miércoles, 15 de febrero de 2017

Protesta de Taxistas (boteros) se hace sentir en La Habana

Tras la huelga de brazos caídos emprendida como protesta por los transportistas privados, las personas se abarrotaban en las aceras sin poder trasladarse a sus puntos habituales en la capital.

Tras la imposición por parte de las autoridades de los precios y tramos por los que deberán regirse a partir de ahora los transportistas privados en la capital cubana, los llamados "boteros" iniciaron como protesta una huelga de brazos caídos.

La situación se ha traducido en una agudización de la problemática del transporte en la capital de la isla, pues los boteros son en verdad los que han permitido durante muchos años a la población moverse con relativa eficiencia por La Habana.

Eduardo Amaro, botero capitalino, dijo  que el modo que están utilizando sus colegas para llevar a cabo la huelga de brazos caídos y evitar las represalias es reportase como enfermos, decir que van a tomar vacaciones o que van a llevar el auto a hacerle mantenimiento.

Las autoridades han hecho una peligrosa movida al regular los precios por tramos, pues como consecuencia este fin de semana cundió el caos para quienes intentaban desplazarse dentro de La Habana.

A consecuencia de la sutil huelga de brazos caídos emprendida como protesta por parte de los cuentapropistas del transporte, las personas se abarrotaban en las aceras sin poder transportarse a sus puntos habituales dentro de la capital.

Carentes de un sindicato y de organismos de la sociedad civil que apoyen sus demandas, los boteros intentan forzar el fin de la medida de los precios topados a base de congestionar la transportación urbana.

Los taxistas particulares, que según los mismos medios oficiales son los únicos con los que se puede contar para trasladarse medianamente rápido en La Habana, recibieron la pasada semana la noticia de que el pago por sus servicios, que en la práctica se venía rigiendo por la oferta y la demanda, sería estricta y estatalmente regulado por una lista específica de rutas, tramos y precios impuestos por el órgano de Gobierno de la provincia.

El régimen comunista cubano anunció a principios de febrero el estudio de nuevas medidas para controlar a los transportistas privados en la capital, varios meses después de que las autoridades impusieran límites al precio del pasaje.

En un reporte publicado por el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista, la Dirección General de Transporte de La Habana criticó que los "boteros" comenzaron a buscar alternativas para mantenerse en el negocio después de que el Consejo de Administración Provincial de La Habana (CAP) impusiera, a mediados de julio de 2016, límites al precio de estos.

Un día sin taxis privados en La Habana

La noticia de que el gobierno provincial de La Habana "topó" los precios de unas 30 rutas y tramos frecuentados por los "boteros" resultó el viernes en un infierno para quienes intentaban desplazarse dentro de la ciudad.

Sin carteles, pliego de demandas ni manifestaciones de protesta, así responden los taxistas privados de La Habana a los precios topados recién impuestos. Las autoridades han hecho una jugada audaz al regular los importes por tramos de estos trabajadores por cuenta propia, y el resultado ha sido un viernes de infierno para quienes intentaban desplazarse dentro de la ciudad.

Al borde de la acera, y sacudiendo desesperadamente los brazos, se veía durante la mañana a centenares de personas repartidas a lo largo de las rutas de almendrones. Pero los conductores rara vez paraban bajo el argumento de que solo hacen "viajes directos" entre la piquera inicial y el destino. Esta es la manera de evitar fragmentar los pagos y bajar el valor de los pasajes, tal y como ha sido regulado.

Carentes de un sindicato que represente sus demandas, los boteros intentan forzar el fin de la medida a base de congestionar la transportación urbana.

Por su parte, el Gobierno sabe que una buena parte de los residentes en la urbe necesita de estos taxis colectivos para llegar a su centro de trabajo o de estudios. Sin ellos, el país se paralizaría.

En las calles se desarrolla desde ayer un pulso silencioso donde, de momento, la peor parte se la están llevando los pasajeros.

Gobierno cumple amenaza e impone precios a “boteros” de La Habana

Las autoridades publicaron una lista de precios para rutas y tramos, una medida que alegan busca "la felicidad de la población", y evitar la "especulación". Boteros opinan diferente.

