viernes, 21 de agosto de 2015

TANQUES EN PRAGA

En la noche del 21 de agosto de 1968 tropas paracaidistas soviéticas irrumpen en el espacio aéreo checo realizando un desembarco aerotransportado, ocupan de inmediato la sede del gobierno, Dubček y otros miembros del Presídium son secuestrados, para su supuesta protección, y luego llevados a Moscú, donde "se les hizo entrar en razón".  Al mismo tiempo son desplegados unos 250 000 efectivos y miles de blindados y carros de combate como parte de la invasión llevada a cabo por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, que tuvo como objetivo poner fin a la llamada Primavera de Praga, período de reformas y liberalización política iniciado desde el 5 de enero del mismo año.

Estas buscaban modificar progresivamente los aspectos totalitarios y burocráticos que el régimen comunista implanto en Checoslovaquia, para así avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo, legalizando la existencia de múltiples partidos políticos y sindicatos, promoviendo la libertad de prensa, de expresión, el derecho a huelga, acciones todas amparadas bajo un nuevo concepto: socialismo de rostro humano, programa presentado por Alexander y sus colaboradores, para Leonid Brezhnev y otros de línea dura, creció la preocupación por estas reformas, temían que pudieran debilitar la posición del bloque comunista durante la Guerra Fría. El Gobierno y el Pueblo Checos de inmediato condenaron la invasión. La tentativa más osada de combinar el comunismo con la democracia había fracasado.





Antecedentes
 
En enero del 68´ Dubček desplaza al estalinista Antonín Novotný como primer secretario del Comité Central, con el propósito de democratizar el Estado y las estructuras internas del Partido, enrumbando así la nación a las formas de la democracia occidental, contando con la aprobación de gran parte de la población checoslovaca, aliviada al verse liberada del régimen represivo de Novotny que rechazaba categóricamente las peticiones para una sociedad más abierta.

Con anterioridad hacia junio de 1967, una pequeña facción de la Unión de Escritores de Checoslovaquia comenzó a simpatizar con socialistas radicales y sus reformas, especialmente Ludvík Vaculík, Milan Kundera, Jan Procházka, Antonín Jaroslav Liehm, Pavel Kohout e Iván Klíma, asi como el dramaturgo Vaclav Havel y el director cinematográfico Milos Forman.
Estos artistas y libre pensadores trataban por varios métodos de eludir la dura censura del partido, en tiempos en que criticar la ideología comunista, confrontándosele directamente, era prácticamente un suicidio profesional, aun así ellos estaban conscientes de que la censura traía como consecuencia un mal mayor, la tergiversación de la historia, de la realidad en general, la destrucción del carácter de los hombres, convirtiéndolos en una sociedad de hipócritas.

Así mismo Leonid Brezhnev y el Politburó se sorprenden por la extensión de la oposición a Novotný, por lo que terminan apoyando su dimisión, reconociendo que ciertos cambios eran necesarios e inevitables. Dubček reemplazó a Novotný como Secretario General el 5 de enero de 1968. El 22 de marzo de 1968, Novotný perdió su presidencia y fue reemplazado por Ludvík Svoboda, quien más tarde dio consentimiento a las reformas, que de apoco fueron escandalizando a los sectores más acérrimos de la esfera comunista.

Las reformas de Dubček en materia de los procesos políticos dentro de Checoslovaquia, no representaban una completa ruptura con el viejo régimen, como si lo fue el caso de Hungría en 1956. El Partido seguiría al mando, pero con el consentimiento activo del pueblo. En abril, Dubček lanza un programa de acción de liberalizaciones, que incluía el aumento de la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de circulación, con énfasis económico en bienes de consumo y la posibilidad de un gobierno multipartidista. El programa se basó en la opinión de que "el socialismo no puede significar solamente la liberación de los trabajadores de la dominación de la clase explotadora, sino que debe hacer más por una vida más plena con la personalidad de cualquier democracia”.

El programa limitaba también el poder de la policía politica y avanzaría hacia la federalización de la RSSC en dos naciones (Chequia y Eslovaquia), también abarcaría la política exterior, incluyendo tanto el mantenimiento de buenas relaciones con los países occidentales y la cooperación con la URSS y otras naciones comunistas. Se habla de una transición a través de elecciones democráticas, de una nueva forma de socialismo democrático. La polémica antisoviética apareció en la prensa (después de la abolición formal de la censura el 26 de junio de 1968), comenzaron a publicarse artículos reveladores que hacían referencia directa a los crímenes que el régimen Estalinista había cometido en suelo checo. Todo ello fomento el debate y el cuestionamiento público poniendo fin a décadas de obligado silencio, generalizando una atmosfera de sentimiento de libertad y bienestar sin precedentes, cimentado en un ambiente de confianza mutua entre el pueblo y sus dirigentes.

