"Tanques contra la libertad". Conmemoracion del 4 de Junio de 1989
Sin lugar a dudas, los acontecimientos que tuvieron lugar en la plaza
de Tiananmen, sobre todo el referente al 4 de junio de 1989, son de
los más fuertes de la década del 80 en Asia.
El 3 de junio de 1989, por la noche, el Ejército Popular de Liberación
(EPL) entró en las calles de Pekín a sangre y fuego para poner fin a
seis semanas de protestas pacíficas por parte de decenas de miles de
estudiantes, obreros e intelectuales, que pedían reformas políticas y
se quejaban de la gran corrupción reinante y la inflación. La ley
marcial había sido declarada el 20 de mayo, en medio de luchas
internas de poder en un Partido Comunista Chino (PCCh) dividido sobre
cómo hacer frente a las manifestaciones. A instancias del ala dura del
partido, el líder chino, Deng Xiaoping, optó por la represión, y los
soldados se abrieron paso hacia la plaza Tiananmen a disparos. Varios
cientos de personas -miles, según algunas fuentes- cayeron bajo las
balas en las calles que conducen a Tiananmen. Algunos soldados fueron
linchados y camiones militares incendiados por los manifestantes en
respuesta. Para las 5.40 del 4 de junio, la plaza había sido
desalojada.
Una protesta estudiantil reclamando mayores libertades políticas y
democracia, terminó en una represión descontrolada hacia la población
civil, mientras los jerarcas del gobierno chino se encerraban aún más
en sus asuntos internos. Lo que llama la atención de las protestas no
son las proclamas en sí mismas, sino el alto grado de adhesión que
tuvieron en la población, lo que se manifestó en la gran cantidad de
gente que se apostó en la plaza durante el tiempo que duró la
protesta, y también en que salieron a manifestarse en otras ciudades
de China. No sólo en Pekín sino también en el interior del país, tanto
los estudiantes como los obreros apoyaron a los estudiantes pekineses
en sus reclamos de reformas políticas acompañando a las económicas.
También sorprende el éxito que tuvo el gobierno chino en la represión:
después de Tiananmen, al menos hasta el día de hoy no se volvió a
realizar ninguna manifestación ni protesta importante en China, y los
partidos opositores se hallan divididos.
Los líderes estudiantiles siguieron caminos diferentes. Wang Dan fue
encarcelado hasta 1998 y ahora estudia Historia en la Universidad de
Harvard, ya que fue puesto en libertad con la condición de abandonar
China. Chai Ling no fue encarcelada, pero fue desterrada y se graduó
en Harvard. Hoy tiene una empresa de Internet con sede en Boston, no
participa en política y se niega a conceder entrevistas en las que se
le pregunte sobre Tiananmen. Por último, Wuer Kaixi, luego de
exiliarse en Francia y Estados Unidos (donde también estudió en
Harvard), hoy vive en Taiwán y trabaja en programas de radio,
ocasionalmente aparece en televisión y está afiliado al Kuomintang
(1). Estos tres eran, en 1989, los líderes más representativos del
movimiento estudiantil, aunque desde luego no los únicos. No es mi
intención extenderme en la vida actual de los protagonistas, sino
evaluar el rol que tuvieron en Tiananmen. El propósito de este trabajo
es poder desarrollar el proceso que llevó al 4 de junio de 1989,
mostrando diferentes interpretaciones sobre las causas de cada
acontecimiento particular. Para eso, ante cada avance y descripción de
algún incidente, voy a detallar las hipótesis vertidas por los textos
consultados, que son precisamente en los que me basé para hacer el
trabajo.
La masacre de la plaza de Tiananmen no es sólo lo que ocurrió entre el
3 y el 4 de junio de 1989, sino que es un proceso que se desata a lo
largo de un cierto período de tiempo. Ya en 1986 hubo otras protestas
estudiantiles, y en 1989, luego de la muerte de Hu Yaobang, junto con
los funerales, aumentaron las proclamas. El 17 de abril de 1989 hubo
una gran manifestación en la plaza que también fue reprimida (desde
luego, no con la magnitud que tendría en junio), cuando los
estudiantes solicitaban la presencia de Li Peng en Zhongnanhai (6), y
los funerales de Hu Yaobang también se realizaron en medio de un clima
hostil, con presencia de guardias de seguridad custodiando la
ceremonia oficial y con discursos de ocasión en los que se permitió
ver un principio de división dentro de la cúpula partidaria.
