miércoles, 24 de junio de 2015

EL DIA DE LOS PADRES

Carlos Millares Falcón. Analista Político

      Hoy es un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera y estamos en Cuba, en Mantilla, en el Municipio Arroyo Naranjo perteneciente a La Habana sin embargo se nota un ajetreo poco habitual en la tranquilidad del Domingo. Los borrachitos de la esquina se han levantado más temprano y ya beben y escandalizan, varios vecinos han pasado con jabitas plásticas con diferentes alimentos y hasta con alguna que otra latica de cerveza y otros a mano limpia con botellas de ron.
     La diferencia que distingue este día de otro cualquiera es que hoy se celebra en Cuba; como en otros países, el Día de los Padres.
Cortesía de una amiga recibí la siguiente sinopsis que la quiero compartir con Uds. ahí les va:
     La primera celebración de la fecha en Cuba tuvo lugar el 19 de junio de 1938 por iniciativa de la escritora y artista Dulce María Borrero, quien abogó por la generalización en la Isla del homenaje a los padres, cuyo más remoto antecedente pertenece a la propuesta de la norteamericana Sonora Dood en 1909, cuando intentó sin éxito la promulgación en su país de una fecha dedicada a los padres.
     Veterano de la Guerra Civil en Estados Unidos, William Dodd, enviudó al fallecer su esposa durante el parto de su sexto hijo. Desde entonces, este granjero asumió solo la educación y formación de toda su prole, de ahí el interés de su hija por rendirle tributo cada 19 de junio, fecha de su cumpleaños de su padre, pero la propuesta de Sonora, no tuvo muchos adeptos en los primeros años y quedó en el olvido.
     En 1915, Harris C. Meek, presidente del club de Leones de Chicago, retomó la idea de celebrar a los padres y en esta ocasión el proyecto contó con mejores auspicios, aunque en un principio la sugerencia fue que cada familia eligiera celebrar o no el día del Padre.
     En 1924 el Presidente de los Estados Unidos de América, Calvin Coolidge apoyó la idea y convirtió el Día del Padre en una celebración nacional, pero no fue hasta 1966 que el Presidente Lyndon Johnson firmó una proclama presidencial, en la que declaraba oficialmente el tercer domingo de junio como Día del Padre.
En México esta celebración comenzó a generalizarse en los centros escolares hacia los años cincuenta, aunque en los años posteriores se fue convirtiendo en una fiesta de consumo patrocinada por las grandes cadenas comerciales, en muchos hogares este homenaje se convirtió en un momento de reunión familiar y reconocimiento a los padres.
     En otras naciones latinoamericanas la celebración no coincide obligatoriamente con el tercer domingo de junio, incluso en países cercanos en la geografía y la historia común como los de la región centroamericana, el homenaje a los padres tiene un abanico de fechas, ya que El Salvador, Honduras y en Guatemala, lo celebran el 17 de junio. Nicaragua lo hace seis después, mientras en Costa Rica es el 15 de ese mes y en Panamá 24 horas más tarde.
     La TV desde hace varios días trasmitía spots publicitarios; bellos por cierto, acerca de este día, cosa poco habitual generalmente lo pasaban por alto o con muy poca difusión; así que, recibiendo felicitaciones en el portal de mi casa, por teléfono y por el E-mail y a la vez dándolas, con una buena comida criolla y alguna que otra cervecita Cristal pasó mi día.
     Pero aún con todo esto sucediendo no pude dejar de pensar como puede ser un feliz día de los padres para aquellos que tienen sus hijos y nietos lejos, para los padres que tiene hijos presos, o los que guardan prisión ellos mismos por sus ideas, para aquellos que con su trabajo no pueden resolver los problemas apremiantes de la alimentación, el vestir y calzar a sus hijos con decoro. O para aquellos otros que la esposa se encuentra lejos trabajando en otro país para resolver los problemas económicos de la familia.Nada, que la felicidad nunca es completa.

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