonar todas sus propiedades en Cuba por la llegada de «los barbudos».Reclaman 100.000 millones de dólares cuando el jueves se celebra el 50º aniversario de la Revolución. La embajada española y los 25 hoteles Meliá están en terrenos expropiados por los comunistas.



«Cuando salí de Cuba dejé mi vida, dejé mi amor», dice la canción.Pero también casas, empresas, fábricas, dinero e infinidad de bienes que fueron confiscados por la máquina expropiadora de los comunistas.
Ahora, cuando el próximo jueves se cumplen 50 años de la llegada de Fidel Castro y sus barbudos al poder, dos millones de personas, pertenecientes a miles de familias de dentro y fuera de la isla, se preparan para reclamar propiedades por un valor que podría superar los 200.000 millones de dólares. Los hoteles de Sol Meliá o la embajada española en La Habana son algunos de los bienes sobre los que se discutiría en los Tribunales de una nueva Cuba democrática.

El 15 de octubre de 1960 la próspera historia de la familia Gutiérrez Castaño en Cuba se topó con la Revolución. Ese día entró en vigor el Decreto Ley 8/90 por el que el Gobierno de Fidel Castro confiscaba todas las «propiedades mayores» de la isla.

Desde el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 y la llegada de los barbudos a La Habana cuatro días después, su instinto expropiador fue irrefrenable. «La gente salía a asaltar los casinos, a destrozar parquímetros y a invadir propiedades. Todo eran confusión y dudas: unos volvían en aviones repletos y otros volvían a rellenarlos para irse», recuerda el escritor Raúl Rivero, exiliado en España desde 2005.
Los primeros objetivos fueron los partidarios de Batista, después los estadounidenses con propiedades en Cuba y, en ese momento, le tocó el turno a los que los comunistas consideraban ricos. Aun así, todavía quedaba mucha gente a la que confiscar bienes en nombre de la Revolución. Por eso, Nicolás Gutiérrez, 44 años, que no había nacido cuando a su familia le fueron arrebatadas propiedades con un valor que por entonces se calculaba en 45 millones de dólares (a día de hoy multiplican esta cifra por 10), prefiere hablar de la «ley del robo» cuando cita el Decreto Ley por el que sus padres perdieron casi todo lo que tenían.
Su bisabuelo, Nicolás Castaño Capetillo, había llegado a Cienfuegos desde el País Vasco en 1849. No era un hombre culto ni preparado.Simplemente alguien con fuerzas y ganas de trabajar. Fue empleado como dependiente de bodega y vendedor ambulante hasta que se estableció por su cuenta con una fábrica de velas y una tienda mixta para terminar convirtiéndose en un próspero comerciante y productor de azúcar. En 1926 Castaño ya era considerado el hombre más rico de Cuba. En 1960, cuando su hija y su yerno se ven obligados a huir de Cuba para salvar la vida, la fortuna familiar es incalculable. Una veintena de centrales azucareras, fincas, edificios

Nicolás Gutiérrez, el bisnieto de Castaño, nació en Costa Rica, vive en Miami y es el presidente de la Asociación Nacional de Hacendados de Cuba. Nunca ha pisado la isla en la que ya se están celebrando los 50 años de la llegada al poder de los hermanos Castro. Recuerda cómo su padre, de nombre también Nicolás, recibió una llamada de una persona cercana a Fidel que le invitó a salir del país si quería conservar la vida. Gutiérrez es abogado y representa, además de sus intereses, los de 400 familias de cubanos que aspiran a recuperar sus propiedades y de algunas compañías de EEUU cuyos negocios se vieron fulminados a principios de los 60. Una fortuna de fortunas que podría valorarse en más de 100.000 millones de dólares.
En un mapa de Cuba colgado en la pared, más de 40 chinchetas de colores sitúan las propiedades familiares que Gutiérrez pretende recuperar. «Esto no es sólo una iniciativa de los ricos de Miami.Hay dos millones de personas afectadas y muchas de ellas están en la Isla. El objetivo es poner en marcha la economía una vez que llegue la democracia». El desembarco en Cuba está en marcha.

En el despacho de Gutiérrez, ubicado en la elegante zona de Coconut Grove, se recopilan toda clase de documentos para reclamar las parcelas de tierra expropiadas por el Gobierno comunista. Los ancianos enumeran sus casas y propiedades en declaraciones juradas para que sus descendientes demanden como herederos.

Pero sólo unos pocos de los exiliados conservaron los títulos de propiedad cubanos. La mayoría se vale de lo que en términos legales se llama «fuentes secundarias de evidencia», como tratados históricos, guías comerciales y hasta mapas húngaros de la isla pre-Castro. Hay quienes para localizar sus viejas posesiones utilizan Google Earth, el programa informático que permite ver imágenes de satélite de terrenos en distintos puntos del planeta.

Según estimaciones de estudios jurídicos, dos millones de personas en Cuba y en el exilio podrían reclamar en los tribunales de la era post Castro propiedades valoradas en 200.000 millones de dólares.
La prueba de que la iniciativa de estos cubanos no es una locura es el precedente de los países del Este, antiguos satélites de la Unión Soviética, y la Nicaragua postsandinista. «En estos países se devolvió la propiedad o se indemnizó a los propietarios», dice Castaño.

El tema de la vivienda es uno de los más espinosos. ¿Qué haces si en tu antigua casa están viviendo una o varias familias con necesidades? En Letonia se resolvió el problema reconociendo de nuevo como dueños a los expropiados, dejando a los inquilinos 10 años pagando una renta simbólica. Cumplido ese plazo, el dueño negocia con los que ocupan la casa.

