martes, 4 de octubre de 2016

El cristiano y la política.


Cuentan que cuentan que en cierta ocasión, un prominente joven, un líder de esos que tienen el innato carisma de convocar, hacer reflexionar y convertir personas pasivas o indiferentes en seres proactivos, se tomó tan en serio su misión que sin saberlo, se convirtió en una seria amenaza.
El joven, que presidía la mayor –y dicho sea de paso, la única- organización de jóvenes permitida oficialmente, fue llamado a capítulo por su propio “padrino” que –al estilo de Al Pacino- antes de “matarlo”, sin ofrecer –a sus seguidores y al pueblo- las mínimas explicaciones del origen de tan intempestiva medida, cuentan que cuentan, le dijo: “¡…aquí, el único que puede hablar de política soy yo…!”
Hasta la fecha de hoy, este joven no es más que un fantasma desterrado en algún castillo medieval donde no llegan personas ni por error, extraviadas.
A lo menos en Cuba, la palabra política está proscrita, desterrada y demonizada tanto en el ámbito social como, por llamarlo de manera general, en el religioso. Por demás, hablar de política, constituye un delito de seguridad nacional.
De lo anterior expuesto, es un hecho demostrado que el solo intento de expresar, debatir y/o difundir opiniones acerca la desastrosa gestión política, social y económica del gobierno así como participar en pacíficas manifestaciones o cualquier otra, constituyen un delito severamente sancionado.
Semánticamente hablando, según refiere la Enciclopedia de consulta Wikipedia; política se deriva el latín politicus y esta a su vez, del griego antiguo πολιτικός, es decir: “civil: relativo al reordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano.
Rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva.
Promover la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común, son algunas de sus acepciones que además incluyen el medio y el fin.
Dejado bien claro el cívico origen y significado de πολιτικός, pretendo, aportar mi granito de arena para, como hombre libre, en una sociedad libre, promover un reordenamiento en los asuntos de algunos ciudadanos y por ende de la ciudad.
Yo no me meto en política y/o los cristianos no se meten en política” son dos de las frases que más rápido se esgrimen, al menor de los comentarios, sin percatarse de la fatuidad de tal ignorante afirmación.
Le cuento…
Para los cristianos en Cuba, hablar de política constituye uno de los más grandes tabúes que necesitan ser exorcizados de sus mentes y de la –adulterada- enseñanza que reciben, tanto en los cementerios teológicos como en escuelas dominicales, clases de discipulados, etcétera.
¿Se ha preguntado cuando fue la primera vez que se estableció una política relativa al reordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano?
La respuesta es sencilla: en el huerto del Edén. El Creador le entregó a Adam, y no precisamente en griego, las bases “políticas” sobre las que descansaría, a partir de ese momento, la interrelación entre el Creador y los, “…a su imagen y semejanza…”, creados entre el que gobierna y los que son gobernados.
Noé, Abraham, Jacob quién más tarde se llamó Israel, por sólo citar algunos pocos ejemplos, recibieron en sus respectivos tiempos y con sus correspondientes características las directrices políticas, perdón, civiles encaminadas al como ya he expuesto, reordenamiento de la ciudad y los asuntos de los ciudadanos.
Sube el telón y Moisés, un joven instruido… en toda la sabiduría de los egipcios,… poderoso en palabras y hechos1… es elegido por el Creador para, en primer lugar, sacar a su pueblo de la esclavitud y la dura servidumbre en la que, a consecuencia de su propio pecado, estuvieron afligidos durante 430 años.
Moisés, además de libertador, fue constituido, literalmente, por mandato divino, el primer mayordomo de la nación de Israel al que el Creador le hablaba, face to face.
Pregunto: ¿sabe usted donde y cuando se entregó la primera Constitución que establecía deberes y derechos hacia los gobernantes y los gobernados?
Allí en el Monte Sinaí, camino a la tierra prometida, aquel hombre que gozaba de toda la confianza de la casa del Creador recibió, escrita, por Su propio dedo, la primera Constitución en la historia de la humanidad: los Diez Mandamientos.
Por increíble, descabellado, apóstata o hereje que le parezca, es, literalmente, así. Sus primeros cuatro mandamientos establecen los deberes de los gobernados con el gobernante absoluto: el Creador.
Sus últimos seis mandamientos, establecen los deberes o normas de interrelación entre los gobernados, es decir, principios, reglamentos, políticas de irrestricto cumplimiento que garantizan la paz y la bendición.
En ambos casos, el cumplimiento –al pie de la letra- o no de los Diez Mandamientos en su conjunto, producen, en el hombre, un efecto boomerang: bendición y vida o maldición y muerte, el primero o el segundo dependen, única y exclusivamente de nuestra propia acertada o errónea decisión.
Si todavía piensa que usted no está involucrado en política, lamento decepcionarlo una vez más y esta, va dirigida a cristianos y no cristianos.
Apenas con seis años de edad, sin capacidad alguna de decisión, por allá por el mes de octubre, se nos impone, -de primer a cuarto grado- la pañoleta azul: “pioneros Moncadista”, el primer símbolo de pertenecer a la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), organización que agrupa a niños y jóvenes desde primero a noveno grado.
Sus dos primeros objetivos2 son, literalmente:
Desarrollar en los pioneros el amor a la patria socialista, inculcándoles sentimientos de respeto y admiración hacia los mártires y las tradiciones revolucionarias y heroicas de nuestro pueblo; identificándolos con ellas para que le sirvan de fundamento a su conducta”.
Inculcar en los pioneros sentimientos antimperialistas, rechazando al imperialismo yanqui por su actitud histórica hacia Cuba”. ¿Acaso esto no es política segregacionista e incitadora al odio?
Según la misma fuente, dicha organización adoptó, en 1968, a propuesta del entonces presidente, la figura de Ernesto Guevara como ejemplo a seguir para niños y adolescentes. Lamentablemente, quizás en ignorancia, durante 48 largos años, nuestros hijos, diariamente, repiten su lema: “…pioneros por el comunismo, seremos como el…”, un hombre, que de su propio puño y letra reconoció que “sentía placer al matar…”