Después de esto, el movimiento estudiantil pareció ir perdiendo
fuerza, retomando las clases pero no sin evitar comentarios acerca de
lo que en ese momento se estaba gestando. Sin embargo, se formó el
Sindicato Provisional de Estudiantes de Pekín, que luego sería el
Sindicato Permanente de Estudiantes de Pekín, que no llegó a ser
reconocido legalmente por el gobierno. Por parte de éste, el 26 de
abril se publicó un editorial en el Diario del Pueblo donde, en
esencia, se trata a las protestas como una conspiración e insurrección
planeada. Este editorial provocó una fuerte oposición por parte de los
estudiantes, que al día siguiente convocaron una manifestación de
150.000 personas. Fue, precisamente, la magnitud de ésta manifestación
lo que llevó a los estudiantes a radicalizarse en sus propuestas. El
gobierno publicó un editorial más suave que el anterior, y convocó al
diálogo, aunque esto último fue más que nada una farsa orquestada con
sindicatos estudiantiles oficiales.
Increíblemente Veinte años después, Tiananmen sigue siendo un tema
tabú en China. Pekín ha construido un sólido muro de silencio, en un
intento por borrar el drama de la historia. Las autoridades suprimen
todo debate al respecto, vetan la información en los medios oficiales,
censuran Internet y someten a vigilancia y detienen a los activistas y
familiares de las víctimas, que cada año por estas fechas exigen a
Pekín que pida perdón, revele cuánta gente murió, haga públicos sus
nombres y revierta el veredicto oficial de que los manifestantes eran
"contrarrevolucionarios".
"El otro día tuvimos una reunión en la que nos prohibieron que
habláramos del tema con otra gente y nos dijeron que estuviéramos al
tanto por si alguien quería organizar algún acto o manifestarse",
cuenta con cautela un funcionario del Gobierno. Ayer fueron bloqueados
el servicio de correo electrónico Hotmail y el de mensajes Twitter.
"El departamento de Propaganda y la policía política han establecido
un sistema de estricta censura. La autocensura y la ignorancia de las
jóvenes generaciones de periodistas chinos hace el resto", afirma la
ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF).
Esa noche miles de estudiantes chinos fueron asesinados por las tropas
del ejército comunista cuando reclamaban derechos individuales,
libertad y acceso a la propiedad privada. Desde entonces la plaza fue
clausurada y tan sólo inaugurada años después con un nuevo nombre y
con el reloj del tiempo empezando desde cero.
La condena internacional fue demasiado tibia y la cuestión de los
derechos humanos en China sigue siendo el principal lastre en sus
relaciones diplomáticas.
En la actualidad, en China apenas circulan noticias o fotografías que
hagan referencia a lo sucedido en las noches del 3 y 4 de junio de
1989, que puso fin a más de dos meses de protestas.
Pero la China de hace 20 años no es la misma hoy. "China ha avanzado
mucho desde 1989, aunque es una pena que no sea más democrática. El
Gobierno no habla de lo ocurrido, pero eso no significa que no haya
aprendido la lección. Entonces había mucha rabia y un gran
descontento. Los intelectuales y profesionales urbanos jugaron un
papel muy importante. Pero ahora no habrá otro 1989, porque el
Gobierno ha demostrado ser muy resistente y adaptable. Ha cortejado a
los profesionales urbanos y a los académicos, y ahora los trata muy
bien. Intelectuales y estudiantes están contentos", asegura Zhang
Lijia, antigua obrera, líder durante las protestas en Nanjing (capital
de la provincia costera de Jiangsu hoy escritora. "China se ha
convertido en materialista, y el Gobierno anima esto. Por un lado, se
muestra más humano y popular y por otro reprime con dureza a quien
disiente. Dice: 'No pienses en democracia, tienes muchas
oportunidades, aprovecha y olvídate de la política".
Movimientos similares al de China en ese mismo año acabaron con los
regímenes socialistas del este de Europa, mientras que en el régimen
asiático aquella "Primavera de Pekín" fue sangrientamente reprimida
con armas de fuego y tanques.
Llegaran tal vez acontecimientos como estos a poner fin al régimen
dictatorial de los Castro!, esperemos que no sea derramada mas sangre
en nombre de la Democracia y que los tiranos conscientes de sus
desmanes y crímenes den paso a una verdadera Cuba Independiente y
Democrática.
La Biblioteca Independiente Reinaldo Arenas y activistas del Partido
Político Cuba Independiente y Democrática y del Movimiento Opositores
por una Nueva República realizan este fin de semana velada
conmemorativa por las víctimas de esta matanza





No hay comentarios:
Publicar un comentario