Hace unos años, un periodista de la BBC se puso en contacto con Viriato Carrillo. Le propuso tener una conversación con el actual ocupante de la casa familiar del Country Club de La Habana. Carrillo, de 63 años, abandonó Cuba junto a sus padres y sus dos hermanos en 1960, cuando contaba 15 años. «Mi padre no quería que sus hijos formaran parte de  un ejército comunista. Mi familia era poderosa. Poseíamos ocho ingenios azucareros [como se conoce a las fincas con plantaciones de caña], una fábrica de comestibles, una fábrica de fósforo y hasta la destilería de ron Santa Cruz donde actualmente se produce el ron Havana ». Recuerda cómo su padre decidió marcharse después de que un amigo comunista miembro del gobierno le avisara de que iba a ser detenido para ser juzgado como «enemigo de la revolución».

PON TU EL PRECIO

Finalmente, Viriato Carrillo aceptó el reto del periodista británico, siempre que el encuentro tuviera lugar dentro de las reglas de la educación y el civismo. A las dos semanas recibió una nueva llamada. El ocupante de la casa propiedad de su familia, un alto cargo del régimen castrista, se negaba a hablar con él. «Algún día tendré que negociar con él. Y le diré: ‘Pon un precio, pero piénsalo bien. La cantidad que me digas es la que te voy a exigir a ti si quieres seguir viviendo allí’».

Según Carrillo, nadie de los que reclaman su patrimonio quiere resolver las cosas por la fuerza: «Somos gente razonable. Sabemos que hay que negociar pero ellos deben entenderlo también. ¿Que esa casa se la dio Fidel? Pues felicidades, pero es como si yo en ese momento les pido la cartera y salgo corriendo».
Otra de las casas de la familia de Carrillo en el barrio de El Vedado en La Habana es ahora la embajada alemana. En Varadero, sobre una villa para las vacaciones de la familia, se levanta un hotel propiedad de una empresa española. Viriato tiene 63 años y todavía está pleno de energía pero sabe que si algún día le fallan las fuerzas sus hijos continuarán peleando.

«Sueño con volver a Cuba. Estoy convencido de que con 10 años de trabajo de personas en mi situación, La Habana volvería a ser el París del Caribe como en 1959».

Con quien también tiene ganas de negociar este cubano, que ahora vive en una casita colonial de la zona residencial de Coral Gables, es con los franceses de Pinaud Ricard, los propietarios de ron Havana por obra y gracia del «aperturismo interesado» de los gobiernos de Fidel. Con una botella de ron Santa Cruz entre las manos, destilada antes de la revolución, se lamenta: «Eramos el mejor ron del país y ellos se han aprovechado del esfuerzo de mi familia».

No todos los exiliados ven tan sencilla y positiva la iniciativa de Gutiérrez y su ejército de familias. A Ramón Saúl Sánchez, presidente de Movimiento Democrático en Miami, le parece «demagógica» la propuesta de Gutiérrez. «Esta iniciativa le hace el juego a la campaña del régimen castrista sobre que los cubanos del destierro queremos regresar a Cuba para recuperar nuestros bienes.Eso no es verdad para nada. Sólo queremos ver a nuestras familias.Lo que yo tenía en Cuba, que se lo queden».

Hace unos años, cuando vivía Jorge Más Canosa y todas las facciones del exilio se reunían entorno a su figura, mantuvo una reunión con los expropiados. Les propuso realizar una subasta nacional en el momento en que caiga el régimen de Castro, de manera que todos los bienes estatales pudieran ser vendidos al mejor postor.Los antiguos propietarios tendrían derecho a una primera oferta.

«¿Quién era el señor Más Canosa para proponernos tal cosa?», revela un sorprendido Gutiérrez. «Además, muchos de mis representados ya no poseen las fortunas de antes y no tendrían ninguna posibilidad en esa primera oferta».

ESPAÑOLES EN LA BATALLA

La historia y el nombre de miles de españoles se encuentran en medio de este embrollo legal. En la esquina de las calles Capdevila y Agramunt de La Habana se levanta un elegante palacio que hoy es la sede de la embajada española en Cuba. El Palacio Velasco, construido en 1912 en estilo Art Noveau, pertenecía hasta su expropiación en 1961 a la familia de origen catalán Sarrá. Sus últimos dueños, Teresa Velasco y Arturo González, regresaron a España pero otra parte de la familia ha levantado en Estados Unidos la marca farmacéutica que les hizo millonarios en Cuba.Si prosperan sus reivindicaciones, la delegación diplomática española en una Cuba democrática tendrá que buscar otra ubicación.

Si recuperar propiedades en mano del estado cubano supondrá una batalla jurídica dura y larga, reclamar las que están en manos de empresas extranjeras será aún más complicada. Una de estas empresas, considerada enemiga por la asociación Nacional de Hacendados de Cuba, es Sol Meliá, propiedad de la familia mallorquina Escarrer.

Todos y cada uno de los 25 hoteles que Meliá ha construido y explota en Cuba -el último, hace dos años, en Varadero, con 350 habitaciones- se levantan sobre suelo confiscado por la dictadura comunista que dentro de unos días cumple 50 años. Cinco familias perjudicadas por Meliá son clientes de Gutiérrez. Por ejemplo, los herederos del terrateniente azucarero Rafael Lucas Sánchez Hill, expropiado por la revolución cubana, les reclaman la propiedad de 100.000 hectáreas en la zona de Holguín, en la parte oriental de Cuba, bañada por el Atlántico.
El 15 de octubre de 1960, al ver que su central azucarera estaba entre la lista publicada en la Gaceta Oficial de Cuba de los 105 expropiados por la revolución, la familia Sánchez Hill huyó de la isla, la mayoría rumbo a Miami.
Cuarenta años después, 100 descendientes de Rafael Lucas Sánchez Hill, desperdigados por Estados Unidos, Venezuela y España, crearon en Florida la corporación Central Santa Lucía (con el mismo nombre del ingenio azucarero fundado por su ascendiente a mediados del siglo XIX). Llevan años peleando por las indemnizaciones que, según ellos, deben pagarles Sol Meliá, LTU y Air Transat, las tres empresas que gestionan hoteles situados en las 100.000 hectáreas que les pertenecieron, en una franja de terreno que abarca desde Gibara hasta Playa Guardalavaca, en la parte oriental de la isla.