En el Presídium del Partido Comunista de Checoslovaquia en abril, Dubček anunció un programa político de "socialismo con rostro humano". En mayo, anunció que el XIV Congreso del Partido se celebraría en una próxima reunión el 9 de septiembre. Para abordar el tema de la competitividad en las exportaciones, Dubček tenía una reforma prevista para resolver estos problemas mediante la mezcla de las economías planificadas y las de mercado, algunos economistas expresaron el deseo de una mayor economía mixta.





Reacción en el bloque comunista

El alto mando soviético trató de impedir o limitar los cambios a través de una serie de negociaciones y conversaciones bilaterales con Checoslovaquia. Dubček defendía el programa del ala reformista y se comprometió con promesas de contribuciones hacia el Pacto de Varsovia y al COMECON. Los soviéticos acordaron retirar sus tropas (aún en Checoslovaquia después de las maniobras del verano) y permitir el desarrollo del congreso del partido el 9 de septiembre.

El 3 de agosto, representantes de la URSS, la República Democrática Alemana, Polonia, Hungría, Bulgaria, y Checoslovaquia se juntan en Bratislava y firman la Declaración de Bratislava. La declaración afirmaba una fidelidad inquebrantable al marxismo-leninismo y al proletariado internacionalista y declaraba una implacable lucha contra la ideología "burguesa anti socialista". La Unión Soviética expresa su intención de intervenir en un país del Pacto de Varsovia si un sistema "burgués"  fuera establecido. Después de la conferencia de Bratislava, las tropas soviéticas dejaron el territorio checoslovaco, pero se mantuvieron a lo largo de sus fronteras.

Moscú temía que el Partido Comunista perdiese el poder, modificándose así los bandos de la Guerra Fría. Las conversaciones demostraron ser infructuosas, por lo que en el Kremlin comenzaron a considerar la alternativa militar. La política de la Unión Soviética de obligar a los gobiernos socialistas de sus estados satélites a subordinar sus intereses nacionales a los del "bloque comunista" fue conocida como la Doctrina Brezhnev. Los comunistas de línea dura no podían aceptar que las fronteras occidentales se acercaran de esa manera a los límites territoriales de la URSS.
Esa noche tropas del Pacto de Varsovia entraron al país, ocuparon el aeropuerto internacional de Praga, en donde se arregló el despliegue aéreo de más tropas. Las fuerzas checoslovacas fueron confinadas en su propio cuartel y estaban rodeados hasta que la amenaza de un contraataque se disipó. En la mañana del 21 de agosto, Checoslovaquia despertó ocupada.

Aunque el Gobierno Checo declaró que las tropas del Pacto de Varsovia habían atravesado la frontera sin su consentimiento, la prensa oficial soviética mostró una solicitud, presuntamente por parte de Checoslovaquia y sus dirigentes estatales, para la asistencia inmediata, incluida la asistencia con las fuerzas armadas.
Controversialmente, aquellos que durante años se habían declarado así mismos camaradas y guardianes de la independencia en contra del imperialismo capitalista penetraron en el territorio nacional para suprimir la lucha de la población checa por alcanzar los ideales universales de libertad y democracia.

Toma de conciencia en Occidente
 
Algunos recordaron la invasión como un vestigio de los tiempos de la ocupación alemana, de la usurpación de los Sudetes checos durante la crisis de 1938 y el vergonzoso inmovilismo de las restantes potencias europeas, que realizaron concesiones para evitar la guerra.
Los países occidentales ofrecieron tan solo una postura de voz crítica a raíz de la invasión. El Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Francia y los Estados Unidos  pidieron una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En la reunión, el embajador checoslovaco Jan Muzik denunció la invasión. El embajador soviético Jacob Malik insistió en que las acciones del Pacto de Varsovia son de "ayuda fraterna" en contra de las “fuerzas antisociales". Al día siguiente, varios países propusieron una resolución que condenaba a la intervención y pedía una retirada inmediata. Delegados de Canadá presentaron otra moción solicitando a un representante de Naciones Unidas para que viajara a Praga y trabajara para la liberación de los dirigentes checoslovacos.

Las Consecuencias

En abril de 1969, Dubček fue sustituido como Secretario General por Gustáv Husák, quien comenzó un período de "normalización". Dubček fue expulsado y se le otorgo un trabajo como oficial forestal.
Husák revirtió las reformas, purgó a los miembros aperturistas del partido,destituyó de su función pública a las élites profesionales e intelectuales que abiertamente expresaron su desacuerdo con la transformación política y restableció en el poder a las autoridades policiales. Trató a su vez de volver a centralizar la economía, ya que una cantidad considerable de libertad se había concedido a las industrias durante la Primavera de Praga.

Al paso de la historia

Hacia 1987, el líder soviético Mijaíl Gorbachov reconoció que sus políticas de liberalización, encarnadas en la glasnost y la perestroika, tenían una gran deuda con el "socialismo con rostro humano" de Dubček. Con la Revolución de Terciopelo de1989 y la consiguiente caída del campo socialista, Dubček se convirtió en presidente de la Asamblea Federal durante el gobierno de Václav Havel, cargo que ocupó hasta junio de 1992.

