martes, 12 de mayo de 2015

El club de los cinefilos muertos
Basta una caminata dominical por cualquiera de lo que queda de nuestras calzadas capitalinas y quedaremos estupefactos ante tanta indolencia. Claro esta que, entre tanto descalabro debemos hacer la aclaracion de que nos referimos al dantesco espectaculo de los restos de las salas cinemarograficas que aun quedan en pie por toda la capital cubana, no estamos hablando de la cadena de cines de estreno sedes del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, o del recientemente culminada muestra de cine Frances, sino a esos sencillos cines de barrio de antaño, que hicieron las delicias y forjaron la imaginacion de nuestros padres y abuelos que penoamente ya no logran si quiera asociar con los bellos recuerdos de su infancia, estos sitios que desde hace mucho se encuentran semiderruidos y abandonados,que por demas han devenido en basurales,baños publicos y muladares.

Toda esta situacion posee un origen ciertamente oscuro que se remonta a los primeros años de La Revolucion y el proceso de vergonsosas y arbitrarias expropiaciones que se aplico supuestamente en pos del bienestar de la poblacion. Despues de 1959 se creo a partir de la Ley No.169 el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematograficos(ICAIC) cuyo primer presidentefue Alfredo Guevara,quien tuvo entonces a su cargo la elaboracion y desarrollo del diseño cultural, organizativo y tecnico de la nueva cinematografia cubana. Instituyendo nuevas perspectivas esteticas, conceptuales, estructurales y economicas que traerian como concecuencia un rompimiento con la anterior manera de hacer cine en la Isla, imponiendose de esta forma una identidad propia pero totalmente comprometida con los intereses del proceso revolucionario.




No seria justo dejar de reconocer que, durante las primeras decadas de la Revolucion, el cine vivio un momento de desarrollo sin presedentes,proyectos amparados por la Cinemateca de Cuba hicieron que este llegase a lugares insospechados mediante la estrategia del cine movil, cubriendo las zonas rurales y montañosas mas apartadas, llegando a la comunidad y dando lugar a la genesis de un espectador analitico, mas critio y exigente en cuanto a la factura de las propuestas audiovisuales.
Segun las estadisticas, fue la decada de los 70” quien registro la mayor asis tencia a las salas cinematograficas, valores que luego fueron decreciendo hasta llegar a los convulsos años 90”, aunque estos bajos indices se comportaron acorde a um similar fenomeno a nivel mundial generado tal ves a partir de la generalizacion del uso de los reproductores caseros de video. Aca en la Isla se opto por implementar una serie de medidas que finalmente no lograron estimular la asistencia de los espectadores a las salas de proyeccion cinematograficas.
Apartir de este fenomeno el Estado cubano, conciente del poder movilizaador de masas que posee el cine, dio paso a la creacion de diferentes instituciones como la Seccion de Cine, Radio y Televicion de la UNEAC para 1977, luego la Escuela Internacional de Cine y Televicion de San Antonio de Los Baños en 1987, que por demas garantizaria su influencia en la region de Latinoamerica, y para 1989 se crea la facultad de Radio, Cine y Televicion del ISA. En el año 1979 ve la luz una herramienta mas de la maquinaria mediatica gubernamental, se realiza en La Habana el primer Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Con la llegada del llamado Periodo Especial se acrescento el proceso de decadencia que ya venia presentandose en su mantenimiento y conservacion, produciendose un recorte mayor en los presupuestos, restricciones en la frecuencia de las funciones y el tan lamentable cierre masivo de muchas de estas instalaciones, muchas de las cuales vieron transformarse su objeto social hasta llegar a convertirse unas en viviendas multifamiliares (solares o casas de vecindad), parqueos estatales, otras en almacenes o simplemente relegadas al olvido hasta el ser totalmente abandonadas sin posibilidades hoy de ser recuperadas debido al avanzado estado de deterioro en que se encuentra su estructura edilicia.
La revolucion cinematografica no fue ni mucho menos pareja o beneficiosa para todos los casos, mucho menos para las salas cinematograficas de los terminos municipales de las restantes provincias del pais. Luego con la legislacion 169, se cubrio lo tocante a la creacion y distribucion cinematografica, instituyendose la cenura y el mensaje subliminar procomunista, pero se excluyo el elemento material, el espacio fisico vital donde se disfruta de la produccion audiovisual, aunque parezca increible, la reparacion y mantenimiento de los cines quedo en tierra de nadie. Como sucede a menudo con todo lo que se colectivisa, cuando el dueño somos todos, pues desaparese ese elemental sentido de pertenencia, y entonces a nadie parece importarle nada.
Hoy, como hace cincuenta años, el Septimo Arte en Cuba sirve como herramienta gubernamental, las producciones cinematograficas ya sean totalmente de factura nacional o cooproducidas mano a mano con casas productoras foraneas constituyen meras fachadas para aparentar un clima de aperturismo y tolerancia que para nada responde a la realidad que vive el ciudadano cubano medio, cuando mas, tocan superficialmente temas cotidianos como la homosexualidad, la convivencia intrafamiliar, la emigracion o la marginalidad pero siempre desde una perspectiva que pretende ser humoristica, pero que para muchos, sobre todo a esos que les toca muy de cerca, constituye la mas cruel de las burlas.
Asi se ha cambiado por completo la faz de un pueblo, a golpes de consigna se acabo con todo el encanto, con todo cuanto evocara al desarrollo del individuo por encima de las masas, se hizo uso de un supuesto nuevo y mejor discurso estetico para romper con el pasado en virtud de sinrazones que obedecian a tozudas voluntades, a burdas sencibilidades que de apoco solo consiguieron desarticular nuestra identidad, asi sucedió con la familia, con la religion, las vocaciones y los distintos gremios profesionales, que esperar entonces de cualquier otra tradicion que estuviese al margen de aquel concepto insuperable de hombre nuevo.











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