En EEUU los Sánchez Hill tuvieron que empezar de cero. Según Gutiérrez, «cuando llegaron aquí tuvieron que hacer cola con los pobres de cuna para comer en el centro de refugiados de Miami y trabajaron hasta labrarse de nuevo una posición». Ahora prefieren no dar la cara y llevar este asunto de forma discreta.
Para favorecer los intereses de familias como los Sánchez Hill, Gutiérrez participó activamente en 1996 en la redacción de la ley Helms-Burton, por la que el Departamento de Estado debería perseguir empresas como Sol Meliá. La ley penaliza a todas las compañías extranjeras que trafiquen con bienes expropiados por la Revolución tras el 1 de enero de 1959. En cualquier caso, el abogado Gutiérrez recuerda que el Gobierno no se opondría a acuerdos privados entre estas empresas y los antiguos propietarios.«Si no se devuelven las propiedades, la democracia nunca regresará a Cuba».

Sus reclamaciones no han podido ser presentadas en ningún tribunal.Sólo el Departamento de Estado de EEUU ha dado entrada a toda la documentación recogida. No existe ningún organismo internacional que se ocupe de este tipo de reclamaciones y sólo un giro en la situación política de la isla podría causar el inicio de un proceso.

Aunque nunca ha pisado suelo cubano, Nicolás Gutiérrez está preparado para recorrer las 90 millas que separan Miami de Cuba para intentar recuperar sus bienes y los de las otras 400 familias en cuanto empiecen a soplar los vientos de la apertura: «Me iría de cabeza para allá. No podría mantenerme al margen de esos cambios históricos.No podría quedarme aquí».

APOYOS 

EMPIEZA LA FIESTA

Aunque tiene fama de que no le gustan las celebraciones largas, esta vez Raúl Castro, el presidente de Cuba, hará una excepción.El próximo 1 de enero, cuando se cumplen 50 años de la victoria de la Revolución encabezada por Fidel Castro, hará un discurso televisado a todo el país que durará una hora y media. Lo leerá en el mismo lugar donde su hermano Fidel proclamó su victoria, en el edificio del Gobierno provincial de Santiago de Cuba. Será el pistoletazo de salida a un sin fin de bailes, fiestas y eventos culturales que se celebrarán durante el primer día de 2009 a lo largo y ancho de la isla. Los festejos culturales se iniciarán en La Habana, con atractivas ofertas artísticas y recreativas en la calle 23, la más famosa del país. El programa incluye bailes populares con grupos musicales y la reposición de obras teatrales, espectáculos circenses y humorísticos, expo ventas de libros, charlas con deportistas, personalidades históricas, narradores orales, escritores y poetas de mayor relevancia en ese país.

También se abrirán exposiciones de artes plásticas, mientras los cines ubicados en la céntrica arteria de la capital exhibirán películas latinoamericanas y una muestra de la filmografía cubana.Entre las calles 12 y 23, la esquina donde hace más de 45 años Fidel Castro proclamara el carácter socialista de la Revolución, los amantes del béisbol y otros deportes podrán conocer en directo a sus viejas y nuevas glorias.

LAS EMBAJADAS

Estos son otros de los lugares emblemáticos de Cuba que fueron expropiados por la Revolución castrista hace ya medio siglo.

Embajada de España. Típico palacete levantado en 1912. Fue cedido por la familia Velazco al Gobierno español. Fue expropiado y en 1986 se inauguró como la actual Embajada de España.

Embajada de Alemania. Comenzó a edificarse en la primera década del siglo XX por la alta burguesía. Su diseño urbano consiste en grandes mansiones, la mayor parte de ellas ajustadas al estilo racionalista de la arquitectura norteamericana de los años 40 y 50. El Gobierno cubano le ha alquilado la mansión a Alemania.

Cervecería y Jardines de La Tropical. Además de la fábrica de cerveza, se edificó una gigantesca plaza ajardinada que, durante los años 30 al 50 fue el sitio preferido de los bailadores de La Habana.

Edificio Bacardí. El del famoso ron, construido en 1930. Estilo Art Decó y decorado con mármoles de colores. Tenía un bar para degustar ron. Hoy pertenece a la compañía estatal Habaguanex S.A., que lo tiene destinado a la renta de oficinas para representaciones comerciales locales y extranjeras.

Edificio Focsa. Data de 1956 y es considerado como el primer edificio de hormigón armado de América. Tiene 28 plantas y 375 apartamentos. En los años 70 y 80 alojó asesores civiles soviéticos.Algunos de sus pisos se han destinado al alojamiento transitorio de personal médico.

