Festividad
en Cuba?
El
día 24 de septiembre se celebra la festividad de Nuestra Señora de
la Merced o de las Mercedes, Patrona de los cautivos, la cual es
objeto de una gran devoción entre los cubanos y también es
identificada por la religiosidad popular como el oricha Obatalá. La
Virgen de las Mercedes es una advocación mariana, esto es, una
alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la
Virgen María. En tanto que en la religión yoruba, esta advocación
mariana se corresponde con la deidad denominada Obatalá; que es el
Orisha mayor, creador de la tierra y escultor del ser humano.
El
fervor entre los cubanos se acrecienta porque esta, la Virgen de la
Merced, se relaciona con el mundo carcelario en Cuba, la honran por
igual los presos comunes y los presos políticos. Los familiares de
los reos llegan a sus pies en una genuina expresión de fe que busca
los favores de la Virgen para que haga posible la liberación de los
cautivos. La celebración en los últimos años trae un mensaje
político de gran significado.
Cada
año la festividad de la Virgen de las Mercedes se convierte en un
acto de fe y de solidaridad para con los presos políticos en Cuba.
La fecha la han hecho suya las decenas de familiares de presos y los
activistas de derechos humanos; los opositores se dan cita en la
Iglesia para reafirmar su fe y expresar su solidaridad para con los
cautivos por razones políticas, la asistencia ese día se convierte
en un acto de reafirmación de la esperanza en una Cuba en Libertad.
Por
la frecuente intercesión atribuida a por los presos y el mundo
carcelario, Nuestra Señora de La Merced o La Santísima Virgen de
las Mercedes, es proclamada Patrona de los Cautivos, su festividad es
celebrada el 24 de Septiembre, su imagen viste de blanco, con un
escapulario que lleva un escudo bordado en color rojo, que lleva una
cruz al centro y es rematado por una corona real, en sus manos la
imagen muestra cadenas rotas o esposas, como signo de la roturas de
las ataduras, aplicable a la vida en pecado, algunas imágenes puede
mostrar a Jesús o no y de llevar cargado al niño esté también
viste el escapulario, la iglesia celebra su fiesta como Fiesta Mayor,
con vestiduras blancas.
La
Iglesia de la Merced y los esbirros disfrasados de corderos beatos
La
Iglesia de nuestra Señora de la Merced, es un templo suntuoso
construido entre los años 1865 – 1867 en una plazuela en la
intersección de las calles Cuba y Merced esto en la Habana Vieja. En
tan señalada fecha se llena de fieles venidos de todas partes a
honrar a la Virgen y a pedirle por sus familiares y amigos presos.
Considerando la población penal de Cuba, la festividad se trasforma
en un evento religiosos de multitudes que se agolpan dentro de la
Iglesia.
Fue
muy facil comprobar la presencia de agentes del régimen vestidos de
civil dentro del templo, tratando de comfundirse con la multitud, en
las afueras la jauria esperaba presta a intervenir si algo le daba la
oportunidad. Por demas había una rara sensación de festividad y
desafío en los presente. Era el deseo de tantos fieles, que la
imagen de la Virgen saliera en procesión a la calle. Le preguntamos
al parroco y este contesto:
¡No
puede ser, no, sería una provocación! ,habría sido un acto de
desafío y rebeldía al régimen con resultados difíciles de
imaginar en estos momentos tan convulsos.
Afortunadamente
hasta el momento en que los miembros de la delegacion del CID del
municipio Diez de Octubre estubieron en la Misa no occurrio ningun
altercado con la policia politica.
A
la salida de misa, caminado por las callejuelas de esta, nuestra
vieja Habana, uno de los activistas recordaba las palabras del
filosofo frances:
"No
estoy de acuerdo con lo que me dices, pero lucharé hasta el final
para que puedas decirlo"
Con
esta frase, Voltaire deja marcada para la posteridad el proceso de
liberalización del pensamiento que con la Ilustración transformara
el pensamiento político de la sociedad hasta nuestros días, ya que
la tolerancia se define generalmente como un estado mental de
apertura hacia el otro. Se trata de admitir maneras de pensar y
actuar diferentes de aquéllas que uno mismo tiene.
Por
Steve Maikel Pardo,
Periodista
y bibliotecario independiente








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