El
club de los cinefilos muertos
Basta
una caminata dominical por cualquiera de lo que queda de nuestras
calzadas capitalinas y quedaremos estupefactos ante tanta indolencia.
Claro esta que, entre tanto descalabro debemos hacer la aclaracion de
que nos referimos al dantesco espectaculo de los restos de las salas
cinemarograficas que aun quedan en pie por toda la capital cubana, no
estamos hablando de la cadena de cines de estreno sedes del Festival
del Nuevo Cine Latinoamericano, o del recientemente culminada muestra
de cine Frances, sino a esos sencillos cines de barrio de antaño,
que hicieron las delicias y forjaron la imaginacion de nuestros
padres y abuelos que penoamente ya no logran si quiera asociar con
los bellos recuerdos de su infancia, estos sitios que desde hace
mucho se encuentran semiderruidos y abandonados,que por demas han
devenido en basurales,baños publicos y muladares.
Toda
esta situacion posee un origen ciertamente oscuro que se remonta a
los primeros años de La Revolucion y el proceso de vergonsosas y
arbitrarias expropiaciones que se aplico supuestamente en pos del
bienestar de la poblacion. Despues de 1959 se creo a partir de la Ley
No.169 el Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematograficos(ICAIC) cuyo primer presidentefue Alfredo
Guevara,quien tuvo entonces a su cargo la elaboracion y desarrollo
del diseño cultural, organizativo y tecnico de la nueva
cinematografia cubana. Instituyendo nuevas perspectivas esteticas,
conceptuales, estructurales y economicas que traerian como
concecuencia un rompimiento con la anterior manera de hacer cine en
la Isla, imponiendose de esta forma una identidad propia pero
totalmente comprometida con los intereses del proceso revolucionario.
No
seria justo dejar de reconocer que, durante las primeras decadas de
la Revolucion, el cine vivio un momento de desarrollo sin
presedentes,proyectos amparados por la Cinemateca de Cuba hicieron
que este llegase a lugares insospechados mediante la estrategia del
cine movil, cubriendo las zonas rurales y montañosas mas apartadas,
llegando a la comunidad y dando lugar a la genesis de un espectador
analitico, mas critio y exigente en cuanto a la factura de las
propuestas audiovisuales.
Segun
las estadisticas, fue la decada de los 70” quien registro la mayor
asis tencia a las salas cinematograficas, valores que luego fueron
decreciendo hasta llegar a los convulsos años 90”, aunque estos
bajos indices se comportaron acorde a um similar fenomeno a nivel
mundial generado tal ves a partir de la generalizacion del uso de los
reproductores caseros de video. Aca en la Isla se opto por
implementar una serie de medidas que finalmente no lograron estimular
la asistencia de los espectadores a las salas de proyeccion
cinematograficas.
Apartir
de este fenomeno el Estado cubano, conciente del poder movilizaador
de masas que posee el cine, dio paso a la creacion de diferentes
instituciones como la Seccion de Cine, Radio y Televicion de la UNEAC
para 1977, luego la Escuela Internacional de Cine y Televicion de San
Antonio de Los Baños en 1987, que por demas garantizaria su
influencia en la region de Latinoamerica, y para 1989 se crea la
facultad de Radio, Cine y Televicion del ISA. En el año 1979 ve la
luz una herramienta mas de la maquinaria mediatica gubernamental, se
realiza en La Habana el primer Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano.
Con
la llegada del llamado Periodo Especial se acrescento el proceso de
decadencia que ya venia presentandose en su mantenimiento y
conservacion, produciendose un recorte mayor en los presupuestos,
restricciones en la frecuencia de las funciones y el tan lamentable
cierre masivo de muchas de estas instalaciones, muchas de las cuales
vieron transformarse su objeto social hasta llegar a convertirse unas
en viviendas multifamiliares (solares o casas de vecindad), parqueos
estatales, otras en almacenes o simplemente relegadas al olvido hasta
el ser totalmente abandonadas sin posibilidades hoy de ser
recuperadas debido al avanzado estado de deterioro en que se
encuentra su estructura edilicia.
La
revolucion cinematografica no fue ni mucho menos pareja o beneficiosa
para todos los casos, mucho menos para las salas cinematograficas de
los terminos municipales de las restantes provincias del pais. Luego
con la legislacion 169, se cubrio lo tocante a la creacion y
distribucion cinematografica, instituyendose la cenura y el mensaje
subliminar procomunista, pero se excluyo el elemento material, el
espacio fisico vital donde se disfruta de la produccion audiovisual,
aunque parezca increible, la reparacion y mantenimiento de los cines
quedo en tierra de nadie. Como sucede a menudo con todo lo que se
colectivisa, cuando el dueño somos todos, pues desaparese ese
elemental sentido de pertenencia, y entonces a nadie parece
importarle nada.
Hoy,
como hace cincuenta años, el Septimo Arte en Cuba sirve como
herramienta gubernamental, las producciones cinematograficas ya sean
totalmente de factura nacional o cooproducidas mano a mano con casas
productoras foraneas constituyen meras fachadas para aparentar un
clima de aperturismo y tolerancia que para nada responde a la
realidad que vive el ciudadano cubano medio, cuando mas, tocan
superficialmente temas cotidianos como la homosexualidad, la
convivencia intrafamiliar, la emigracion o la marginalidad pero
siempre desde una perspectiva que pretende ser humoristica, pero que
para muchos, sobre todo a esos que les toca muy de cerca, constituye
la mas cruel de las burlas.
Asi
se ha cambiado por completo la faz de un pueblo, a golpes de consigna
se acabo con todo el encanto, con todo cuanto evocara al desarrollo
del individuo por encima de las masas, se hizo uso de un supuesto
nuevo y mejor discurso estetico para romper con el pasado en virtud
de sinrazones que obedecian a tozudas voluntades, a burdas
sencibilidades que de apoco solo consiguieron desarticular nuestra
identidad, asi sucedió con la familia, con la religion, las
vocaciones y los distintos gremios profesionales, que esperar
entonces de cualquier otra tradicion que estuviese al margen de aquel
concepto insuperable de hombre nuevo.





No hay comentarios:
Publicar un comentario