Encuentro
cercano de primera categoría o La Villa de las infidencias
Necesitamos
de ciertas verdades para convencer a otros de lo que, creemos, son
nuestras certezas, al tiempo que necesitamos con ello convencernos a
nosotros mismos que no estamos equivocados.
Muchas
son las vías que utiliza el Estado Cubano para recopilar información
acerca de las posibles acciones a realizar por la Oposición, la
disidencia, número de integrantes en un momento dado de una
determinada organización, sus líderes, información de interés
inmediato o potencial sobre las actividades, capacidades, planes,
proyectos, y probabilidades de repercusión en la comunidad, es decir
qué nivel de aprobación tienen su accionar entre la población, que
es en sí a lo que más teme el Gobierno.
Las
técnicas más comunes del espionaje han sido históricamente la
infiltración y la penetración, en ambas es posible el uso del
soborno y el chantaje, aunque también resulta común, por increíble
que parezca, la convicción moral.
En
cualquier caso estos datos son acopiados por agentes de inteligencia
quienes remiten informes una «central de análisis» que tiene la
misión de separar los hechos concretos, de las suposiciones o
aportes subjetivos del informante, comparar los datos recibidos con
los hechos conocidos y verificados a fin de dar una clasificación
sobre la exactitud de la información recibida y sobre la veracidad
de la fuente, contrastándolas.
Así,
una Sociedad basada en la sospecha y la desconfianza entre sus
miembros es una Sociedad paralizada, incapaz de ver más allá, de
dirigir sus destinos o de prever el futuro, nunca se sabe quién es
el enemigo ni como dará el próximo golpe. Claro está que todo ello
constituye un fenomenal mecanismo de control utilizado por el Estado,
el ciudadano se siente observado, percibiendo que es objeto de dudas
limitara por si mismo sus acciones midiendo bien las consecuencias de
estas, ni siquiera será necesario invertir costosos recursos en una
vigilancia real, ya que llegara el momento que dudara de su propia
familia, incluso de sí mismo, reduciendo al máximo su área de
confort, su iniciativa propia, el pensar diferente o el disentir,
todo lo cual en un final favorece la llamada desconfianza asumida
como ingrediente de la personalidad.
Hace
muchos años un psicólogo amigo de la familia me comentaba algo que
en su momento no supe apreciar a cabalidad:
Con
una persona patológicamente desconfiada pueden pasar dos cosas,
dependiendo siempre del poder que esta alcance. Si se trata de un
individuo común y sin ascendencia sobre la gente, lo más probable
es que al no ser tenido en cuenta se vea obligado a adaptarse o
termine en un manicomio. Pero, si por el contrario, este adquiere un
alto nivel de autoridad tanto en el entorno familiar o social, y
posee la suficiente inteligencia, hilvanara con unas pocas ideas
originales toda una trama terrible, creando un mecanismo aterrador de
perseguidos y perseguidores cuyas trágicas consecuencias serian
impredecibles. Estos individuos disfrutan vigilando y reprimiendo a
los demás, haciéndoles temblar bajo su mirada inquisitorial y
delirante.
Para
aquellos que lo hemos vivido y padecido es un ejemplo muy ilustrativo
y puntual.
Hagamos
un punto y aparte en la técnica de penetración, generalmente, esta
actividad emplea personas reclutadas que han sido persuadidas para
trabajar en secreto en contra de su propia organización por
diferentes motivaciones: ideológicas, económicas, morales,
religiosas o personales. A la penetración le precede un estudio o
selección de personas con acceso a lo que se quiere conocer, sus
motivaciones y vulnerabilidades. Con posterioridad, se provoca un
acercamiento, a través de terceros, de apariencia casual por parte
de un agente de inteligencia o reclutador quien inicia un proceso
denominado desarrollo de la fuente, dirigido a cultivar la confianza
del futuro informante y prepararlo para la propuesta de colaboración
futura o en otros casos convertirle en el llamado agente provocador,
individuo que incita a otros a cometer un delito o actos punibles y
comprometedores. Habitualmente le utilizan infiltrándole en
manifestaciones, para inducir actitudes violentas que susciten la
represión o el desprestigio de la organización o la causa que esta
defiende.