La oposición popular a la invasión se expresó en numerosos actos de resistencia. El ataque de los ejércitos del Pacto de Varsovia tuvo como resultado mas de 100 civiles muertos, 266 heridos graves y otros 436 lesionados. Alexander Dubček llamo a su pueblo a no resistir. Sin embargo, hubo una resistencia dispersa en las calles. Por lo demás la invasión fue seguida de una oleada migratoria nunca antes vista, se estima que 70.000 personas huyeron en las primeras horas que precedieron la invasión.
El ministro de Cultura húngaro, Istvan Hiller, afirmó que, sin embargo, la "Primavera de Praga" no fue en vano, ya que el igual que el levantamiento húngaro de 1956, preparó la caída de la Unión Soviética.

"La invasión soviética borró el sueño de la Democracia en Checoslovaquia", dijo el primer ministro eslovaco, Robert Fico, durante un encuentro con su homólogo checo, Mirek Topolanek, en Praga. “Los tanques no luchaban entonces contra un enemigo, sino contra una idea política, y eso es un signo de debilidad.No es agradable recordar lo sucedido, pero hay que hacerlo para que no se repitan los vergonzosos errores del pasado".






Miembros de la Sociedad Civil Cubana realizaron una velada en la sede de la Biblioteca Independiente Reinaldo Arenas, recordando el valor de los hombres y mujeres que se opusieron energicamente a la invasion de las tropas soviéticas que entraron en la ciudad de Praga para acallar una rebelión civil contra la dictadura comunista.

"Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera"
                                                                                      Pablo Neruda





lunes, 17 de agosto de 2015





Una representacion de los miembros de la delegacion del municipio Diez de Octubre del partido Cuba Independiente y Democratica rinde postumos honores a uno de sus miembros, fallecido en el intento de alcanzar tierras de libertad atravesando el estrecho de la Florida en una precaria embarcacion, el joven contaba tan solo con 24 años
 

miércoles, 12 de agosto de 2015


Los días de la Cadena Báltica
 
Este evento que tuvo lugar a las siete de la tarde del 23 de agosto de 1989, y congregó a más de un millón y medio de personas que, tomados de las manos, formaron una cadena humana de más de 600 kilómetros de longitud, cruzando las tres repúblicas bálticas Estonia, Letonia y Lituania y pasando por sus respectivas capitales Tallin, Riga y Vilna.
 La manifestación fue organizada para llamar la atención de la opinión pública internacional sobre el dilema del destino común que habían sufrido las tres repúblicas.
De hecho, se hizo coincidir la realización del evento con el cincuentenario de la firma del acuerdo secreto conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, por el que la Unión Soviética y la Alemania nazi se dividían esferas de influencia en la Europa del Este, y que llevó a la ocupación por parte de los soviéticos de los tres países. Por lo que se solicitaba directamente la "retirada de las fuerzas de ocupación" soviéticas.


Contexto
Al amparo de la política de la Glasnost y al proceso de la Perestroika, las manifestaciones callejeras se habían ido incrementando en las diversas capitales, creciendo en popularidad y asistencia. Llegando ya hacia 1987 a masivas manifestaciones callejeras que fueron prohibidas por el gobierno comunista, saldándose con numerosos arrestos. Luego, un año más tarde y por primera vez, las protestas fueron aprobadas por las autoridades y se desarrollaron de manera pacífica. Una semana antes de la protesta, fuentes oficiales desde la URSS habían admitido la existencia del protocolo secreto Molotov-Ribbentrop, pero aun así continuaba insistiendo en que los tres Estados Bálticos se habían adherido voluntariamente a la Unión Soviética.
Días antes, 170 miembros del movimiento lituano Sajūdis (que había obtenido 36 de los 42 escaños en las recientes elecciones al Consejo Supremo de Lituania)    aprobaron con sólo cinco abstenciones una declaración pidiendo:
 "una República Lituana, soberana e independiente, no sometida al sistema legislativo de la U.R.S.S."
La cadena fue permitida por los Partidos Comunistas de cada uno de los tres estados, y se organizó cuidadosamente para que no hubiera huecos en los más de 600 kilómetros que separan Vilna de Tallin (pasando por Riga). Por ejemplo, muchos pueblos y ciudades tenían designados determinadas áreas a cubrir; también se organizó el transporte en autobuses gratuitos para aquellos que no tenían otro medio de transporte. Los manifestantes unieron sus manos durante 15 minutos a las siete de la tarde hora local. Por la radio y a través de programas especiales, se ayudaba a coordinar esfuerzos. Más tarde el mismo día, tuvieron lugar diversas concentraciones y protestas pacíficas. En Vilna, 40.000 manifestantes se concentraron en la plaza de la Catedral, con velas encendidas y cantando canciones tradicionales y el propio himno nacional Tautiška giesmė. En otros lugares los párrocos arengaron a las masas o hicieron sonar las campanas de las iglesias. En una de las protestas más espectaculares, los líderes de los Frentes Populares de Estonia y Letonia se reunieron en la frontera entre ambas repúblicas para celebrar un funeral simbólico, en el que se prendió fuego al símbolo utilizado para denunciar la dominación soviética pactada con los nazis: una cruz gamada en el centro de una estrella roja. También se declaró día festivo en Estonia.
La protesta fue completamente pacífica. Aun así, los manifestantes fueron represaliados, en algunos casos de modo físico. De hecho, tanto Erich Honecker desde la Alemania del Este como Nicolae Ceauşescu desde Rumanía ofrecieron apoyo militar a la Unión Soviética si se decidía a utilizar la fuerza para impedir la manifestación. En la Plaza Pushkin de Moscú se emplearon unidades antidisturbios para disolver a unos cuantos cientos de personas, reunidas en una demostración de simpatía hacia la protesta báltica. La agencia de noticias soviética TASS informó de que 75 personas habían sido detenidas por alteración del orden público, vandalismo y otros delitos. Unos 13.000 manifestantes se reunieron asimismo en Moldavia, que también había sido afectada por el pacto germano-soviético de no agresión.
Sobre el número de participantes en la Cadena Báltica, las estimaciones varían sustancialmente. La agencia Reuters informó al día siguiente de que 700.000 estonios, 500.000 letones y 1.000.000 de lituanos habían tomado parte en la protesta. Esas cifras superaban en mucho las estimaciones previas, que habían calculado como máximo 1.500.000 de manifestantes. Conviene señalar que la población total de los tres estados en ese momento era de aproximadamente ocho millones de personas. Las cifras oficiales ofrecidas por la Unión Soviética a través de TASS afirmaban que sólo 300.000 estonios y cerca de 500.000 lituanos habían secundado la protesta, sin que se realizara una estimación oficial de participantes en Letonia.

