Es indignante ver en las condiciones que viven y laboran
Santa Clara, 23 de marzo de 2016.
El sector campesino en Cuba ha venido sufriendo los estragos de la falta de control de funcionarios encargados de supervisar y asegurar las condiciones de trabajo y, por ende, del cumplimiento de los contratos que se realizan a los campesinos agrupados en las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS).
Lo establecido en las leyes internacionales referido al concepto de contrato:
“El
contrato es un acuerdo de voluntades, verbal o escrito, manifestado en
común entre dos o más, personas con capacidad (partes del contrato), que
se obligan en virtud del mismo, regulando sus relaciones relativas a
una determinada finalidad o cosa, y a cuyo cumplimiento pueden
compelerse de manera recíproca, si el contrato es bilateral, o
compelerse una parte a la otra, si el contrato es unilateral. Es el
contrato, en suma, un acuerdo de voluntades que genera “derechos
y obligaciones relativos”, es decir, sólo para las partes
contratantes y sus causahabientes. Pero, además del acuerdo de
voluntades, algunos contratos exigen, para su perfección, otros hechos o
actos de alcance jurídico, tales como efectuar una determinada
entrega (contratos reales), o exigen ser formalizados en documento
especial (contratos formales), de modo que, en esos casos especiales, no
basta con la sola voluntad”.
Según
la Constitución de la República de Cuba, Artículo 26.- Toda persona que
sufriere daño o perjuicio causado indebidamente por funcionarios o
agentes del Estado con motivo del ejercicio de las funciones propias de
sus cargos, tiene derecho a reclamar y obtener la correspondiente
reparación o indemnización en la forma que establece la ley.
En
Cuba, principalmente en el sector del Ministerio de la Agricultura, se
están cometiendo violaciones de los contratos a los campesinos que
trabajan la tierra, que consisten en el incumplimiento del pago de los
productos que deben entregar según lo contratado.
Las causas más frecuentes son:
-La empresa responsable no “cuenta” con transporte para el traslado de los productos hacia los mercados o entidades.
-La empresa o cooperativa no tiene asegurado el depósito de productos.
-La cooperativa o la empresa tiene deudas económicas y no puede pagar en tiempo lo acordado con el campesino.
Consecuencias:
-El campesino pierde parte de su cosecha.
-El campesino no es indemnizado.
-El campesino acude a terceras personas para vender su producto.
-La empresa crea conflictos dentro del propio sector.
Un
ejemplo contundente se encuentra en la CCS Cuba-Viet Nam del municipio
Santo Domingo, de la provincia Villa Clara, donde son varios los
campesinos que sufren daños por la inoperancia de quienes los dirigen;
en la cosecha del mango muchos perdieron gran parte del producto, la
respuesta fue que la fábrica que los procesa ya tenía suficiente
mercancía y no tenía envases para depositar, por lo que la cooperativa o
la empresa no podía aceptar todo lo contratado por los productores.
Es
indignante ver en las condiciones que viven y laboran estas personas
para poder subsistir y que al final de la jornada un dirigente venga con
semejante excusa; el proyecto la Defensoría del Pueblo
de Villa Clara, y específicamente de esa localidad, formularán una
queja ante las autoridades involucradas, con el fin de obtener una
respuesta clara y en beneficio de los perjudicados.
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