martes, 29 de septiembre de 2015

Mientras la maquinaria mediática gubernamental no hace más que ensalzar la figura de Raúl Castro y su discurso de por estos días en Naciones Unidas, mientras se le da crédito a sus palabras y algunos piden desde otras tierras que sea levantado el embargo y normalizadas las relaciones Cuba - Estados Unidos, un sector importante de la sociedad cubana se halla viviendo en medio de la pobreza, la miseria y la marginalidad, una realidad totalmente ajena a esa imagen idílica que se le vende al mundo y convence a muchos ingenuos, y a otros no tanto, que ceden ante los intereses, las prerrogativas y las dádivas Castristas.

Esencialmente, son los ancianos los que más sufren el descalabro económico del régimen al no poder pagar los altos precios que tantos años de política económica errónea, dirigida a golpes de consigna y alejada de toda lógica económica y del mercado, han impuesto como consecuencia, situación que cada día se torna más grave e irreversible, teniendo en cuenta además los altos niveles de envejecimiento poblacional que presenta La Isla, así como el marcado fenómeno de éxodo del sector más joven y productivo de nuestra sociedad.

Resulta irónico que precisamente, ese sector poblacional que hoy depende casi por completo del subsidio estatal, fuera en su momento quien propicio el ascenso del dictador Castro y toda aquella retorica de izquierdas que mediante la utópica figura del hombre nuevo pretendía replantearse la historia y romper con todo, permitiendole entronizar y perpetuar su dinastía. Hoy esos hombres y mujeres tienen que sobrevivir con una misera pensión de unos 240 pesos cubanos (10 dolares) mensualmente, habitar viviendas destartaladas, no disfrutar del descanso merecido pues muchos con mas de 70 años tienen que continuar trabajando, y para colmo, soportar que se les diga que ya el Estado no puede garantizar ciertas gratuidades, que en un inicio constituyeron los pilares de la Revolución por la que ellos mismos sangraron y padecieron. 




 
Observemos que, el poder adquisitivo está determinado por la cantidad de bienes y servicios que pueden ser comprados con una suma específica de dinero, dados los precios de estos bienes y servicios. Así, cuanto mayor sea la cantidad de bienes y servicios que pueden ser adquiridos con determinada suma de dinero, mayor será el poder adquisitivo de dicha moneda. Por ello, la medición del poder adquisitivo está directamente relacionada con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y puede ser usado para comparar la riqueza de un individuo promedio para un período anterior al presente o en diferentes países en una misma época.

Si el ingreso monetario se mantiene igual, pero aumenta el nivel de precios, el poder adquisitivo de tal ingreso baja.

El IPC es un índice en el que se cotejan los precios de un conjunto de productos (conocido como "canasta familiar") determinado sobre la base de la encuesta continua de presupuestos familiares (gastos de los hogares), que una cantidad de consumidores adquiere de manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno, respecto de una muestra anterior. Todo IPC debe ser:
  • representativo, que cubra la mayor población posible.
  • comparable, tanto temporalmente como espacialmente, o sea con otros IPC de otros países o períodos en un mismo país, he de estar estandarizado.
Como notó Adam Smith, poseer dinero otorga la habilidad de «tener el mando» del trabajo de otros, por lo que el poder adquisitivo puede convertirse en poder sobre otras personas, en tanto estas estén dispuestas a negociar su trabajo o bienes por dinero.

Así mismo el gobierno utiliza esto como herramienta coercitiva, ya que una población que no tiene más tiempo que el necesario para tratar de sobrevivir e intentar proveer a su familia de los elementos básicos para la daría subsistencia, no posee voluntad ni medios para salir de tanta mediocridad y servilismo, para andar con la frente bien alta el camino hacia la independencia ideológica, hacia la democratización de la sociedad, hacia la liberación del totalitarismo que padece desde hace mas de 5 décadas y varias generaciones de cubanos.

Steve Maikel Pardo































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