Consecuencias

La cadena humana simbolizó la solidaridad entre los tres países bálticos en la lucha por una mayor autonomía y una eventual independencia de dichos territorios. Ayudó a establecer la idea de las "tres repúblicas hermanas" y promovió la cooperación entre ellas desde ese día. Por ejemplo, posteriormente algunos políticos sugirieron la idea de presentar conjuntamente una candidatura para organizar unos Juegos Olímpicos de verano entre las tres repúblicas. Por otro lado, la protesta esbozó las líneas maestras de las futuras manifestaciones: masivas y pacíficas. Finalmente, ayudó a atraer a las protestas a aquéllos que aún eran escépticos o temían las persecuciones soviéticas.
El 9 de noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín. En diciembre del mismo año, firma una declaración condenando el pacto Molotov-Ribbentrop. Unos meses después, Lituania se convierte en el primer estado soviético en declarar su independencia, el 11 de marzo de 1990. Sólo dos años después de la protesta, la independencia de los tres Estados Bálticos ya había sido reconocida por muchos países occidentales.
La Cadena Báltica está reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la cadena humana más larga que se ha organizado nunca. El libro de los récords lituano la recoge también como el atasco de tráfico más largo: durante un par de horas, 100 kilómetros de la autopista Vilna-Kaunas permanecieron atascados. Posteriormente se organizaron cadenas humanas similares en muchos países de Europa del Este y regiones de la URSS y, más recientemente, en Taiwan en 2004.

El hundimiento del Kursk 
 
El 12 de agosto del año 2000 en las profundidades del mar de Barents se desarrolla una tragedia.
El K-141 Kursk, submarino nuclear de la Armada de Rusia, se pierde con toda su tripulación de 118 tripulantes tras un accidente durante unas maniobras militares de entrenamiento.
 Perteneciente a la Clase Oscar II según el código OTAN, cuyo nombre oficial es Proyecto 949A Antey, son submarinos lanzamisiles de crucero, que fueron construidos según el proyecto del diseñador Igor Spassky. Constituyen los submarinos de ataque más grandes del mundo, después de la Clase Akula y la Clase Borey, actualmente en construcción, siendo ligeramente más largos que la Clase Ohio de la Armada de los Estados Unidos.


