Aunque
la lógica económica aconseja el implementar leyes y reforzar una
actitud ciudadana que conlleve a logros positivos, haciendo un
recuento a través de nuestra historia reciente, al parecer esto
constituye en las mentalidades de corte totalitario una barrera
cognitiva, un tabú, ya que una apertura hacia el mercado comprende
cierta delegación de poderes, toda una serie de descentralización
de decisiones y, lo más temido, el surgimiento de actores económicos
críticos e independientes del Estado, y por concepto para nada
comprometidos con su ideología de masas, toda una herejía
inaceptable e inconcebible en la madeja mental del burócrata
comunista, tan abstraído en su empeño de mantener al régimen y
perpetuarle en el poder.
Por
lo tanto, y como desgraciadamente la lógica política predomino por
sobre la lógica económica, acá le revelamos en detalle una ínfima
muestra, un discreto roce al porque de nuestras calamidades de hoy.
Así hacemos suyo el conocimiento de los variados obstáculos que
debe sortear el cubano de a pie de la Isla cuando se decide a seguir
la marea humana que ha fomentado el Gobierno de Castro, supuestamente
en pos del mejoramiento de la economía familiar mediante el
Cuentapropismo, muchas veces incluso despojados de las más
elementales condiciones de higiene y seguridad del trabajo, entre
otros tantos indicadores que debían hacer de esta actividad, un
rublo rentable y constituir un sector ocupacional a tener en cuenta.
Debido
a las pésimas condiciones de las edificaciones y locales que les son
asignadas por las instituciones gubernamentales creadas a este
efecto, en carácter de arrendamiento, se ve comprometido el
desarrollo de la actividad comercial y prestación de servicios a la
población. Como ejemplo palpable podemos observar el local,
edificación semiderruida, que se halla enclavado en la calle Ejido
entre Sol y Compostela, La Habana Vieja, aunque el lastimoso panorama
es similar para cualquier sitio que decidiéramos visitar al azar, en
el confluyen disimiles servicios que cubren una amplia gama que va
desde expendo de alimentos en una cafetería, venta de misceláneas y
artículos industriales, hasta una ponchera y un parqueo para
vehículos ligeros y bici-taxis.
Se
adjuntan algunas fotografías con el objetivo de ilustrar y llevarles
a un mayor grado de entendimiento y sensibilización con la
problemática inherente a cuentapropistas y usuarios en su realidad
cotidiana. Se trata además de un hecho que repercute con
consecuencias negativas dadas las malas condiciones constructivas no
solo de locales asignados, sino de las edificaciones colindantes, por
lo proclive de un accidente causado por el desprendimiento del
repello o de secciones de los muros, arquitrabes y losas tan
deteriorados, todo lo cual atenta contra la calidad de los servicios
que se ofrecen a la población así como en su imagen estética,
haciendo inútil prácticamente la gestión de márquetin comercial a
realizar. Somos conscientes de que el gobierno cubano mantiene su
adhesión a los ya caducos y para nada funcionales principios
socialistas a la hora de organizar su economía, lo que ha llevado a
que la misma sea manejada mediante opciones distintas a las dictadas
por el mercado, es decir mediante la planificación centralizada por
la cúpula gubernamental, también conocida como economía de
mandato, aun a costa de una recesión en la evolución
económico-social de la nación.
Este
modelo económico de plan central fue introducido en Cuba en 1961 e
increíblemente, aun se halla vigente, aunque ha sufrido cambios en
sus elementos clave originales. Es por ello posible observar la
implementación de ciclos recurrentes de diverso grado y extensión,
que de forma alternativa han alejado o acercado nuestra economía al
mercado, como acotara el catedrático y economista Carmelo Mesa Lago,
quien denomina como idealistas los ciclos anti-mercado y de
pragmáticos los encaminados a reconciliarse con el mismo, mayormente
en pos de salvar alguna crisis interna.
Como
consecuencia de ello durante los ciclos idealistas la cúpula
dirigente fijo metas absurdas y ambiciosas en exceso, como el
pretender el colocarse en tan solo 4 años a la cabeza de América
Latina en producción industrial por habitante, fabricar 10 millones
de toneladas de azúcar en una sola zafra, alcanzar la
autosuficiencia alimentaria en un quinquenio, y lo que más coadyuvo
a desarticular la sociedad cubana dando al traste con la familia, sus
tradiciones y principios morales, la forja del tan enaltecido Hombre
Nuevo, solidario y altruista, programable, sumiso e indolente.
Naturalmente todos estos planes fracasaron olímpicamente, ya que el
modelo soviético de planificación centralizada era inadecuado para
Cuba, debido a su economía pequeña de tipo insular, por otro lado
la colectivización se introdujo de manera apresurada, desordenada y
extendida, el plan industrial requería de insumos importados que
nunca llegaban a tiempo, provocando así severos efectos adversos a
nivel socio-económico, afectando igualmente la implementación de
los ciclos pragmáticos alterando su dinámica al recortar los
márgenes de tiempo necesarios en la maduración de toda política,
además de que sus reformas de mercado fuesen introducidas de manera
tímida y sumamente cautelosa, provocando así mismo nuevos
estancamientos en los indicadores. Diversos son los factores, de
carácter externo o interno, positivos o negativos que contribuyeron
en el lanzamiento, mantenimiento o conclusión de cada ciclo. Siendo
en su tiempo los actores más importantes y de roles antagónicos,
los Estados Unidos de América y por otro lado la antigua Unión
Soviética que de 1961 a 1990 contribuyo con su ayuda económica y
subsidios de precios a una dependencia cada vez mas enfermiza de su
modelo e ideología, hasta que esta comenzó a disminuir en 1985 con
las reformas Mikhail Gorbachov que terminaron con su desintegración,
no quedándole otro camino al gobierno de Castro que un cambio de
política hacia el mercado. Aunque después del derrumbe de la URSS y
el campo socialista, la iniciativa privada y el papel del mercado
aumentaron ligeramente, jamás al nivel de lo sucedido en Europa del
Este.
Así
mismo el gobierno de Raúl Castro introdujo algunos cambios en el
sector económico cubano, que se han orientado hacia las vertientes
fundamentales de la sustitución de importaciones, la reforma en el
campo y cierta liberación del sector privado con la ampliación del
cuentapropismo. Además desde su investidura habló de eliminar las
prohibiciones innecesarias, lo que se ha visto en la práctica con el
fin de la veda de los hoteles y artículos de lujo a los nacionales.
No obstante en el 2009, en un discurso ante el parlamento, afirmó,
que "el proceso de actualización del sistema económico cubano,
debe realizarse sin apresuramientos". Lo que desconocemos
realmente es cuál sería la solución tentativa y viable a la
situación que ya va perpetuándose en el tiempo, los propios
funcionarios e inspectores, que por cierto acuden en oleadas por el
área, no se muestran si quiera receptivos a la problemática
planteada, por lo que nadie nos proporciona una respuesta razonable
ni una solución tentativa y sustentable según el contexto regional
y la lógica económica actual.
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