El gansterismo comunista en la época republicana



El nombre de Sandalio Junco le dice muy poco a los cubanos del presente. Comunista en los inicios de la década del 30, no tardó en desencantarse del Partido por su intento de pactar el control de los sindicatos con el dictador Machado, y que en un final los "ñangaras" conseguirían algo después del Hombre Fuerte de la Cuba del posmachadato, Fulgencio Batista, allá por 1938. Luego se hizo trotskista, y al final de sus días dirigente sindical auténtico. Toda una personalidad de su época en el mundo del trabajo cubano, a la que después de 1959 difícilmente se le haya dedicado una línea. Al menos para algo más que denigrarlo.

a razón de este premeditado olvido tiene que ver con su referida disidencia del comunismo oficial republicano, pero por sobre todo con las circunstancias de su muerte: Sandalio Junco fue asesinado a tiros por pistoleros comunistas en 1942, durante un acto público en memoria de Antonio Guiteras. Entonces era el alma del sindicalismo auténtico, y por ende una amenaza para el control monopólico que sobre la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) ejercían los comunistas encabezados por Lázaro Peña.
En la Historia que se enseña en las escuelas cubanas de hoy se hace en exceso referencia al pistolerismo político que caracterizó la vida de la nación durante el periodo democrático de los 40, al menos si se compara con la nula referencia a los incuestionables logros del mismo. Se habla también bastante de los atropellos que a manos de dicho pistolerismo sufrieron esas pobres y seráficas almas de Dios, los comunistas, el día en que el diabólico Gobierno auténtico decidió no continuar haciéndose de la vista gorda ante el control mafioso que sobre los sindicatos ejercía el PSP (Partido Socialista Popular, como por entonces decidió llamarse, a pesar de no ser ni socialista, ni popular), y pasó a apoyar a su propio sindicalismo.
Ocurrió este cambio en la actitud gubernamental en los últimos meses de 1946 y primera mitad de 1947, a casi tres años de la ascensión al poder de una coalición auténtico-republicana que históricamente había contado con la oposición comunista (ellos siempre prefirieron a Batista que a Grau), y a pesar de que por entonces no podía hablarse de macarthismo en los propios EEUU, la historiografía oficial sostiene que las razones para dicho viraje fueron no otras que el deseo del Gobierno auténtico de congraciarse con esa corriente política ultraconservadora americana.

Un macarthismo antes de McCarthy

Bajo esta denominación, macarthismo, se recoge en los actuales manuales de Historia dicho cambio en la política doméstica del autenticismo. Sin para nada detenerse a comprobar sus autores que Joseph McCarthy solo llegó al Senado de EEUU precisamente por esos mismos días iniciales de 1947, y no comenzó su cacería de brujas más que en febrero de 1950, con su famosa denuncia de una supuesta conspiración comunista en el Departamento de Estado.
En esencia, tras leer en sus manuales de Historia acerca de nuestro último periodo democrático de los 40, a los jóvenes cubanos solo puede quedarles la impresión de un Gobierno, el auténtico, integrado por ladrones y gansters carentes de cualquier límite, a los cuales se enfrentaban los comunistas y los ortodoxos, armados únicamente con su superioridad moral y su natural altruista. No obstante, la realidad es que estas no constituían sus únicas armas, al menos en el caso de los comunistas. (Es justo reconocer que el Partido Ortodoxo, si bien guiado por una de las más nefastas personalidades de nuestra historia, Eduardo Chibás, nunca echó mano a la violencia armada en tiempos de democracia).
La responsabilidad evidente que el comunismo cubano compartió en la promoción del pistolerismo político de los 40 se ha intentado ocultar en el discurso historiográfico oficial mediante el ocultamiento de datos, o hasta la cínica tergiversación de la verdad histórica. Por ejemplo, en el manual de Historia de Cuba de noveno grado en que estudió a mediados de los años 80 quien esto escribe, se hacía referencia a la muerte de dos obreros a consecuencia de la campaña que contra el control comunista de los sindicatos comenzó el Gobierno auténtico en 1946-47. Se los tomaba como mártires propios, asesinados por pistoleros al servicio del autenticismo, durante una supuesta ocupación violenta de las sedes de los sindicatos que hasta entonces dirigían los seráficos ñangaras, solo gracias a sus muy superiores virtudes.
La realidad de estas muertes fue muy otra, sin embargo. Como puede colegirse de lo escrito para su sección "En Cuba", de la revista Bohemia, por alguien tan poco sospechoso de intentar apoyar al bando gubernamental como Enrique de la Osa. No olvidemos que en las páginas de esta sección encontró fácil e incuestionada cabida cuanto disparate para desacreditar al gobierno auténtico se le ocurriera a aquel megalómano llamado Eduardo Chibás, o que De la Osa sería más tarde el director de Bohemia, durante las primeras décadas de la Revolución.
El 13 de abril de 1947, Enrique de la Osa escribió en Bohemia: "más de 100 delegados azucareros del PRC (el Partido Auténtico) iniciaron una marcha sobre el Sindicato para reclamar sus documentos. Enterarse de ello en la CTC y salir de allí en tres automóviles llenos de partidarios de Lázaro Peña fue un solo paso. Disputaron dentro del edificio y se produjo el incidente. Abundantes disparos partieron de ambos bandos. Balance: El obrero auténtico Félix B. Palú, muerto, y su compañero Roberto Ortiz, herido".
Lo ocurrido en verdad fue que en 1947, ya sin la protección de Fulgencio Batista y con Cuba gobernada por un partido al que los comunistas se habían opuesto siempre, correspondía la realización del V Congreso Obrero Nacional. Sin tantas libertades como durante el cuatrienio de Batista (1940-44) para ejercer libremente sus maneras gansteriles al interior de los colectivos laborales, los comunistas se encontraron con que un significativo sector obrero había elegido representantes no comunistas al Congreso. Centrales azucareros tan importantes como el Preston, el Delicias, el Chaparra o el Agramonte, les fueron arrebatados en esas elecciones, en que los auténticos eran ahora los beneficiados por el apoyo gubernamental. Amenazados de perder su absoluto monopolio sobre los sindicatos, o incluso de que Lázaro Peña permaneciera al frente de la CTC, los comunistas, que controlaban las comisiones de acreditación al Congreso, intentaron revocar muchas de las delegaciones auténticas o al menos entorpecer el proceso de su acreditación.
El clímax llegó cuando el sábado 5 de abril, cansados de esperar, un grupo de delegados electos no comunistas marcharon hacia el local del Sindicato de la Aguja, donde funcionaba la comisión de entrega de las credenciales, con el fin de obligar a destrabar el proceso. Fue allí donde se toparon con un nutrido grupo de pistoleros comunistas, encabezados por el Zar Rojo del Puerto de La Habana, Aracelio Iglesias, guapo de solar al que la historiografía oficial ha transformado de tal manera que muy bien podría conseguir la santificación incluso antes que el padre Félix Varela.
Por cierto, en el nuevo libro de Historia de Cuba de noveno grado, editado en 1991, se optó por no mencionar a los dos obreros auténticos muertos. La desaparición del campo socialista ponía en duda la hasta entonces generalizada creencia en el incontenible avance humano en la dirección de una sociedad comunista mundial, y por lo tanto también el que se pudiera de ahí en adelante, en un futuro no solo dominado por estudiosos comunistas, seguir sosteniendo mentiras tan evidentes. De este modo se hizo aparecer la decisión gubernamental de anular un V Congreso, que en realidad había sido tomado cruentamente por los pistoleros comunistas, de excesiva e injustificada. Solo debida, al parecer, a las turbias maquinaciones de un gobierno que de esa manera le pasó por encima a lo decidido pacíficamente por el movimiento obrero cubano.

