En la noche del 21 de agosto de 1968 tropas paracaidistas soviéticas irrumpen en el espacio aéreo checo realizando un desembarco aerotransportado, ocupan de inmediato la sede del gobierno, Dubček y otros miembros del Presídium son secuestrados, para su supuesta protección, y luego llevados a Moscú, donde "se les hizo entrar en razón". Al mismo tiempo son desplegados unos 250 000 efectivos y miles de blindados y carros de combate como parte de la invasión llevada a cabo por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, que tuvo como objetivo poner fin a la llamada Primavera de Praga, período de reformas y liberalización política iniciado desde el 5 de enero del mismo año.
Estas buscaban modificar progresivamente los aspectos totalitarios y burocráticos que el régimen comunista implanto en Checoslovaquia, para así avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo, legalizando la existencia de múltiples partidos políticos y sindicatos, promoviendo la libertad de prensa, de expresión, el derecho a huelga, acciones todas amparadas bajo un nuevo concepto: socialismo de rostro humano, programa presentado por Alexander y sus colaboradores, para Leonid Brezhnev y otros de línea dura, creció la preocupación por estas reformas, temían que pudieran debilitar la posición del bloque comunista durante la Guerra Fría. El Gobierno y el Pueblo Checos de inmediato condenaron la invasión. La tentativa más osada de combinar el comunismo con la democracia había fracasado.
Antecedentes
En enero del 68´ Dubček desplaza al estalinista Antonín Novotný como primer secretario del Comité Central, con el propósito de democratizar el Estado y las estructuras internas del Partido, enrumbando así la nación a las formas de la democracia occidental, contando con la aprobación de gran parte de la población checoslovaca, aliviada al verse liberada del régimen represivo de Novotny que rechazaba categóricamente las peticiones para una sociedad más abierta.
Con anterioridad hacia junio de 1967, una pequeña facción de la Unión de Escritores de Checoslovaquia comenzó a simpatizar con socialistas radicales y sus reformas, especialmente Ludvík Vaculík, Milan Kundera, Jan Procházka, Antonín Jaroslav Liehm, Pavel Kohout e Iván Klíma, asi como el dramaturgo Vaclav Havel y el director cinematográfico Milos Forman.
Estos artistas y libre pensadores trataban por varios métodos de eludir la dura censura del partido, en tiempos en que criticar la ideología comunista, confrontándosele directamente, era prácticamente un suicidio profesional, aun así ellos estaban conscientes de que la censura traía como consecuencia un mal mayor, la tergiversación de la historia, de la realidad en general, la destrucción del carácter de los hombres, convirtiéndolos en una sociedad de hipócritas.
Así mismo Leonid Brezhnev y el Politburó se sorprenden por la extensión de la oposición a Novotný, por lo que terminan apoyando su dimisión, reconociendo que ciertos cambios eran necesarios e inevitables. Dubček reemplazó a Novotný como Secretario General el 5 de enero de 1968. El 22 de marzo de 1968, Novotný perdió su presidencia y fue reemplazado por Ludvík Svoboda, quien más tarde dio consentimiento a las reformas, que de apoco fueron escandalizando a los sectores más acérrimos de la esfera comunista.
Las reformas de Dubček en materia de los procesos políticos dentro de Checoslovaquia, no representaban una completa ruptura con el viejo régimen, como si lo fue el caso de Hungría en 1956. El Partido seguiría al mando, pero con el consentimiento activo del pueblo. En abril, Dubček lanza un programa de acción de liberalizaciones, que incluía el aumento de la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de circulación, con énfasis económico en bienes de consumo y la posibilidad de un gobierno multipartidista. El programa se basó en la opinión de que "el socialismo no puede significar solamente la liberación de los trabajadores de la dominación de la clase explotadora, sino que debe hacer más por una vida más plena con la personalidad de cualquier democracia”.
El programa limitaba también el poder de la policía politica y avanzaría hacia la federalización de la RSSC en dos naciones (Chequia y Eslovaquia), también abarcaría la política exterior, incluyendo tanto el mantenimiento de buenas relaciones con los países occidentales y la cooperación con la URSS y otras naciones comunistas. Se habla de una transición a través de elecciones democráticas, de una nueva forma de socialismo democrático. La polémica antisoviética apareció en la prensa (después de la abolición formal de la censura el 26 de junio de 1968), comenzaron a publicarse artículos reveladores que hacían referencia directa a los crímenes que el régimen Estalinista había cometido en suelo checo. Todo ello fomento el debate y el cuestionamiento público poniendo fin a décadas de obligado silencio, generalizando una atmosfera de sentimiento de libertad y bienestar sin precedentes, cimentado en un ambiente de confianza mutua entre el pueblo y sus dirigentes.
En el Presídium del Partido Comunista de Checoslovaquia en abril, Dubček anunció un programa político de "socialismo con rostro humano". En mayo, anunció que el XIV Congreso del Partido se celebraría en una próxima reunión el 9 de septiembre. Para abordar el tema de la competitividad en las exportaciones, Dubček tenía una reforma prevista para resolver estos problemas mediante la mezcla de las economías planificadas y las de mercado, algunos economistas expresaron el deseo de una mayor economía mixta.
Reacción en el bloque comunista
El alto mando soviético trató de impedir o limitar los cambios a través de una serie de negociaciones y conversaciones bilaterales con Checoslovaquia. Dubček defendía el programa del ala reformista y se comprometió con promesas de contribuciones hacia el Pacto de Varsovia y al COMECON. Los soviéticos acordaron retirar sus tropas (aún en Checoslovaquia después de las maniobras del verano) y permitir el desarrollo del congreso del partido el 9 de septiembre.