Los “boteros”, taxistas particulares que según los propios medios oficiales “son los únicos con los que se puede contar para trasladarse medianamente rápido en La Habana”, despertaron este jueves con un balde de agua fría: el pago por sus servicios, que en la práctica se venía rigiendo por la oferta y la demanda, amaneció regulado por una lista específica de rutas, tramos y precios impuestos por el órgano de gobierno de la provincia.

Según la nota en los medios estatales la medida adoptada “para felicidad de la población” por el Consejo de Administración Provincial (CAP) reduce por decreto a la mitad los precios que se venían cobrando, ya que los boteros “desde hace varios meses cortan los recorridos para que los pasajeros paguen más”.

“Por ejemplo, si usted sube a un taxi en el parque del Curita y se baja en el Coppelia debe pagar solo cinco pesos en moneda nacional y no 10 como normalmente se cobraba. Si hace la misma operación desde la esquina de 41 y 42 en Playa hasta el Hospital Militar también deberá pagar cinco pesos. Si realiza el viaje completo desde el Curita hasta el Militar el precio es de 10. En las restantes rutas ocurre de manera similar”, explica.

En el 2009, el gobierno cubano entregó licencias a los transportistas privados de La Habana.

El incumplimiento de las nuevas tarifas sería castigado con “la cancelación de la Licencia de Operación del Transporte”, o (…) el procesamiento como corresponda, que puede incluir el decomiso del medio de transporte”.

La confección del listado, que complementa una disposición general tomada por el CAP en julio de 2016 para topar los crecientes precios de las carreras, “tuvo en cuenta las posibles salidas y recorridos que son utilizados por los Trabajadores por Cuenta Propia con Licencia de Operación del Transporte”.

La medida anunciada buscaría “evitar la especulación con los precios, al menos en las rutas señaladas”.

La puesta en vigencia de la restricción sigue a una campaña en los medios oficiales que cuestionaba como “un mal necesario” la propia existencia de estos taxistas privados, por lo general dueños o conductores de viejos autos americanos de los años 50 (“almendrones” en el argot criollo).

Sin embargo, la propia prensa oficial admitía que los boteros son indispensables y no tienen competencia, pues “el transporte público es demasiado insuficiente como para lograr que disminuya la demanda de los almendrones”.

La mentira es la primera ley de la República en Cuba


Creo que no hay un mandatario en el mundo que tenga un average mayor de mentiras que Fidel Castro. En el año 1959 prometió que Cuba sería siempre una democracia y que nadie pensara que iba a implantarse el comunismo.

Cuando viajó por primera vez a los EE.UU dio una conferencia en la que repitió públicamente que el repudiaba el comunismo y que en Cuba no se prohibiría la libertad de expresión ni la libertad de prensa. Luego lo que hizo fue implantar un régimen totalitario atando de pies y manos al pueblo, obligándolo a obedecer lo que él determinara.

Nunca restituyó, como lo había prometido, la Constitución del 1940, porque esta constitución garantizaba el pluripartidismo y él no quería tener oponentes para de esta manera perpetuarse en el poder. Por esto el Partido Comunista se convirtió en su instrumento de dominación política.

Convirtió a Cuba en una nación paupérrima. El salario promedio de un obrero es el equivalente a 10 dólares mensuales, muy por debajo del nivel que el pueblo se merece, la miseria pulula por doquier.

Si José Martí quiso que la primera ley de la republica fuese el respeto a la dignidad plena del hombre, bajo el castrismo la primera ley del gobierno ha sido la diaria repetición de la mentira por los medios de comunicación que son monopolio del Estado.

Se repite que la educación y la atención médica son gratuitas para el pueblo, pero esta es una mentira porque el pueblo es el que paga con sus salario de esclavo y los impuestos, lo que el Estado hace. En Cuba, como en ningún país el Estado regala nada, el gobierno es un administrador de los bienes del pueblo y en Cuba los únicos que viven y se benefician son los dirigentes.


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