Un poco de historia

Le fue puesto el nombre de la ciudad rusa de Kursk, donde ocurrió la batalla de tanques más grande de la historia, la Batalla de Kursk de 1943. Su construcción comenzó en Severodvinsk, en 1992. Fue botado en 1994 y formalmente asignado en diciembre de ese año.
Fundada en 1936, la actual ciudad de Severodvinsk se desarrolló en el período soviético y como otras, erigidas en las regiones del norte y de Siberia, fueron construidas con mano de obra esclava, jóvenes intelectuales, líderes comunistas venidos a menos y millares de presos del Gulag, viviendo en tiendas lo mismo durante el crudo invierno que entre las ciénagas infestadas de mosquitos en verano, comenzaron a construir un ferrocarril de 50 km que abrió en noviembre de 1936, emprendiéndose entonces la construcción de los astilleros, albergando dos importantes bases navales. Por esta razón, Severodvinsk fue una ciudad cerrada a los extranjeros desde 1936, excepto una breve excepción en 1992-93. El primer submarino soviético a propulsión nuclear, el Leninsky Komsomol, se construyó en la base de Sevmach entre 1955 y 1957, responsable de la construcción de la mayoría de los submarinos nucleares de la URSS. Desde 1992, la base se encarga principalmente del desmantelamiento de los submarinos nucleares.
El Kursk fue la última nave de la clase de submarinos Oscar-II, que fue diseñada y aprobada por la antigua Unión Soviética. Con sus 155 m de largo y sus 4 pisos de alto, fue uno de los submarinos de ataque más grande jamás construido, fue calificado como insumergible (si esta palabra tiene aplicación en un submarino), gracias a su doble casco. El casco externo hecho de acero al cromo níquel de 8,5 mm de grosor, con una excepcional resistencia a la corrosión.
Formaba parte de la flota naval del norte de Rusia, flota que había experimentado recortes financieros desde 1990. Muchos submarinos habían sido traídos desde los muelles en el Mar de Barents y habían sido abandonados para oxidarse. El equipo más esencial de primera línea, incluyendo el equipo de búsqueda y rescate, fueron inadecuadamente inspeccionados. Sin embargo el fin de la década representó el resurgimiento de la flota. En 1999 el Kursk había llevado a cabo una exitosa misión de reconocimiento cuyo principal objetivo era el espionaje a la Sexta Flota de la Marina de los Estados Unidos durante la guerra de Kosovo.
El ejercicio de entrenamiento de agosto de 2000, debía ser el más grande desde el derrumbamiento de la Unión Soviética, involucrando cuatro submarinos de ataque y el buque insignia de la flota.

