El cristiano y la política.
Cuentan
que cuentan que en cierta ocasión, un prominente joven, un líder de
esos que tienen el innato carisma de convocar, hacer reflexionar y
convertir personas pasivas o indiferentes en seres proactivos, se tomó
tan en serio su misión que sin saberlo, se convirtió en una seria
amenaza.
El
joven, que presidía la mayor –y dicho sea de paso, la única-
organización de jóvenes permitida oficialmente, fue llamado a capítulo
por su propio “padrino” que –al estilo de Al Pacino- antes de “matarlo”,
sin ofrecer –a sus seguidores y al pueblo- las mínimas explicaciones
del origen de tan intempestiva medida, cuentan que cuentan, le dijo: “¡…aquí, el único que puede hablar de política soy yo…!”
Hasta
la fecha de hoy, este joven no es más que un fantasma desterrado en
algún castillo medieval donde no llegan personas ni por error,
extraviadas.
A lo menos en Cuba, la palabra política
está proscrita, desterrada y demonizada tanto en el ámbito social como,
por llamarlo de manera general, en el religioso. Por demás, hablar de política, constituye un delito de seguridad nacional.
De
lo anterior expuesto, es un hecho demostrado que el solo intento de
expresar, debatir y/o difundir opiniones acerca la desastrosa gestión
política, social y económica del gobierno así como participar en
pacíficas manifestaciones o cualquier otra, constituyen un delito
severamente sancionado.
Semánticamente hablando, según refiere la Enciclopedia de consulta Wikipedia; política se deriva el latín politicus y esta a su vez, del griego antiguo πολιτικός, es decir: “civil: relativo al reordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano.
Rama de la moral que
se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre,
compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su
convivencia colectiva.
Promover
la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y
ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común, son
algunas de sus acepciones que además incluyen el medio y el fin.
Dejado bien claro el cívico origen y significado de πολιτικός,
pretendo, aportar mi granito de arena para, como hombre libre, en una
sociedad libre, promover un reordenamiento en los asuntos de algunos
ciudadanos y por ende de la ciudad.
“Yo
no me meto en política y/o los cristianos no se meten en política” son
dos de las frases que más rápido se esgrimen, al menor de los
comentarios, sin percatarse de la fatuidad de tal ignorante afirmación.
Le cuento…
Para
los cristianos en Cuba, hablar de política constituye uno de los más
grandes tabúes que necesitan ser exorcizados de sus mentes y de la
–adulterada- enseñanza que reciben, tanto en los cementerios teológicos
como en escuelas dominicales, clases de discipulados, etcétera.
¿Se
ha preguntado cuando fue la primera vez que se estableció una política
relativa al reordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano?
La
respuesta es sencilla: en el huerto del Edén. El Creador le entregó a
Adam, y no precisamente en griego, las bases “políticas” sobre las que
descansaría, a partir de ese momento, la interrelación entre el Creador y
los, “…a su imagen y semejanza…”, creados entre el que gobierna y los
que son gobernados.
Noé,
Abraham, Jacob quién más tarde se llamó Israel, por sólo citar algunos
pocos ejemplos, recibieron en sus respectivos tiempos y con sus
correspondientes características las directrices políticas, perdón,
civiles encaminadas al como ya he expuesto, reordenamiento de la ciudad y
los asuntos de los ciudadanos.
Sube el telón y Moisés, un joven instruido… en toda la sabiduría de los egipcios,… poderoso en palabras y hechos1…
es elegido por el Creador para, en primer lugar, sacar a su pueblo de
la esclavitud y la dura servidumbre en la que, a consecuencia de su
propio pecado, estuvieron afligidos durante 430 años.
Moisés, además de libertador, fue constituido, literalmente, por mandato divino, el primer mayordomo de la nación de Israel al que el Creador le hablaba, face to face.
Pregunto:
¿sabe usted donde y cuando se entregó la primera Constitución que
establecía deberes y derechos hacia los gobernantes y los gobernados?
Allí
en el Monte Sinaí, camino a la tierra prometida, aquel hombre que
gozaba de toda la confianza de la casa del Creador recibió, escrita, por
Su propio dedo, la primera Constitución en la historia de la humanidad:
los Diez Mandamientos.
Por
increíble, descabellado, apóstata o hereje que le parezca, es,
literalmente, así. Sus primeros cuatro mandamientos establecen los
deberes de los gobernados con el gobernante absoluto: el Creador.
Sus últimos seis mandamientos, establecen los deberes o normas de interrelación entre los gobernados, es decir, principios, reglamentos, políticas de irrestricto cumplimiento que garantizan la paz y la bendición.
En
ambos casos, el cumplimiento –al pie de la letra- o no de los Diez
Mandamientos en su conjunto, producen, en el hombre, un efecto
boomerang: bendición y vida o maldición y muerte, el primero o el
segundo dependen, única y exclusivamente de nuestra propia acertada o
errónea decisión.
Si
todavía piensa que usted no está involucrado en política, lamento
decepcionarlo una vez más y esta, va dirigida a cristianos y no
cristianos.
