martes, 21 de abril de 2015

El tiempo, inexorable, va pasando y la preocupación se acrescenta, entre los clientes y población en general, debido a las pésimas condiciones en que se brindan los diversos servicios que ofertan los trabajadores por cuenta propia según el área que les fue destinada para ejercer su labor por acá en la barriada de Parraga. Especificamos que no se trata del comportamiento, calidad o de la oferta que estos presentan, sino de la falta de respeto que comprende el que se vean obligados a realizar el expendo de alimentos, venta de enseres de ferretería, así como artículos religiosos prácticamente en plena vía pública, en el portal del local que antiguamente albergara una empresa de reparación de equipos electrodomésticos, y que ahora se halla en desuso y clausurado, situado en la calle Calixto García esquina Guasimal en pleno corazón de la barriada de Parraga en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo, ello constituye un ejemplo tangible de una problemática que es inherente a todo aquel que decide hoy iniciarse en el azaroso mundo del cuentapropismo cubano, donde la ausencia de una gestión seria y equilibrada por parte de las entidades pertinentes y de la creación de disimiles estructuras prometidas por el gobierno, como los mercados mayoristas donde estos puedan adquirir a precios razonables y diferenciados las materias primas, herramientas o productos indispensables, que harían rentables sus ventas dentro del marco legal vigente, beneficiando por demás a su vez la economía del usuario, fomentando en sentimiento de alivio y bienestar entre la población.
A su vez los cuentapropistas afirman que, en realidad les es muy difícil realizar su trabajo con eficiencia, y que garantizar el cumplimiento de las normas de higiene que exige el expendo de comidas ligeras se hace prácticamente imposible, es una tarea que requiere de mucha voluntad y compromiso, mucha más cuando estos son adquiridas al paso de los transeúntes, incluidos muchos niños al dirigirse en las mañanas hacia la escuela. Esto incluye cierto número de rutinas que deben realizarse al manipular los alimentos con el objeto de prevenir daños potenciales a la salud. Es sabido que los alimentos pueden transmitir enfermedades de persona a persona así como ser un medio de crecimiento de ciertas bacterias (tanto en el exterior como en el interior del alimento) que pueden causar peligrosas intoxicaciones alimentarias, con la agravante de un clima tan caluroso como el de nuestra ínsula, ya que en los alimentos en los que no se ponga el debido cuidado en su elaboración, transportación y almacenamiento podrán constituir un medio de propagación de enfermedades, hay que considerar que desde el mismo instante de su producción hasta el de su consumo los alimentos están constantemente expuestos a las posibles contaminantes, ya sea por agentes naturales o por efecto de la intervención humana.
En reiteradas ocasiones se han enviado misivas a la oficina municipal de la ONAT, así mismo remitido copias de estas quejas a la Dirección Municipal de Salud y a la dependencia municipal del Instituto de Higiene y Epidemiologia con iguales resultados nulos. La ausencia de respuestas convincentes, pareciera indicar que los funcionarios gubernamentales, los cuales perciben un salario por realizar estas tareas y debieran de poseer además la ética y sensibilidad necesarias para brindar el mejor de los tratos a la población así como el compromiso de no sesgar en la búsqueda de soluciones viables y afines al supuesto ideario revolucionario, da vergüenza, pero con su comportamiento parecieran evidenciar que al ignorar esta problemática en extremo preocupante, la solución real se engendrara sola como por arte de magia.

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