Batista y Castro ocultan el gansterismo comunista

Aunque invisibilizado en la historiografía oficial, el pistolerismo comunista existió, y fue en muchos sentidos comparable al auténtico, con la distinción de que si este último imperó más que nada en los altos círculos políticos de La Habana, y en la Universidad de La Habana, el comunista se desarrolló por todo el país y tuvo a los colectivos laborales como su principal centro de interés.


Esta diferencia explica en parte por qué resultó menos visible en su momento, ya que su área de actuación se encontraba bastante menos en la picota pública de los grandes medios periodísticos del país. Sin descontar tampoco el hecho de que los medios que contribuyeron a fijar la interpretación del fenómeno del pistolerismo político estaban por sobre todo interesados en desacreditar al Gobierno auténtico a cualquier precio, y cayera quién cayera (como la democracia en definitiva, por ejemplo).
Pero no es esta sin embargo la única razón de su referida invisibilización intencionada posterior. Lo aparentemente paradójico del caso es que esa invisibilización no comenzó en 1959, sino desde 1952. Ya de nuevo en el poder, Batista justificó en buena medida su golpe de Estado en el pistolerismo auténtico, mas no habló nada del comunista que había prosperado bajo su gobierno legal, con su total complacencia, y que en no poca medida había contribuido a su victoria electoral de 1940. Por ahí anda la entrevista a uno de los generales del castrismo, publicada si mal no recuerdo en Granma allá por el 2008, en que el susodicho cuenta cómo en su juventud, ya simpatizante del Partido Comunista, organizó a una nutrida tropa de guajiros armados con la que en esa elección impuso a la fuerza la candidatura de Fulgencio Batista en la zona campesina al centro-oeste de la antigua provincia Las Villas; en territorios de los actuales municipios Santo Domingo y Cifuentes en lo fundamental.
Consecuentemente, el que Batista guardara conveniente silencio sobre la existencia de un pistolerismo comunista del que era también responsable, y que de darse a la luz pública habría desacreditado el discurso sobre el que justificaba el cuartelazo del 10 de marzo, resulta razonable. No lo es ya para nada, al menos desde una visión maniquea de la historia, el que muchos de los lugares comunes de la crítica al pistolerismo de los 40 fueran adoptados por la propaganda política posterior a 1959 directamente y casi sin reelaborar de la que siguió al 10 de marzo de 1952.
Y es que como a Batista, a Fidel Castro le importaba desacreditar por completo el periodo democrático de los años 40, ya que solo así podía comenzar a soñar con justificar su futuro gobierno autocrático. Pero además, para llevar lo soñado a la realidad necesitaba del apoyo de los jerarcas del comunismo, cambiacasacas y camajanes de altura nunca igualada en este país que habían conseguido desde muy temprano un privilegiado lugar en el nuevo Gobierno revolucionario. Así, por necesidad política castrista, se evitó desde muy temprano en tiempos de revolución sacarle sus trapitos sucios al comunismo nacional, y de paso se mantuvo sesgada la percepción del gansterismo político cubano de los 40.
Una revisión del fenómeno del pistolerismo político permitiría entender un poco mejor la suicida campaña que, para en esencia recuperar el prestigio comunista dentro de la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FNTA), emprendió algún tiempo después Jesús Menéndez por la provincia de Oriente. O por qué, tras perder su control gansteril sobre los sindicatos, el comunismo cubano retrocedió de la manera catastrófica en que lo hizo entre 1948 y 1951. Téngase en cuenta que pasó de obtener 142.972 votos en las elecciones presidenciales de 1948, a poco menos de 60.000 afiliaciones en la reorganización de partidos de noviembre de 1951.
Y es que como en Nido de ratas, la famosa película de Elia Kazán protagonizada por Marlon Brando, el comunismo cubano ejercía un control mafioso sobre el mundo del trabajo cubano, que en buena medida debía al apoyo de Fulgencio Batista (los tiros comunistas sonaron durante unos cuantos años en Cuba con la bendición de los mismos que en los cuarteles administraban abundantes raciones de palmacristi), y para cuyo mantenimiento el Partido no dudó nunca en echar mano de las armas y matar a quién hubiera que matar.
Quizás el mejor arquetipo del pistolero cubano que surgió para ejecutar estos lineamientos partidistas haya sido el ya mentado Aracelio Iglesias, a quien los pistoleros auténticos mataron en octubre de 1948 más que nada por su mala costumbre de vengar a sus muertos, en este caso las víctimas del Sindicato de la Aguja, y no por alguna específica política gubernamental de ejecuciones extrajudiciales.
Lo incuestionable es que la pugna entre auténticos y comunistas por los sindicatos cubanos en los días previos al V Congreso Obrero Nacional, aunque insertada en el contexto internacional previo al macarthismo y en los albores mismos de la Guerra Fría, tenía como causa única el pulso que ambas corrientes ideológicas cubanas mantenían desde mucho antes.
Si bien es cierto que el autenticismo atacó el monopolio comunista sobre los sindicatos, debe de tenerse en cuenta que ello ocurrió solo cuando, tras múltiples gestiones, no consiguió la alianza o al menos el apoyo comunista, un disciplinado grupo político que siempre les había ido en contra desde septiembre de 1933, y que contaba con muy buenos vínculos históricos con su archienemigo, Fulgencio Batista. (Durante la dictadura de Batista, los órganos represivos sabía muy bien dónde estaban "escondidos" Blas Roca o Carlos Rafael Rodríguez). No olvidemos que fue precisamente Batista quien terminó por barrer al autenticismo mediante su cuartelazo del 10 de marzo de 1952, y que en no escasa medida la política doméstica de Ramón Grau  San Martín iba dirigida contra quien consideraba una amenaza latente a la democracia en Cuba.
Una vez rotas las hostilidades, era muy poco probable que el autenticismo consiguiera contener a unos pistoleros que no le rendían cuentas directamente, y con cuyas armas contaba en todo caso para defenderse de cualquier conspiración dentro del ejército. Unos pistoleros a quienes su aval revolucionario en la lucha contra Machado y Batista, junto a las amplísimas libertades de que se disfrutaba en el periodo democrático de los 40, les permitía ejercer la llamada justicia revolucionaria (la venganza política) con bastante holgura, y que ahora buscaban vengar a más de uno de los suyos, muertos a manos del otro importante bando pistolero cubano de la época: el ñángara.