En orden le siguen la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) creada el 6 de diciembre de 1970 como parte del proceso de fortalecimiento de las organizaciones de masas y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Estas organizaciones constituyen la cantera para integrar la UJC.
Rehusarse al uso de la pañoleta, cantar un himno que incita a la muerte y al suicidio y el saludar la bandera, acciones paganas e idolátricas prohibidas por la Constitución del gobernador Supremo, constituyen, más allá de la degradación moral de la que se es objeto, la exclusión, el ser enjuiciado como traidor y el retiro de la guarda y custodia de los hijos.

Los conocidos Testigos de Jehová tienen la mejor de las experiencias en este sentido, y si en algo han sido fiel y serán de alguna manera recompensados es por su fidelidad -en este aspecto- a la política del gobierno que representan aquí en la tierra, algo que los propios cristianos, aun considerándose superior a ellos, no han tenido el coraje de defender.

Según ECURED, como resultado del proceso de unidad del movimiento estudiantil cubano, de la definitiva victoria del socialismo tras Playa Girón y la necesidad de formas de desarrollo superiores de su predecesora, la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), surgió la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
La UJC, es por definición la organización “política” de vanguardia de la juventud, organización juvenil del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su principal cantera de ingreso a sus filas.
El fundamento de la UJC se forja en la concepción marxista-leninista, las ideas y la “práctica” del pensamiento de Maceo, Martí, Camilo, Che y Fidel.
Este 28 de septiembre, por decirlo de alguna manera, cumplen 56 años los Comité de Defensa de la Revolución. Por si usted no lo sabe, como Organización NO Gubernamental (ONG), recibe financiamiento de las Organización de Naciones Unidas (ONU). 

En su acto de constitución el entonces presidente expresó: “Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria y que todo el mundo sepa quiénes y qué hace el que vive en la manzana…”

En todas, existe un común denominador: “si voluntariamente no te asocias y cumples, eres, por defecto, un antisocial, contrarrevolucionario, lumpen, parasito, escoria, por ello, pregunto: 

¿Cómo puede usted ser cristiano, y permitir que sus hijos quieran ser como un hombre enfermizo –asmático desde los 2 años- y que aseguró sentir placer al matar?

¿Cómo puede usted ser cristiano y permitir que sus hijos acepten una ideología que predica, antes del amor, el evangelio bárbaro del odio?

¿Cómo puede usted ser cristiano y aceptar, apoyar y poner en práctica alguna de las tantas ideologías paganas, idolátricas, diabólicas o permitir que sus hijos las acepten y apoyen contrario a lo que la palabra del Creador establece?

Si después de leer todo esto, usted considera que no se mete en política y mantiene una postura lineal e inerte hacia un sistema demagogo, absolutista, autocrático y totalitarista, su diagnóstico es severo: cáncer en la mente con metástasis en el corazón.

La Escritura, lo reconoce como alguien que tiene entenebrecido el entendimiento y cauterizada la conciencia que ha apartado el oído de la verdad y vuelto a fábulas profanas y de viejas.

Si llegó hasta aquí, le dejo un dato curioso: según el Diccionario de Real Academia de la Lengua Española: un político inhábil, mal intencionado, que actúa con fines y medios turbos es un politicastro.
Cualquier semejanza no es pura coincidencia.

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