Mientras
la maquinaria mediática gubernamental no hace más que ensalzar la
figura de Raúl Castro y su discurso de por estos días en Naciones
Unidas, mientras se le da crédito a sus palabras y algunos piden
desde otras tierras que sea levantado el embargo y normalizadas las
relaciones Cuba - Estados Unidos, un sector importante de la sociedad
cubana se halla viviendo en medio de la pobreza, la miseria y la
marginalidad, una realidad totalmente ajena a esa imagen idílica que
se le vende al mundo y convence a muchos ingenuos, y a otros no
tanto, que ceden ante los intereses, las prerrogativas y las dádivas
Castristas.
Esencialmente,
son los ancianos los que más sufren el descalabro económico del
régimen al no poder pagar los altos precios que tantos años de
política económica errónea, dirigida a golpes de consigna y
alejada de toda lógica económica y del mercado, han impuesto como
consecuencia, situación que cada día se torna más grave e
irreversible, teniendo en cuenta además los altos niveles de
envejecimiento poblacional que presenta La Isla, así como el marcado
fenómeno de éxodo del sector más joven y productivo de nuestra
sociedad.
Resulta
irónico que precisamente, ese sector poblacional que hoy depende
casi por completo del subsidio estatal, fuera en su momento quien
propicio el ascenso del dictador Castro y toda aquella retorica de
izquierdas que mediante la utópica figura del hombre nuevo pretendía
replantearse la historia y romper con todo, permitiendole entronizar
y perpetuar su dinastía. Hoy esos hombres y mujeres tienen que
sobrevivir con una misera pensión de unos 240 pesos cubanos (10
dolares) mensualmente, habitar viviendas destartaladas, no disfrutar
del descanso merecido pues muchos con mas de 70 años tienen que
continuar trabajando, y para colmo, soportar que se les diga que ya
el Estado no puede garantizar ciertas gratuidades, que en un inicio
constituyeron los pilares de la Revolución por la que ellos mismos
sangraron y padecieron.
Observemos
que, el poder adquisitivo está determinado por la cantidad de bienes
y servicios que pueden ser comprados con una suma específica de
dinero, dados los precios de estos bienes y servicios. Así, cuanto
mayor sea la cantidad de bienes y servicios que pueden ser adquiridos
con determinada suma de dinero, mayor será el poder adquisitivo de
dicha moneda. Por ello, la medición del poder adquisitivo está
directamente relacionada con el Índice de Precios al Consumidor
(IPC) y puede ser usado para comparar la riqueza de un individuo
promedio para un período anterior al presente o en diferentes países
en una misma época.
Si
el ingreso monetario se mantiene igual, pero aumenta el nivel de
precios, el poder adquisitivo de tal ingreso baja.
El
IPC es un índice en el que se cotejan los precios de un conjunto de
productos (conocido como "canasta familiar") determinado
sobre la base de la encuesta continua de presupuestos familiares
(gastos de los hogares), que una cantidad de consumidores adquiere de
manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno,
respecto de una muestra anterior. Todo IPC debe ser:
- representativo, que cubra la mayor población posible.
- comparable, tanto temporalmente como espacialmente, o sea con otros IPC de otros países o períodos en un mismo país, he de estar estandarizado.
Como
notó Adam Smith, poseer dinero otorga la habilidad de «tener el
mando» del trabajo de otros, por lo que el poder adquisitivo puede
convertirse en poder sobre otras personas, en tanto estas estén
dispuestas a negociar su trabajo o bienes por dinero.
Así
mismo el gobierno utiliza esto como herramienta coercitiva, ya que
una población que no tiene más tiempo que el necesario para tratar
de sobrevivir e intentar proveer a su familia de los elementos
básicos para la daría subsistencia, no posee voluntad ni medios
para salir de tanta mediocridad y servilismo, para andar con la
frente bien alta el camino hacia la independencia ideológica, hacia
la democratización de la sociedad, hacia la liberación del
totalitarismo que padece desde hace mas de 5 décadas y varias
generaciones de cubanos.
Steve
Maikel Pardo

























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