Chibás: de la corrupción política a la corrupción generalizada


El 16 de agosto de 1951, con 44 años de edad, el abogado, periodista y político Eduardo René Chibás y Rivas se quitó la vida con un disparo. El hecho conmocionó a la sociedad de los años 50 y repercutió negativamente en el destino de Cuba.
Estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana, Chibás había integrado el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) de 1927 y de 1930, durante la lucha contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado. Guardó prisión en cinco oportunidades y tuvo que marcharse dos veces al exilio. Fue delegado a la Asamblea Constituyente de 1939, representante a la Cámara en 1940, senador en 1944. Militó en el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) desde 1934, fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 y fue candidato a la presidencia de la República en 1948.




Chibás, consciente del papel nefasto de la corrupción y convencido de la imposibilidad del progreso social en ausencia de civismo, arribó a la conclusión que en unpartido político, junto a las ideas fundamentales,"tienen una importancia vital los hombres que van a ponerlas en práctica".
El líder ortodoxo simplificó la moral —conjunto de valores presentes en toda actividad humana— a la honradez administrativa, para emplearla como arma política. Su propósito lo condensó en la consigna "¡Vergüenza contra Dinero!", y en una escoba que simbolizaba la limpieza administrativa. "Los malos políticos", decía, "le roban al pueblo para enriquecerse; todas las luchas políticas nacionales tienen su origen en la falta de honradez; es indispensable por lo tanto, poner las riendas de la República en manos limpias".
Esa convicción, amalgamada con la herencia patriótica de la familia Agramonte (Chibás era nieto de Luisa Agramonte y Piña) y con una personalidad locuaz, osada, polémica, contradictoria y excéntrica, explican lo qué hizo y cómo lo hizo.
Chibás inauguró un nuevo estilo en la política cubana mediante la utilización de los medios informativos y la libertad de prensa. Como periodista fue cofundador en Nueva York del órgano de la Unión Cívica de Exiliados Cubanos, escribió en El Mundo, en Bohemia, en El Crisol y habló por las emisoras radiales CMW La Voz de las Antillas, CMQ y la COCO.