A
esos también los conocemos bien.
Un
caso resiente de intento de reclutamiento lo sufrió en carne propia
un colega hace apenas unos meses, obsérvese que incluso hubo un
momento en que dudo de hacerme esta confesión, tan fuerte es la
programación cognitiva que sufrimos desde hace décadas que esta le
hizo dudar ante una decisión determinada, el caso fue de veras
interesante y supera con creces la ficción de las clásicas
películas de espionaje:
Desde
hacía días una muchacha, muy bien constituida por cierto, que
coincidía con él en la parada del bus venía realizando un juego de
acercamiento y seducción, claramente con la finalidad de obtener un
perfil psicológico y conocer la factibilidad de dicho acercamiento.
Un buen día se dieron cita en las inmediaciones del Parque
Metropolitano en la rivera oeste del Almendares, el sitio de por si
invita a la conversación amena, para su sorpresa a los pocos
minutos se encontraban hablando de política, a mi colega le
resultaba increíble que una chica joven y hermosa como aquella, a
penas frisaría los 25 años, se interesara por este tema y que por
demás mostrara un profundo conocimiento del mismo.
Como
para no dejarle salir del asombro casi que le convence del completo
fracaso del movimiento opositor en la Isla y las razones de Cuba para
continuar la senda del Socialismo, de veras que el discurso de la
izquierda, ´´austero y justo´´, resulta atrayente para el
imaginario universal que ignora cómo se vive realmente dentro de los
regímenes de corte totalitario, por suerte este colega estaba bien
identificado con la necesidad de democratizar nuestra nación, y
conocía muy de cerca la realidad que padece el pueblo cubano, la
miseria que se vive a diario.
Entre
líneas le hizo saber de la ´´necesidad operativa´´ que tenía de
convertirle en miembro de los Órganos de la Seguridad del Estado y
al momento se le identifico como la teniente Graciela. Luego le hablo
de la alta responsabilidad para con su pueblo, le recito anécdotas
de los logros de otros agentes, como
el tristemente celebre caso de Ana Belen Montes la puertorriqueña
que espiaba para el gobierno cubano desde su alto puesto en el
Pentagono, de ese
enemigo siempre al asecho, (el
imperialismo yanqui como sospechoso habitual claro está),
mencionando además y como de pasada las innumerables ventajas de que
disfrutaría y otros tantos valores agregados.
-¡oye
casi que me convence!, de veras
De
hecho en el momento si quiera le permito dar una respuesta
definitiva, se marcho presurosa como para darle un toque novelesco a
la situación a lo Diecisiete Instantes de una Primavera. Así
pasaron los días hasta que la ´´chica´´ concertó un nuevo
encuentro, esta vez en el Zoológico de 26. A esta asistió mi colega
decidido a ponerla en su lugar y dejar en claro sus principios y
postura ante el régimen.
Lo
increíble del asunto, comenta, es que estuvieron conversando unas
tres horas, siempre en movimiento y juntos como si de una pareja se
tratase que disfrutara de los pocos animales que nos quedan en ese
pedacito de oasis, y no le fue posible encontrar el momento preciso
para aclarar la situación, su interlocutora parecía haberle
idiotizado por completo, dada a la conversación fluida y poseedora
de una vasta cultura pasaba de un tema a otro con una facilidad
envidiable, debo puntualizar que mi colega es un hombre culto,
graduado de ingeniería civil y con experiencia en el campo del
márquetin y relaciones internacionales, es decir que le enviaron a
reclutarle a una personalidad homologa y no a cualquier improvisado.