Apenas
con seis años de edad, sin capacidad alguna de decisión, por allá por
el mes de octubre, se nos impone, -de primer a cuarto grado- la pañoleta
azul: “pioneros Moncadista”, el primer símbolo de pertenecer a la
Organización de Pioneros José Martí (OPJM), organización que agrupa a
niños y jóvenes desde primero a noveno grado.
Sus dos primeros objetivos2 son, literalmente:
“Desarrollar
en los pioneros el amor a la patria socialista, inculcándoles
sentimientos de respeto y admiración hacia los mártires y las
tradiciones revolucionarias y heroicas de nuestro pueblo;
identificándolos con ellas para que le sirvan de fundamento a su
conducta”.
“Inculcar
en los pioneros sentimientos antimperialistas, rechazando al
imperialismo yanqui por su actitud histórica hacia Cuba”. ¿Acaso esto no
es política segregacionista e incitadora al odio?
Según
la misma fuente, dicha organización adoptó, en 1968, a propuesta del
entonces presidente, la figura de Ernesto Guevara como ejemplo a seguir
para niños y adolescentes. Lamentablemente, quizás en ignorancia,
durante 48 largos años, nuestros hijos, diariamente, repiten su lema: “…pioneros por el comunismo, seremos como el…”, un hombre, que de su propio puño y letra reconoció que “sentía placer al matar…”
En
orden le siguen la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media
(FEEM) creada el 6 de diciembre de 1970 como parte del proceso de
fortalecimiento de las organizaciones de masas y la Federación de
Estudiantes Universitarios (FEU). Estas organizaciones constituyen la
cantera para integrar la UJC.
Rehusarse
al uso de la pañoleta, cantar un himno que incita a la muerte y al
suicidio y el saludar la bandera, acciones paganas e idolátricas
prohibidas por la Constitución del gobernador Supremo, constituyen, más
allá de la degradación moral de la que se es objeto, la exclusión, el
ser enjuiciado como traidor y el retiro de la guarda y custodia de los
hijos.
Los
conocidos Testigos de Jehová tienen la mejor de las experiencias en
este sentido, y si en algo han sido fiel y serán de alguna manera
recompensados es por su fidelidad -en este aspecto- a la política del
gobierno que representan aquí en la tierra, algo que los propios
cristianos, aun considerándose superior a ellos, no han tenido el coraje
de defender.
Según
ECURED, como resultado del proceso de unidad del movimiento estudiantil
cubano, de la definitiva victoria del socialismo tras Playa Girón y la
necesidad de formas de desarrollo superiores de su predecesora, la
Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), surgió la Unión de Jóvenes
Comunistas (UJC).
La UJC, es por definición la organización “política” de
vanguardia de la juventud, organización juvenil del Partido Comunista
de Cuba (PCC) y su principal cantera de ingreso a sus filas.
El
fundamento de la UJC se forja en la concepción marxista-leninista, las
ideas y la “práctica” del pensamiento de Maceo, Martí, Camilo, Che y
Fidel.
Este
28 de septiembre, por decirlo de alguna manera, cumplen 56 años los
Comité de Defensa de la Revolución. Por si usted no lo sabe, como
Organización NO Gubernamental (ONG), recibe financiamiento de las
Organización de Naciones Unidas (ONU).
En su acto de constitución el entonces presidente expresó: “Vamos
a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un
sistema de vigilancia colectiva revolucionaria y que todo el mundo sepa
quiénes y qué hace el que vive en la manzana…”
En
todas, existe un común denominador: “si voluntariamente no te asocias y
cumples, eres, por defecto, un antisocial, contrarrevolucionario,
lumpen, parasito, escoria, por ello, pregunto:
¿Cómo
puede usted ser cristiano, y permitir que sus hijos quieran ser como un
hombre enfermizo –asmático desde los 2 años- y que aseguró sentir
placer al matar?
¿Cómo
puede usted ser cristiano y permitir que sus hijos acepten una
ideología que predica, antes del amor, el evangelio bárbaro del odio?
¿Cómo
puede usted ser cristiano y aceptar, apoyar y poner en práctica alguna
de las tantas ideologías paganas, idolátricas, diabólicas o permitir que
sus hijos las acepten y apoyen contrario a lo que la palabra del
Creador establece?
Si
después de leer todo esto, usted considera que no se mete en política y
mantiene una postura lineal e inerte hacia un sistema demagogo,
absolutista, autocrático y totalitarista, su diagnóstico es severo:
cáncer en la mente con metástasis en el corazón.
La
Escritura, lo reconoce como alguien que tiene entenebrecido el
entendimiento y cauterizada la conciencia que ha apartado el oído de la
verdad y vuelto a fábulas profanas y de viejas.
Si
llegó hasta aquí, le dejo un dato curioso: según el Diccionario de Real
Academia de la Lengua Española: un político inhábil, mal intencionado,
que actúa con fines y medios turbos es un politicastro.
Cualquier semejanza no es pura coincidencia.
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