Los hechos
Como parte del ejercicio, el Kursk tenía que disparar dos torpedos sin explosivo a un crucero de batalla. Al parecer algo de peróxido de hidrógeno usado como propelente para el torpedo, se filtró a través de la herrumbre en la carcasa del torpedo, reaccionando con cobre y latón en el tubo desde el que se disparó el torpedo, causando una reacción en cadena que ocasionó una explosión. La compuerta estanca que separaba la sala de torpedos del resto del submarino se había dejado abierta antes del disparo, esto permitió a la onda expansiva propagarse a través de los dos primeros de los 9 compartimentos en el enorme submarino.
Tras la primera explosión, los gases se propagan a más compartimentos, incluyendo el puesto de mando, llenándose de humo y llamas, se cree que el capitán intentó ordenar un soplado de emergencia, que hace que el submarino ascienda rápidamente a la superficie, sin resultados. La boya de señalización, diseñada para soltarse del submarino automáticamente cuando se detectan situaciones de emergencia como un cambio brusco de la presión o fuego, que debía ayudar a los rescatadores a encontrar el submarino siniestrado, no se desplegó, ya que el Mando de la Marina Rusa había resuelto el verano anterior durante una misión en el Mediterráneo, dados los temores de que se desplegara revelando la posición del submarino a la flota estadounidense, el desactivarla.
Dos minutos y quince segundos después de la explosión inicial, tuvo lugar una explosión mucho más grande. La información sismográfica de las estaciones a lo largo del norte de Europa muestran que la explosión ocurrió a la misma profundidad que el fondo marino, sugiriendo que ya había colisionado con el fondo, lo que unido a las crecientes temperaturas debidas a la explosión inicial, ocasionaron la explosión de más torpedos.
La segunda explosión fue equivalente a entre 5 y 7 toneladas de TNT, obteniéndose lecturas superiores a 3,5 en la escala de Richter. Tras esta, los reactores nucleares se desactivaron automáticamente para evitar un desastre mayor.
La segunda explosión abrió un agujero de 2 m² en el casco del navío. La explosión también dejó abiertos el tercer y el cuarto compartimento. El agua entró en estos compartimentos a razón de 90.000 litros por segundo, matando a todos los que se encontraban en su interior. El quinto compartimento contenía los reactores nucleares del submarino, protegidos por 13 cm de acero. La mampara del quinto compartimento resistió la explosión, haciendo que las barras de control nucleares se mantuvieran en su lugar evitando un desastre nuclear.
El rescate fallido
La Armada Rusa intentó mantener en secreto la tragedia, antiguos vestigios del totalitarismo, sin embargo, a medida que pasaban los días, los familiares de los marinos del Kursk empezaron a presionar públicamente, lo que llevó finalmente al Gobierno Ruso a solicitar ayuda internacional para rescatar a los supervivientes. Solo pasados 16 días de la tragedia se reconoció la ocurrencia del accidente.
Llegaron equipos desde Inglaterra y Noruega hacia la zona del desastre, Estos inicialmente llegaron a pensar que en la zona trasera del submarino podría haber supervivientes, pero al hacer las pruebas en las compuertas, se reveló que su interior estaba inundado. Algunas investigaciones sugirieron que la mayor parte del equipo habría muerto unos minutos después de la explosión, otras demuestran que muchos supervivientes se refugiaron en la parte trasera del barco 4 horas después del accidente.
Tras reflotar parte de los restos del submarino, el 8 de octubre de 2001, fueron recuperadas al menos tres notas de los supervivientes, aunque solo dos fueron hechas públicas y no en su totalidad.
Las notas dejadas por los supervivientes de la parte trasera demuestran que al menos 16 de ellos se refugiaron en las partes estancas traseras, pero a medida que el agua subía, un incendio se declaró en el interior y murieron asfixiados. Escribieron ellos en esas notas:
”todos los tripulantes de los compartimentos sexto, séptimo y octavo pasaron al noveno. Hay 23 personas aquí. Tomamos esta decisión como consecuencia del accidente. Ninguno de nosotros puede subir a la superficie. Escribo a ciegas”.
Ellos habrían logrado sobrevivir hasta 6 días después de la tragedia. El Kursk fue levantado de su tumba por un equipo holandés de la empresa MAMMOET que usó la barcaza Giant4, y 115 de los 118 tripulantes muertos fueron recuperados. Cuando el barco fue izado hacia la superficie se temía que, al mover la estructura, ésta explotara debido a los explosivos que aún se encontraban dentro. Los reactores de la nave fueron llevados a la bahía de Sayda, al norte de la península de Kola y desactivados en 2003.
Versiones y mas versiones
El Gobierno Ruso negó rotundamente que el submarino llevara ojivas nucleares. Rumores se extendieron entonces sugiriendo que la demora en declarar la emergencia se debió precisamente a una operación encubierta para recuperar dichas ojivas o alguna tecnología punta de navegación furtiva.
Años más tarde, tanto la prensa occidental como la prensa Rusa vuelven a hacer referencia a la pérdida del submarino nuclear y cuestionan una vez más los resultados de la investigación oficial de la Fiscalía General, en la que no se halló culpable alguno. Inicialmente, se abrió un caso penal de acuerdo con el artículo sobre violación de las reglas de navegación, hecho que habría causado la colisión y pérdida de la nave. Sin embargo, hacia finales de agosto resultó evidente que el navío ruso más cercano se encontraba a 40 kilómetros de distancia del Kursk. Otras versiones persistieron, incluida una en la que se sostenía que se había lanzado un torpedo desde una embarcación extranjera, otra en la que se aseguraba que una mina inactiva desde la Segunda Guerra Mundial había explotado, y una de las versiones más recientes, que sostenía que había habido una situación de emergencia a bordo, aunque nadie la tomó lo suficientemente en serio.
La versión más potente era la estadounidense. La respaldaba el hecho de que unas semanas antes, el Kursk había regresado de efectuar operativos militares en el Mar Mediterráneo. En ese momento, la OTAN desarrollaba la campaña de bombardeo contra Serbia. El Kursk no sólo logró cruzar el Estrecho de Gibraltar inadvertido dos veces –literalmente cargado de equipos antisubmarinos –, sino que además logró monitorear la flota transportadora estadounidense en el momento en que se encontraba justo debajo de su portaaviones.
¿Cómo respondieron los investigadores de la Fiscalía General? Cuando se trasladaron los cuerpos a la superficie, algunas partes de la primera sección del submarino también fueron transportadas, entre ellas, algunas toneladas de restos del submarino, en los que no se encontraron piezas de embarcación, torpedo o material explosivo extranjero alguno. La versión de la colisión persistió: el submarino estadounidense Memphis, que claramente había sufrido daños, apareció en Noruega el 18 de agosto. El tonelaje del submarino en cuestión era dos veces mayor que el del submarino estadounidense, con lo cual, de haberse producido una colisión, el Memphis no habría sufrido daños: se habría desmoronado por completo. Además, la estructura del Kursk había sido diseñada para soportar una pequeña explosión nuclear, por lo que, desde luego, podía también resistir el lanzamiento de un torpedo común y corriente.
Hasta hoy ninguna de las versiones convencen a la opinion publica internacional, menos todavia alivian el sufrimiento de los familiares e estos valerosos hombres que murieron en el cumplimiento de su deber independientemente del color de su bandera o su ideologia.
Por Steve Maikel Pardo





Se inicia la construcción del Muro de Berlín

El Muro de la Vergüenza fue parte de las fronteras alemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana. Constituyo la línea divisoria de una ciudad y un modo de vida, toda una declaración de intenciones por parte del gobierno comunista que había ocupado el 40 por ciento de la ciudad, donde habitaban un millón cien mil habitantes.
Increíblemente, el bloque oriental dominado por los Soviéticos sostenía como posición oficial, que el muro fue levantado para proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para prevenir "la voluntad popular" de construir un estado socialista en Alemania del Este. En la práctica, el muro sirvió para prevenir la emigración masiva que marcó a Alemania del Este y al bloque comunista durante el período posterior a la II Guerra Mundial, en contraposición a la Europa libre que fue beneficiada adecuadamente por el Plan Marshall.
El muro se extendía a lo largo de 45 kilómetros que dividían la ciudad de Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA. Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania. Muchas fueron las personas que murieron en el intento de vivir en libertad al superar la dura vigilancia que los guardias fronterizos de la RDA mantenían hacia el sector occidental. El número exacto de víctimas está sujeto a disputas y aun no se conoce con seguridad. Hoy día la Fiscalía de Berlín considera que el saldo total oscila las 270 personas.