Para
no redundar tanto en el asunto les comentare que al cabo de tres
meses y varios encuentros mi colega estaba convencido de que ya era
hora de poner coto a aquel asunto. Se sentía entre sus hermanos de
lucha como un cobarde, sucio e indigno de la confianza que en él
como opositor se depositaba, y eso que aun no había cedido ante la
presión de la policía política y no había dado más información
que algunos detalles propios de su desempeño como periodista
independiente que en un final no eran de carácter secreto pues sus
artículos eran de dominio público y que se le escapaban en manos de
su hábil interlocutora, quien usando su habilidad retórica y
facilidad de palabra suele manipular a los incautos con argumentos
contundentes.
Un
buen día la chica se encuentra con él en la misma para de autobús
en que había comenzado ´´el juego´´, juntos abordaron un taxi
que resulto ser un auto operativo de la seguridad que les llevo hasta
el reparto Atabey en el municipio Playa, aquí luego de dar no sé
cuantas vueltas para desorientarle, entraron de lleno en una de las
residencias que allí se erigen y que antaño pertenecieran a la tan
criticada elite adinerada del país, hoy pertenecen a la elite
gubernamental de lo que nos queda de país, la misma resulto ser un
piso franco de la policía política. Le convidaron a un almuerzo
lezamiano en un suntuoso comedor de robustos muebles de caoba
torneada y lámparas de lagrimas.
-¡sí
que se dan la buena vida ustedes! "Todos los animales son
iguales, pero algunos animales son más iguales que otros",
¿verdad?-
Les
comento aludiendo a la magistral obra de George Orwell publicada en
agosto de 1945: Rebelión en la Granja, dato que por supuesto no paso
por alto a los otros dos oficiales de mayor edad y rango aparente que
acompañaban esta vez a la muchacha y que fungían como anfitriones.
En definitivas cuentas el encuentro derivo en una discusión
acalorada entre la ética, la verdadera razón de ser de las
instituciones estatales y la falta total de democracia que padece la
nación a lo cual siguió un silencio sepulcral y ciertamente
incomodo. Temeroso se percato de que estaba en la boca del lobo y que
virtualmente se hallaba indefenso y a merced de voluntades ajenas,
para colmo de males nadie sabía dónde se encontraba.
Para
serles sinceros todo termino de manera tan repentina como había
comenzado. Convencidos ellos de que no lograrían reclutarle
simplemente se limitaron a advertirle sobre los riesgos que corría
con su actuar y que de una manera u otra se hallaba entre dos fuegos
como la mayoría de la población cubana, pues ni a los que estaban
del lado de allá ni a los del lado de acá les interesaba un carajo
que en Cuba hubiese democracia, que todo no era más que un sórdido
negocio.
Como
sea mi colega desde hace mucho tiempo eligió su camino, dejo su bien
remunerado puesto como jefe de departamento en una empresa estatal
para dedicar su tiempo y esfuerzo a llevar al mundo la realidad que
viven los cubanos de a pie, de los cuales se siente parte, estoy
convencido que lo hace con mayor ética y por principios, que esos
esbirros que hoy reprimen a la sociedad civil, que golpean y humillan
a mujeres por el simple hecho de exigir los derechos del pueblo,
porque representan un peligro para esa cúpula gubernamental y toda
su camarilla comprometida y empotrada en el viejo dogma de un Hombre
Nuevo que nunca existió, que condena toda manifestación de
diferencia de criterios con un sistema que ha demostrado
históricamente ser una utopía que no funciona ni lleva a otro
camino que no sea el de la ignominia, la pérdida de la
individualidad y la moral, a la distribución igualitaria de la
miseria.
El
gobierno teme a la sociedad civil como masa crítica productora de
cambios, capaz de brindar una alternativa a la población mediante la
creación de políticas públicas que respondan primero a las
demandas sociales, que logren articular un discurso sostenido en
bases verdaderamente democráticas y participativas construidas desde
la propia sociedad como titular de los derechos democráticos,
convirtiendo a cada individuo en un ente activo, eficiente y
responsable, comprometido por los destinos de su Nación. Ademas
hay algo que no debemos olvidar, tanto los de aca como los de alla, y
es que todos somos cubanos.
´´La
omnipotencia del Estado lleva consigo la esclavitud del Ciudadano, y
sin Libertad no hay Dignidad´´.