El 3 de agosto, representantes de la URSS, la República Democrática Alemana, Polonia, Hungría, Bulgaria, y Checoslovaquia se juntan en Bratislava y firman la Declaración de Bratislava. La declaración afirmaba una fidelidad inquebrantable al marxismo-leninismo y al proletariado internacionalista y declaraba una implacable lucha contra la ideología "burguesa anti socialista". La Unión Soviética expresa su intención de intervenir en un país del Pacto de Varsovia si un sistema "burgués" fuera establecido. Después de la conferencia de Bratislava, las tropas soviéticas dejaron el territorio checoslovaco, pero se mantuvieron a lo largo de sus fronteras.
Moscú temía que el Partido Comunista perdiese el poder, modificándose así los bandos de la Guerra Fría. Las conversaciones demostraron ser infructuosas, por lo que en el Kremlin comenzaron a considerar la alternativa militar. La política de la Unión Soviética de obligar a los gobiernos socialistas de sus estados satélites a subordinar sus intereses nacionales a los del "bloque comunista" fue conocida como la Doctrina Brezhnev. Los comunistas de línea dura no podían aceptar que las fronteras occidentales se acercaran de esa manera a los límites territoriales de la URSS.
Esa noche tropas del Pacto de Varsovia entraron al país, ocuparon el aeropuerto internacional de Praga, en donde se arregló el despliegue aéreo de más tropas. Las fuerzas checoslovacas fueron confinadas en su propio cuartel y estaban rodeados hasta que la amenaza de un contraataque se disipó. En la mañana del 21 de agosto, Checoslovaquia despertó ocupada.
Aunque el Gobierno Checo declaró que las tropas del Pacto de Varsovia habían atravesado la frontera sin su consentimiento, la prensa oficial soviética mostró una solicitud, presuntamente por parte de Checoslovaquia y sus dirigentes estatales, para la asistencia inmediata, incluida la asistencia con las fuerzas armadas.
Controversialmente, aquellos que durante años se habían declarado así mismos camaradas y guardianes de la independencia en contra del imperialismo capitalista penetraron en el territorio nacional para suprimir la lucha de la población checa por alcanzar los ideales universales de libertad y democracia.
Toma de conciencia en Occidente
Algunos recordaron la invasión como un vestigio de los tiempos de la ocupación alemana, de la usurpación de los Sudetes checos durante la crisis de 1938 y el vergonzoso inmovilismo de las restantes potencias europeas, que realizaron concesiones para evitar la guerra.
Los países occidentales ofrecieron tan solo una postura de voz crítica a raíz de la invasión. El Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Francia y los Estados Unidos pidieron una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En la reunión, el embajador checoslovaco Jan Muzik denunció la invasión. El embajador soviético Jacob Malik insistió en que las acciones del Pacto de Varsovia son de "ayuda fraterna" en contra de las “fuerzas antisociales". Al día siguiente, varios países propusieron una resolución que condenaba a la intervención y pedía una retirada inmediata. Delegados de Canadá presentaron otra moción solicitando a un representante de Naciones Unidas para que viajara a Praga y trabajara para la liberación de los dirigentes checoslovacos.
Las Consecuencias
En abril de 1969, Dubček fue sustituido como Secretario General por Gustáv Husák, quien comenzó un período de "normalización". Dubček fue expulsado y se le otorgo un trabajo como oficial forestal.
Husák revirtió las reformas, purgó a los miembros aperturistas del partido,destituyó de su función pública a las élites profesionales e intelectuales que abiertamente expresaron su desacuerdo con la transformación política y restableció en el poder a las autoridades policiales. Trató a su vez de volver a centralizar la economía, ya que una cantidad considerable de libertad se había concedido a las industrias durante la Primavera de Praga.
Al paso de la historia
Hacia 1987, el líder soviético Mijaíl Gorbachov reconoció que sus políticas de liberalización, encarnadas en la glasnost y la perestroika, tenían una gran deuda con el "socialismo con rostro humano" de Dubček. Con la Revolución de Terciopelo de1989 y la consiguiente caída del campo socialista, Dubček se convirtió en presidente de la Asamblea Federal durante el gobierno de Václav Havel, cargo que ocupó hasta junio de 1992.
La oposición popular a la invasión se expresó en numerosos actos de resistencia. El ataque de los ejércitos del Pacto de Varsovia tuvo como resultado mas de 100 civiles muertos, 266 heridos graves y otros 436 lesionados. Alexander Dubček llamo a su pueblo a no resistir. Sin embargo, hubo una resistencia dispersa en las calles. Por lo demás la invasión fue seguida de una oleada migratoria nunca antes vista, se estima que 70.000 personas huyeron en las primeras horas que precedieron la invasión.
El ministro de Cultura húngaro, Istvan Hiller, afirmó que, sin embargo, la "Primavera de Praga" no fue en vano, ya que el igual que el levantamiento húngaro de 1956, preparó la caída de la Unión Soviética.
"La invasión soviética borró el sueño de la Democracia en Checoslovaquia", dijo el primer ministro eslovaco, Robert Fico, durante un encuentro con su homólogo checo, Mirek Topolanek, en Praga. “Los tanques no luchaban entonces contra un enemigo, sino contra una idea política, y eso es un signo de debilidad.No es agradable recordar lo sucedido, pero hay que hacerlo para que no se repitan los vergonzosos errores del pasado".
Miembros de la Sociedad Civil Cubana realizaron una velada en la sede de la Biblioteca Independiente Reinaldo Arenas, recordando el valor de los hombres y mujeres que se opusieron energicamente a la invasion de las tropas soviéticas que entraron en la ciudad de Praga para acallar una rebelión civil contra la dictadura comunista.
"Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera"
Pablo Neruda









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