Antecedentes
 
Las raíces y la desesperada lógica del muro se remontan a los estertores de la Segunda Guerra Mundial y el progresivo deterioro de las relaciones entre los Aliados. Desde 1949 las tres zonas occidentales se convirtieron en la República Federal Alemana, comenzando en ambos lados los trabajos de reconstrucción y protección de las fronteras. Con la formación de los dos estados también se llevó a cabo la separación política.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Berlín se encontró oficialmente dividida en cuatro sectores desmilitarizados, a excepción de las fuerzas armadas de Francia, de Gran Bretaña, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de los Estados Unidos de América, en sus zonas respectivas, e independientes de ambos estados alemanes.
Con la intensificación de la Guerra Fría, se reforzaron las fronteras, particularmente por parte del sector controlado por los comunistas, frontera entre la Comunidad Económica Europea  y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), entre la OTAN y los miembros del Pacto de Varsovia, y también entre las dos ideologías políticas y los bloques económico-culturales que se enfrentaban. Todo ello incrementó la emigración en dirección a la RFA, verdaderamente democrática y abierta al mercado. Desde 1952, las fronteras interiores entre la RDA y la RFA se protegieron con vallas y vigilantes: se creó una zona de 5 km en la que sólo se podía entrar con un permiso especial. Cerca de la frontera había otros 500 m de zona prohibida.
Pese a ello, permanecía abierta la frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste, difícilmente controlable. Entre 1949 y 1961, unos 3 millones de personas abandonaron la RDA desde Berlín Oriental. Además, para muchos polacos y checos, Berlín Occidental se convirtió en la puerta hacia occidente. El muro debía servir a los gobernantes del Bloque del Este como una forma de detener la evasión de los trabajadores y campesinos socialistas y la emigración masiva de profesionales o «fuga de cerebros», mediante el aislamiento. Otra grave problemática era la penetración de periodistas extranjeros a través de la frontera abierta hacia la  enigmática URSS.
Así en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso se dio inicio a la construcción del muro, el Telón de Acero hecho físico en hormigón. Empezaron a sellar los accesos a Berlín Oeste soldados del Ejército Nacional Popular, miembros de la policía fronteriza Alemana, la Policía Popular. Además las tropas soviéticas se apostaron listas para el posible combate en la frontera aliada. Todos los medios de transporte que aún comunicaban ambos sectores de Berlín  fueron inutilizados. Curiosamente las líneas del tren municipal elevado  y subterráneo de Berlín Occidental que circulaban bajo Berlín Este siguieron funcionando sin detenerse en las estaciones orientales, que se convirtieron en estaciones fantasmas.
Erich Honecker, como ex-secretario del Comité Central y Walter Ulbricht fueron responsables de la supervisión, planificación y construcción del muro. Hasta septiembre de 1961 desertaron 85 hombres de las propias fuerzas de vigilancia. Es significativa la famosa fotografía del joven policía de fronteras Conrad Schumann saltando sobre las alambradas de la calle Bernauerstraße. El gobierno de la RDA alegó que era un «muro de protección antifascista» cuyo objetivo era evitar las agresiones occidentales, argumentando que la construcción del muro era consecuencia obligada de la política de Alemania Federal y sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.




Reacción de la Alemania del Oeste
 
El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, pidió ese mismo día por la radio, calma y prudencia a la población, el alcalde Willy Brandt protestó enérgicamente, finalmente no pudo hacer nada contra el amurallamiento de Berlín Occidental y la división definitiva de la ciudad. Los estados del oeste fundaron ese mismo año un centro de documentación judicial sobre las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los comunistas en la RDA. El 16 de agosto de 1961 Willy Brandt convocó una manifestación que reunió a 300.000 berlineses occidentales junto al Ayuntamiento de Schöneberg.

Reacción de los Aliados
 
La reacción de los aliados occidentales ante la construcción del muro fue lenta: pasaron 20 horas hasta la aparición de las fuerzas militares en la frontera; 40 horas hasta que se comunicaron con el comandante soviético de Berlín; 72 horas hasta que protestaron diplomáticamente ante Moscú. Cada vez hubo más rumores de que los soviéticos habían asegurado a los aliados occidentales que no amenazarían sus derechos. La experiencia del bloqueo había mostrado a los aliados que Berlín Oeste estaría constantemente amenazada, así que la construcción del muro fue una confirmación material del statu quo, que se cimentó, en el sentido literal de la palabra. La Unión Soviética abandonó aparentemente su petición de que Berlín Oeste estuviese «libre» de tropas aliadas, que había formulado anteriormente en el Ultimátum de Jrushchov de 1958.