Polémicas y muerte

En mayo de 1939 acusó a Blas Roca de traidor. En julio de 1940, al firmarse la Constitución en Guáimaro, denunció "que ya se estaba violando su espíritu en provecho de algunos que la suscriben". En 1942 culpó al jefe de la Policía de extralimitarse en sus funciones. En 1943 presentó dos mociones en la Cámara contra Fulgencio Batista y contra el Congreso. En julio de 1945 acusó a Carlos Miguel de Céspedes por la venta de un pedazo de la calle Paseo. En enero de 1947, en carta leída por la radio, impugnó a Ramón Grau San Martín por supuestos intentos reeleccionistas. En 1950 culpó al presidente Carlos Prío Socarrás por el asalto a un juzgado correccional. Y en 1951 acusó a Rolando Masferrer de una bomba que habían colocado en la casa de Roberto Agramonte.
Eddy, como le llamaban sus amigos, pasaba constantemente de defensas altruistas a agresiones demoledoras. En enero de 1946 elogió la obra de Grau con las siguientes palabras: "En el orden educacional, hemos hecho efectivo, por primera vez en la historia de Cuba, lo que fue sueño de Martí y anhelo de Estrada Palma: que la República cuente con más maestros que soldados". Dos  años después, en junio de 1948, calificó a Grau de "émulo de los Borgia, el mayor simulador que ha dado el mundo desde los tiempos de Calígula, a cuyo lado he sacrificado 20 años de mi vida, sin pedirle ni aceptarle nada".
Su conducta moral constituyó una de  las raras excepciones en los políticos de la época. El 10 de octubre de 1944 explicaba: "Yo entraba en el poder tildado de millonario, pero salía del poder, dos años después, más pobre de lo que entré. En cambio ellos entraban en el Gobierno sin bienes de fortuna, pero hoy disfrutan de muchos millones de pesos de capital..." Y en un discurso suyo publicado en El Crisol, el 12 de febrero de 1951, planteó: "La página de honor que he conquistado en la historia de Cuba como líder de esta revolución moral no la cambio por una presidencia de la república".
En las comicios de 1948 enfrentó la candidatura de Carlos Prío Socarrás y alcanzó el tercer lugar. El resultado —según explica Rafael Rojas en Historia mínima de la Revolución Cubana— convenció a Chibás de que era posible ganar las elecciones presidenciales. En esa oportunidad, como parte de la disputa electoral, Prío dijo: "Chibás no sabe donde tiene el corazón".
Resultado de su quehacer y de su estilo, en una encuesta realizada en junio de 1950, Chibás resultó el candidato de mayor fuerza para la presidencia, lo que se confirmó con otra realizada el 20 de mayo de 1951, en la que aparecía con el 29,7% de los votos frente a 19,03% de Fulgencio Batista, lo que auguraba su posible victoria en las elecciones de 1952.
La muerte, como en José Martí, anidaba en su idea y su discurso. En una oportunidad, al referirse a sus antepasados, expresó: "Yo también, como ellos, he ofrendado a Cuba patrimonio y sosiego. Menos afortunado que mis mayores, no he podido ofrendarle la vida".
En noviembre de 1939, mientras transitaba en su auto por el reparto Miramar resultó herido de bala. En el hospital, cuando le preguntaron quiénes habían sido los agresores, respondió: "No se preocupen por averiguar; muero por la revolución, voten por Grau San Martín"; pero la popularidad alcanzada por el disparo le dio el segundo lugar en las elecciones de delegados a la Asamblea Constituyente de ese año.
En enero de 1948, en una asamblea del Partido Ortodoxo saltó sobre la mesa presidencial y se puso a gritar: "¡Tiren al corazón! ¡La Ortodoxia necesita un mártir!". Y en mayo de ese mismo año, acompañado entre otros por Fidel Castro, dijo sobre sí mismo: "El día que Chibás crea advertir una extinción o una merma en el amor ciudadano, se parte de un balazo el corazón, no por cobardía ante el fracaso, sí para que su inmolación conduzca a la victoria de sus discípulos".

La libertad y la participación ciudadana

Según sus palabras:"No se puede construir una nación sobre cimientos podridos. Por eso hay que talar y destruir primero para desecar el pantano y edificar después sobre una base sana". Chibás se propuso expulsar a los ladrones y situar en su lugar a un hombre honrado, servidor de la nación. Pero en un medio caracterizado por la corrupción política y administrativa, ese hombre tenía que ser su propia persona, que no apetecía ni necesitaba del patrimonio nacional.
La inmediatez, característica de los cambios revolucionarios, le impidió elaborar un proyecto dirigido a cambiar las condiciones existentes y la psicología social del cubano. "Nuestro pueblo", decía, "se informa del latrocinio de los gobernantes con la misma calma que lee las páginas de los muñequitos de colores o escucha los programas de radio".
El 5 de agosto de 1951, al no poder probar una acusación contra el ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, atentó contra su vida y falleció el 16 del propio mes. "¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta!", fue su "último aldabonazo a la conciencia cubana".
Su inmolación es un ejemplo paradigmático de la imposibilidad de realizar cambios sociales sin la correspondiente cultura cívica y la participación ciudadana. Una transformación que tiene su punto de partida en la formación cívica y la implementación de las libertades.
Las consecuencias trajeron el golpe de Estado de 1952 y la revolución de 1959. El mal de la corrupción, limitado antes a la conducta de la elite política se generalizó a partir de 1959 como necesidad para sobrevivir. Y las causas de la actual corrupción están en el desmontaje de la sociedad civil, la estatización de la propiedad, la ineficiencia productiva derivada de lo anterior y los salarios insuficientes para satisfacer las necesidades más elementales.



Funestos récords cubanos

 

 

Algo que los gobernantes latinoamericanos debieron tener en cuenta antes de acudir a la última Cumbre de la CELAC y darle un espaldarazo a la única dictadura militar del continente, fue que en materia política y social, Cuba es un funesto recordista internacional. De sus casi 112 años de república independiente, durante 73 de ellos ha estado sometida por tiranías. No hay ni siquiera un caso parecido en todo el hemisferio occidental.
Igualmente impresionante es la plusmarca impuesta por Fidel Castro, a quien varios de los presidentes presentes en la Cumbre de La Habana fueron a rendirle pleitesía. El achacoso comandante aparece ya como el dictador que más tiempo ha gobernado en toda la historia moderna: 52 años y tres meses (enero de 1959 a abril de 2011). Por si fuera poco, los cubanos tenemos otro record continental imbatible: hace 66 años que no elegimos a nuestro jefe de Estado.
Lo cierto es que durante dos terceras partes del tiempo transcurrido desde que Cuba dejó de ser colonia de España (406 años) y territorio ocupado por Estados Unidos (1898-1902), ha sufrido bajo las botas de cuatro dictadores: Gerardo Machado, Fulgencio Batista (dos períodos diferentes), Fidel y Raúl Castro.






De esas plagas, las tres primeras (18 años) fueron dictaduras "normales" —como las tantas habidas en Latinoamérica—, pero la cuarta ha sido un cataclismo socioeconómico y humano que devastó la sociedad. Algo único en las Américas. En el otro tercio de vida republicana hubo ocho presidentes electos democráticamente, cinco de ellos antes de 1929, y tres entre 1940 y 1952. Los últimos comicios presidenciales tuvieron lugar en 1948.

'Chispazos' de democracia

Los períodos o "chispazos" de democracia en Cuba suman 36 años. Los otros tres años que completan los 112 corresponden a una intervención de Washington de 1906 a 1909. Gobernaron la Isla William Taft (más tarde presidente de EEUU), por unos días; y luego Charles Magoon, hasta enero de 1909, fecha en que entregó el poder a José Miguel Gómez, general de la Guerra de Independencia, electo Presidente en septiembre de 1908.
Después fueron electos Mario García Menocal (1913-1921), también general de la Guerra de Independencia, por los dos períodos consecutivos que permitía la Constitución de 1901; Alfredo Zayas (1921-1925); y otro general independentista, Gerardo Machado, en 1925.
En el gobierno constitucional de este último se realizaron importantes obras, incluyendo la Carretera Central (que con 1.139 kilómetros de largo sigue siendo hoy la única que une el occidente con el oriente del país), el Capitolio Nacional, acueductos y hospitales, mientras la economía avanzaba aceleradamente.

Machado 

Pero al cumplir su mandato de cuatro años, en 1929, Machado se negó a entregar el poder y estableció la primera dictadura, caracterizada por la represión, el asesinato de opositores políticos y una gran corrupción, en medio de una profunda recesión derivada del desplome del precio del azúcar con motivo de la crisis económica internacional y la Gran Depresión en EEUU.
Ante la rebelión popular encabezada por sindicatos y organizaciones revolucionarias, y las presiones de Washington apoyadas por el general Alberto Herrera, jefe del Ejército, Machado huyó. El 12 de agosto de 1933, con el país paralizado por una huelga general iniciada una semana antes, el dictador viajó a Bahamas. Se dice que al subir al avión, expresó: "Después de mí, el caos".
Efectivamente, hubo un caos político y social —con saqueos y hasta linchamientos— de tres semanas, y el 4 de septiembre de 1933 el sargento Fulgencio Batista tomó el poder al frente de una sublevación de suboficiales a la que se unieron luego unos 100 oficiales del Ejército. Fue designada una pentarquía de gobierno que Batista, ya ascendido a coronel, no quiso integrar para ostentar el verdadero poder político como Jefe del Ejército. La presidencia colegiada duró seis días y el 10 de septiembre quedó como único Presidente uno de sus integrantes, Ramón Grau San Martín.

Batista 

El gobierno de corte socialdemócrata y nacionalista de Grau duró 127 días. En enero de 1934, con el apoyo de EEUU, Batista forzó la renuncia de Grau. Comenzó la segunda dictadura cubana, aunque Batista era ya el "número uno" desde septiembre. Durante más de seis años el golpista de hecho dirigió el país, aunque las apariencias fueron cubiertas con el nombramiento o la elección de seis presidentes de la República (Carlos Hevia, Manuel Márquez Sterling, Carlos Mendieta, José A. Barnet, Miguel Mariano Gómez y Federico Laredo Bru), todos subordinados, de una manera u otra, al "hombre fuerte" de Columbia.
En 1940 Batista fue electo presidente democráticamente con una plataforma populista y el apoyo del Partido Unión Revolucionaria Comunista (luego llamado Partido Socialista Popular). Dos dirigentes comunistas, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez, fueron nombrados ministros sin cartera.
En 1944, Batista le entregó el poder a Grau, electo presidente, su enemigo político. Carlos Prío ganó las elecciones en 1948. Fue el último presidente legítimo de Cuba. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de unas elecciones en las que el candidato Batista iba detrás en las encuestas, y nuevamente con el apoyo de Washington, este dio un golpe de Estado e inició su segunda dictadura —y tercera del país—, que duró seis años y nueve meses.
El día de Año Nuevo de 1959, acosado por una rebelión nacional, y ya sin el apoyo de EEUU —que le decretó un embargo de armas a su gobierno—, Batista abandonó el país. Tomó el poder Fidel Castro, jefe del Ejército Rebelde, quien lejos de convocar elecciones como había prometido desde la Sierra Maestra asumió todos los poderes públicos el 16 de febrero de 1959.
Aquel día de febrero fue equivalente al 18 de Brumario (9 de noviembre de 1799), el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte que liquidó al Directorio, el gobierno de la Revolución Francesa. El Bonaparte caribeño estableció la cuarta dictadura militar cubana, que dura hasta hoy.

El diluvio castrista

El daño causado a Cuba y los cubanos por el régimen castrista semeja los efectos catastróficos de un diluvio bíblico letal. Por eso muchos en la Isla incluso "perdonan" a Machado y Batista, con el razonamiento de que los dos fueron sangrientos y represivos, pero no controlaron la vida de cada ciudadano, no empobrecieron al pueblo ni asfixiaron el desarrollo del país. Además, en derramamiento de sangre los Castro fueron más lejos que sus dos colegas.
Sumados los opositores políticos fusilados con los caídos en combate en África, Medio Oriente y Latinoamérica, y los miles de balseros devorados por tiburones o ahogados en el estrecho de la Florida, son decenas de miles las víctimas mortales del castrismo. Machado y Batista mataron y pisotearon los derechos humanos, pero no tocaron a la gallina de los huevos de oro que crea las riquezas en este mundo: el sector privado y la libertad económica de los ciudadanos. Y Cuba progresó.
Los Castro también matan y violan los derechos humanos, pero encima implantaron el comunismo, borraron del mapa al sector privado, expulsaron de la Isla el know how y el capital humano más capacitado, y han destruido el aparato productivo nacional. Para colmo, al retirarse por enfermedad, Fidel no convocó elecciones, sino que le entregó el poder a un hermano.
Continúa así el castrismo, que ha hecho miserable la vida de un pueblo que en 1958 tenía uno de los más altos niveles de vida en Latinoamérica y hoy es uno de los más pobres. No hay nación en Occidente que haya sufrido un desastre socioeconómico, político, tecnológico, humano, cultural, ético y antropológico, como Cuba en el último medio siglo.