Evoluciona su estructura







 
Ideologías aparte, esta estructura era un alarde de diseño extravagante, cruel e increíblemente eficaz para impedir el paso hacia el exterior. El muro tenía una longitud de más de 120 km. La construcción inicial fue mejorada regularmente. El «Muro de la cuarta generación», que empezó a construirse en 1975, era completamente de hormigón armado, tenía una altura de 3,6 m y estaba formado por 45.000 secciones independientes de 1,5 m de longitud. Su coste fue de 16.155.000 marcos de la Alemania Oriental. Además, la frontera estaba protegida por una valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de vehículos, una cerca de alambre de púas y treinta bunkers. El Muro estaba provisto de un sistema muy completo de alambre de espino, fosos, barreras antitanque, recorridos para patrullas, 31 puestos de control y unas 186 torres de vigilancia. A principios de la década de 1980 se habían empleado cerca de mil perros policía.
Este sistema fue extendido en las décadas siguientes. Particularmente, las casas cercanas al muro se vaciaron después del amurallamiento. Este proceso continuó hasta el 28 de enero de 1985, día en el que se demolió la Iglesia de la Reconciliación. Las tropas fronterizas de Alemania del Este tenían órdenes de impedir por todos los medios la evasión de cualquiera que intentara cruzar el muro, incluido el uso de armas de fuego, aún a costa de la vida de los fugitivos. Los detalles de las instalaciones, diseñadas por las tropas fronterizas como zonas de acción, estaban bajo secreto militar y eran, por tanto, desconocidas por los ciudadanos de la RDA. Las tropas fronterizas debían guardar silencio. Como nunca sabían si se encontraban con un agente de la Stasi, siempre guardaban silencio. Cualquiera que se interesaba por las instalaciones fronterizas se arriesgaba, al menos, a ser arrestado y enviado a los puestos de policía para un control de identidad. El resultado podía ser una condena en prisión por planificación de evasión. Estaba prohibido visitar la zona inmediatamente anterior a la frontera sin una autorización especial.
Durante la existencia del muro se contabilizaron más 5.000 fugas hacia Berlín Occidental; al menos 192 personas murieron por disparos al intentar cruzarlo y otras 200 resultaron gravemente heridas. Intentos exitosos de fuga incluyeron la fuga de 57 personas, quienes escaparon a través de un túnel de 145 m de longitud cavado por los berlineses occidentales, en los días 3, 4 y 5 de octubre de 1964. El intento fallido más destacado fue el de Peter Fechter que intentó cruzar el muro junto a su compañero Helmut Kulbeik, el cual sí consiguió llegar al otro lado, Fechter fue tiroteado y se le dejó morir desangrado a la vista de los medios occidentales el 17 de agosto de 1962.







La caída del Muro de Berlín
 
El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción y las evasiones constantes hacia las embajadas de Checoslovaquia y Polonia y por la frontera entre Hungría y Austria. En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría.
Hacia el final de 1989 comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania Oriental. El líder de la RDA, Erich Honecker, renunció el 18 de octubre de 1989. Gracias a los anuncios de las radios y televisiones de la RFA y Berlín Oeste bajo el título «¡El Muro está abierto!», muchos miles de berlineses del este se presentaron en los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. En esos momentos, ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio encargados de regularlas estaban informados. Sin una orden concreta, sino bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmerstraße se abrió a las 23:00, seguido de otros puntos de paso, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA.
Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población de Berlín Oeste. La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí. En la euforia de esa noche, muchos berlineses occidentales escalaron el muro. El 9 de noviembre, los propios ciudadanos berlineses empezaron la destrucción del muro con todos los medios a su disposición.




Hoy apenas quedan restos de aquella tétrica estructura, línea tangible de la falla central de la guerra fría que tanto sufrimiento ocasionó al pueblo alemán, cuando al cruzar una calle pasabas de hecho de una ideología a otra. Durante el proceso de destrucción, el artista alemán Bodo Sperling promovió la idea de salvar un trozo de muro con el fin de crear una galería de arte urbano al aire libre. Varias asociaciones de artistas de ambos lados apoyaron la idea y, finalmente, consiguieron los permisos para fundar la Galería Oriental, sobre una sección de unos 1.400 metros en la calle que corre a lo largo de la ribera del río Spree. Más de 100 artistas de todo el mundo fueron invitados a pintar murales rindiendo homenaje a la Libertad y la Democracia.
En toda la historia registrada de la humanidad a nadie se le había ocurrido dividir por la fuerza una ciudad mediante un muro, separando familias y tradiciones de más de ocho siglos de antigüedad de un día para otro. El derrumbe de la frontera entre las dos Alemanias dio paso al colapso del bloque comunista y a la reunificación del país. Veintiseis años después del triunfo del capitalismo, la izquierda resuena peligrosamente de nuevo en Europa y hace ecos desde Latinoamerica.